ENTREVISTA 'UN CAFÉ EN LAS ALTURAS'
Juan del Val: "Soy de izquierdas, pero si critico a Sánchez lo ves en todos los titulares, y si critico a Ayuso, no"
El escritor, ganador del premio Planeta, consciente de que la mayoría de críticos “ha intentado disparar”, asegura que “identificar una novela comercial con una novela mala es de una pedantería desbocada”

Con la novela Vera, una historia de amor sobre la mesa, Juan del Val habla de la literatura, la política y la vida en la entrevista Un café en las alturas publicada el pasado sábado por los medios de Prensa Ibérica. Comienza rememorando su niñez.
Tu infancia fue sencilla, sin lujos. Familia trabajadora en un barrio obrero de Madrid, ¿qué recuerdo guardas?
Mi infancia fue verdaderamente muy feliz. La recuerdo siempre como algo muy bonito: la relación con mis padres y con mis hermanos. Recuerdo perfectamente la infancia en mi barrio, y también cuando veníamos al centro de Madrid, que parecía casi un viaje.
Me han contado que eras mal estudiante, que sacabas malas notas. No sé si en lengua y literatura también... ¡Quién te iba a decir que un día ibas a ganar el premio Planeta!
Te han informado mal. Yo no era un mal estudiante, era un estudiante catastrófico. Y a partir de la adolescencia la cosa se tuerce también en lo académico. Pero sí, ¡quién me iba a decir que iba a poder ganar el premio Planeta! ¡Me hubiera parecido completamente imposible!
¿Y qué queda de ese Juan del Val que con 16 años se apunta a las Juventudes Comunistas y se pone a trabajar en la obra como albañil?
Queda la esencia, que es la pasión por las cosas, la pureza y la determinación. Eso se mantiene. Luego, afortunadamente, te vas modificando a través del pensamiento y las vivencias.
¿Te sientes zarandeado por los críticos literarios?
En cierto modo sí. Otra cosa es lo que me afecte. Objetivamente la mayoría ha intentado disparar. Otra cosa es que hayan dado en el corazón o no. Hay algunas críticas que han sido muy positivas, pero en general, incluso algunos antes de leer la novela, han intentado hacer daño. Es indiscutible.
En la ceremonia de entrega del Planeta pareció que te defendías antes de que nadie te atacase. Dijiste: “se escribe para la gente, no para una supuesta élite intelectual. Comercial y calidad son las bases de este premio y considerarlo cosas distintas es faltarle el respeto a la gente”. ¿Crees que existe una relación directa entre el éxito comercial y la calidad literaria?
No. A lo mejor hay un malentendido. Yo quise poner en valor el premio Planeta porque al día siguiente, lo gane quien lo gane, todos los periódicos abren con la noticia de un libro. Esto me parece muy importante y hay que ponerlo en valor. Al margen de esto, yo creo que hay novelas extraordinarias que no son comerciales, pero también las hay muy malas. Y hay novelas comerciales que no son buenas, pero otras son extraordinarias.
Lo que yo intentaba decir es que identificar una novela comercial con una novela mala me parece de una pedantería y de un complejo de superioridad desbocados.
Has ganado el Planeta, dotado con un millón de euros, trabajas en televisión, vives con Nuria Roca en un chalet en Pozuelo y acabas de comprarte una casa en la Sierra de Gredos. ¿Crees que hay a quienes les molesta que a otros les vaya bien? ¿es la envidia deporte nacional?
Diría que sí. La envidia es una característica muy preocupante que además -todo el mundo lo sabe- al final se vuelve en contra. No da cierto rubor decir que a mí se me tiene envidia. Prefiero que eso lo digan los demás.
Yo me siento una persona enormemente querida. Algunos me tendrán envidia, por supuesto, pero a mí, por todo lo que acabas de decir, me va muy bien.Y me va muy bien gracias a la gente que me lee y me ve.
La psicología femenina es protagonista en Vera, una historia de amor. ¿Ya conocías cómo piensa y siente una mujer o es algo para lo que has tenido que prepararte y documentarte?
Llevo toda la vida documentándome. Como decía Woody Allen, “me ha costado muchísimos años triunfar de la noche a la mañana”. Yo creo que la novela no tiene solo que ver con la psicología femenina sino también con la psicología y el psicoanálisis, que en mi vida está muy presente.
Habar de cómo siente o piensa la mujer es algo que me ha definido en todas mis novelas donde las protagonistas suelen ser femeninas. Y tengo, digamos, la licencia de las propias mujeres a la hora de dar por bueno el trabajo que hago. Creo que ellas tienen que decir si sabes escribir de mujeres.
¿De qué manera ha moldeado tu personalidad y tu mirada literaria las mujeres de tu vida? Hablo de tu madre Ángeles, de tu esposa Nuria o de tu hija Olivia…
Me han marcado. Yo que escribo sobre lo que siento, sobre lo que vivo, sobre lo que observo, y ellas evidentemente han marcado mi literatura. A lo mejor tiene que ver una sensibilidad especial que yo puedo tener al haber pasado tanto tiempo con ellas y haber admirado tanto a mujeres que han sido potentes o con mucho brillo. Una es mi madre. Mucha gente conoce su trayectoria de ayuda a los demás…
Trabajó, si no me equivoco, en la reinserción de presos en Puente de Vallecas durante más de 40 años, ¿qué valores te ha inculcado?
Intento llevar a cabo los valores que me ha inculcado, que tienen que ver fundamentalmente con la generosidad, pero me quedo enormemente lejos de lo que ella ha sido capaz de hacer. Y luego su determinación. Cuando quiere hacer una cosa intenta lograrla a toda costa. Es una mujer muy fuerte que me ha dado mucho de mi personalidad.
Y vivo desde hace casi 30 años con una mujer que también tiene muchísimo brillo socialmente, una mujer que si entrara por esta puerta todo el mundo la miraría, y si se sentara en esta mesa todo el mundo la escucharía.Son dos mujeres potentes y a mí me encanta estar a su lado.
En la novela, cuando Vera y Borja se separan, hay una frase que a él le viene continuamente a la cabeza: “los hombres dejan a sus mujeres cuando encuentran a otra mujer. Las mujeres dejan a sus maridos cuando se encuentran a sí mismas”, ¿estás de acuerdo?
Lo puse en boca de Borja porque evidentemente lo pienso yo. En este caso sí; no siempre los personajes hablan de tus pensamientos o sentimientos. Tampoco me gusta generalizar. Me parece peligroso en cualquier aspecto de la vida. Y hablar de hombres y mujeres marcando una diferencia demasiado notable me parece arriesgado.
Pero creo que, cuando estamos hablando de parejas que duran mucho tiempo, donde también la rutina y la estabilidad en el peor aspecto de esta palabra, la mujer reacciona de una manera diferente al hombre y sus estímulos suelen llegar desde el interior.
Hay en la novela algunos pasajes de sexo bastante explícitos. ¿Qué te animó a ello? ¿hay una motivación literaria? ¿una motivación personal? ¿una motivación comercial?
Siempre he escrito de sexo porque procuro escribir todos los aspectos de la vida y me parece que el sexo -el deseo, sobre todo- tiene mucho que ver con lo que nos rodea y con lo que somos. Cuando escribo de sexo o deseo estoy dando información de los personajes. No es gratuito.
Muchas veces el deseo o la ausencia de deseo, la manera en la que alguien se comporta en una cama, te da mucha información del personaje, de su biografía, de su educación y del momento en el que está.
Yo soy poco cursi y a la hora de escribir de sexo también lo soy. Me quedo en el límite entre lo cursi y lo pornográfico. Nunca quiero pasarme ni quedarme corto, pero me quedo un poquitín más en la línea cerca de lo explícito.
¿Cuánto crees que te ha beneficiado y perjudicado para el Planeta que seas una personalidad conocida para el gran público?
Yo soy un escritor -llevo siete novelas- y tengo clarísimo que hay mucha gente que se acerca a mis libros porque yo salgo en la tele, y también que hay muchísima gente que no se acerca a mis libros porque salgo en la tele.
Me quedo siempre con lo bueno. Yo tengo el privilegio de que, cuando hago una novela, tengo la oportunidad de contarla. Hay un montón de escritores que no tienen la enorme oportunidad que yo tengo. Esto, desde luego, es una ventaja. Y luego está el inconveniente de mucha gente que dice: ¡sí, hombre, el de la tele también ahora va a escribir!
En la balanza beneficia más que perjudica.
¿Y qué te parece a menudo se asocie el programa de Pablo Motos, en el que eres colaborador, con una sensibilidad más de derechas, y el de Broncano con una percepción más progresista o de izquierdas de la sociedad? ¿es una expresión más de la polarización política?
Es una expresión de la polarización política, pero evidentemente, el que opina así no ha visto ninguno de los dos programas. Es una verdad que se ha colocado, y ya está. Uno de los problemas que tenemos en esta sociedad, que es la simplificación; no hay espacio para los matices. Todos los titulares tienen que ser cortos. No hay espacio para los matices.
Estoy encantado y orgullosísimo de trabajar en El Hormiguero, y cualquier persona puede ver exactamente con quién soy yo crítico.Ahora, si lee los titulares de la prensa, siempre va a leer que yo soy crítico solamente con una parte. Si soy crítico con Pedro Sánchez, se va a leer en todos los titulares; si soy crítico con Ayuso, mañana no lo leerás en los titulares de los periódicos ni de derechas ni de izquierdas.
Es una opinión muy extendida porque la gente habla sin haber escuchado.
De adolescente -comentamos antes- fuiste de Juventudes Comunistas, ¿sigues siendo de izquierdas?
¡Claro! Ser de izquierdas tiene mucho que ver con unos determinados valores y tiene que ver con un sentimiento. Sin embargo, no entraría ahora en el Partido Comunista, como hice con 16 años cuando tenía una mente absolutamente revolucionaria y contra todo. Yo no estoy ya en ese lugar. Pero sí en los valores que tienen que ver con la defensa de lo público, con la solidaridad entre territorios y entre personas, etc. No vas a ver ni vas a escuchar una opinión mía que tenga que ver con lo social.
Jamás vas a escuchar una opinión mía sobre nada que tenga que ver con ser conservador. Soy de las personas menos conservadoras en todo. Soy muy poco conservador y eso, a lo largo de mi vida, también me ha causado algunos problemas.
Decías que vas a escribir muchos más libros. Después de Vera, una historia de amor, ¿qué viene?
Viene otra novela que ya ha empezado, una novela que va a ser algo desoladora.

El escritor Juan del Val, próximo invitado en 'Un café en las alturas'. / PI
¿En qué sentido?
Vamos a ver la esencia de muchos seres humanos que no son excesivamente buenos. Es una novela que generará cierta satisfacción leerla y que te hará pensar.
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