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ENTREVISTA

Rocío Muñoz, de Real Fábrica Española: "Cuando salimos fuera nos entra mucho amor por lo que somos, nos unimos más como comunidad"

Sevillana afincada en Madrid, regenta dos tiendas en el centro de la capital donde vende productos íntegramente nacionales, de artesanía a gastronomía. Un negocio que empezó 'online' para dar valor a la marca España

Rocío Muñoz, en la tienda de Real Fábrica del barrio de Chueca.

Rocío Muñoz, en la tienda de Real Fábrica del barrio de Chueca. / Alba Vigaray

Álex González

Álex González

Madrid

¿Todo lo que ofrecen en la tienda es 100% marca española?

Sí, así es.

¿Cómo se le ocurrió la idea de montar este negocio? 

Nace de mi obsesión y a la vez pasión por el folclore, la etnografía y las tradiciones locales de nuestro país. En mis viajes por Europa hace años, cuando trabajaba fuera, me daba cuenta de que lo que unía a mis amigos españoles viviendo fuera era aquello con lo que todos habíamos crecido y que formaba nuestra identidad común. Cosas con las que nos reíamos juntos y que solo nosotros entendíamos. Nuestros olores, nuestros sabores, nuestras tradiciones... Y de ahí nace el enorme deseo de poner en valor unas formas de vida que observaba cómo se iban perdiendo a gran velocidad.

¿Y así fue como empezó a dar forma al proyecto?

A partir de ahí, empecé a recorrer el país sin saber aún bien qué forma darle, pero en un primer viaje por el norte de España descubro productos españoles antiguos que conocía de mi niñez pero que había dejado de ver. Y a partir de aquí, realizo una preciosa investigación de campo, disfrutando pueblo a pueblo, artesano a artesano, que me lleva a recorrer todo el territorio seleccionando y recuperando aquellos tesoros que ya daba por desaparecidos, pero que continuaban fabricándose en talleres de forma manual. De estos primeros viajes en 2012 nace Real Fábrica. Al principio solo como tienda online y luego ya de forma física en Madrid, aunque, eso sí, desde entonces continúo viajando todos los meses con mi furgoneta por diferentes regiones de nuestro país.

La morriña es un sentimiento interesante. Yo la vivo como una mezcla de ternura con identidad, nostalgia… Nos hace más humanos, y eso nos une

De Sevilla al madrileño Barrio de las Letras y a Chueca. ¿Qué tienen estos enclaves de especial? 

Estamos en el Barrio de las Letras y ahora en Chueca también, porque acabamos de abrir una nueva tienda. Las Letras es nuestro barrio de adopción desde hace ocho años. Chueca es el barrio donde vivo desde que llegue a Madrid hace una década. Las Letras es todo historia, y Chueca es todo pasión.

22.01.2026. MADRID. Imágenes de la tienda Real Fábrica, en Madrid. Foto: Alba Vigaray

Productos textiles en Real Fábrica, en Madrid. / ALBA VIGARAY

¿Qué tipo de cliente es el que más suele frecuentar la tienda? 

Son de lo más variado, desde españoles nostálgicos, a madrileños que buscan regalos especiales o extranjeros que buscan algo auténtico de nuestro país. Son clientes distintos todos los que llegan, y de muchas edades diferentes. Muchas veces incluso son los propios clientes los que nos cuentan cosas de los productos que nosotros mismos ni sabíamos. Este proyecto aúna tiendas de marcas españolas y productos de toda la vida que no queremos ver desaparecer. Amor por nuestras costumbres, por la producción local y por la comunidad.

¿Cuál diría que es el producto estrella?

Las bufandas de mohair y las de lana merina. Hechas en las últimas fábricas que quedan produciendo, en La Rioja y en la localidad gaditana de Grazalema.

He visto que además ofrecen 'packs gourmet'.

Sí, son una buena opción para regalar, con productos españoles seleccionados en nuestros viajes por el país. Son los que a nosotros más nos gustan por su calidad, y porque además muchos de ellos conservan el empaquetado inicial con el que nacieron hace décadas.

22.01.2026. MADRID. Imágenes de la tienda Real Fábrica, en Madrid. Foto: Alba Vigaray

Los productos 'gourmet' son otro de los atractivos de la tienda madrileña. / Alba Vigaray

¿Cuántos productos tiene en total y qué tipo de variedades?

Tenemos unos 2.000 productos que van desde artesanía, ultramarinos, libros, decoración, textil...

¿Cree que cuando uno sale de España se da cuenta de que quizá valoramos poco lo que somos como marca?

Es que cuando salimos fuera nos entra mucho amor por lo que somos, parece que nos unimos más como comunidad. La morriña es un sentimiento interesante. Yo la vivo como una mezcla de ternura con identidad, nostalgia… Nos hace más humanos, y eso nos une.

No siento la presión de estar constantemente renovando el catálogo. Quizás pase más en la moda, en la música..., en este loco sistema neoliberal en el que cada vez necesitamos más estímulos

Hay una opción que ofrecen que son los regalos de empresa.

Sí, llevamos años preparando los regalos para empleados y clientes de diferentes empresas, sobre todo packs gourmet. Para empresas españolas y también para empresas de fuera que buscan una buena selección de productos españoles. Los preparamos en tienda y desde aquí los enviamos uno a uno a sus direcciones, con una nota personalizada según nos pidan, para cada afortunado que los recibe.

¿Siente que tiene que estar constantemente renovando catálogo e innovando?

Pues la verdad que no siento esa presión. Eso quizás pase más en la moda, en la música..., en este loco sistema neoliberal en el que cada vez necesitamos más estímulos. Yo paso meses que no subo ningún nuevo producto, pero luego tengo rachas en que me apetece cantidad traer cosas nuevas, y si lo hago es porque me encanta viajar, y porque no paro de encontrar cosas especiales y me falta el tiempo de traerlas a la tienda. Los nuestros suelen ser productos que llevan décadas en el mercado, y lo que hago es revalorizarlos. Tenemos algunos en la tienda que llevan con nosotros desde que abrimos, y otros que acaban de llegar. 

Y ya por último, ¿cuál es su producto más especial, ese por el que siente debilidad?

En mi caso son los sanandresiños, que son unos amuletos mágicos hechos a mano en San Andrés de Teixido, en Galicia. Están hechos con miga de pan, y yo siempre regalo a los míos el amuleto para desear la salud en miniatura, algo que me parece entrañable.