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QUÉ FUE DE

José Campos, el empresario cántabro que se convirtió en tercer marido de Carmen Martínez Bordiú

El antiguo atleta y exdirectivo del Racing de Santander, divorciado de la nieta mayor del dictador Franco desde 2013, sufrió en 2020 un ictus que nos hizo temer lo peor

Carmen Martinez-Bordiú y Jose Campos, poco después de casarse en 2006.

Carmen Martinez-Bordiú y Jose Campos, poco después de casarse en 2006. / CHINO HIGUERAS

Madrid

A la tercera va la vencida. O al menos eso es lo que debió pensar Carmen Martínez Bordiú cuando hace ahora un par de décadas decidió casarse con José Campos. Entonces era ya cuarentona y contaba con un buen currículum amoroso. Su primera relación seria, tras un escarceo con el jinete Jaime Rivera, fue la que mantuvo en los estertores del franquismo con el aristócrata Alfonso de Borbón, nieto de Alfonso XIII. En ese momento llegó a fantasear con la posibilidad de convertirse en reina ya que su abuelo, el dictador Franco, había nombrado a don Juan Carlos 'sucesor a título de rey', pero Alfonso, beneficiado con el título de duque de Cádiz tras su boda con la nietísima en el 72, mantenía todavía la esperanza de que se produjera algún cambio en la decisión adoptada por el Caudillo para su sucesión. La pareja tuvo dos hijos y vivió durante una temporadita (sin trono, eso sí) en un piso en la calle San Francisco de Sales, regalo de Carmen Polo. Pero el amor se les rompió tan pronto como Carmen se sintió atrapada en una vida tediosa y un buen día conoció en un crucero a un talludito anticuario francés, Jean Marie Rossi, del que se enamoró totalmente.

Entonces tomó la decisión de mudarse con Rossi a Francia, lo que fue un palo para su padre, Cristóbal Martínez-Bordiú, marqués de Villaverde, que llegó a retirar la palabra a la nietísima durante un tiempo. Según la periodista Nieves Herrero en su libro Carmen, Alfonso, que se quedó con la custodia de los hijos, culpó de todo lo que había sucedido "a la inmadurez de su mujer y a las amigas divorciadas que frecuentaba y que no habían cesado de alabar los encantos que tenía la libertad". A finales del 84, el mismo año en que su hijo mayor perdió la vida como consecuencia de un accidente de coche, Carmen se casó por lo civil con Rossi, padre de su hija Cynthia. Nadie de la familia de la novia, que ese día se vistió de negro, asistió al enlace. Durante varios años vivió feliz al lado de su nuevo maromo, disfrutando de su condición de ama de casa parisina. Hasta que en 1994, un lustro después de que Alfonso perdiera la vida mientras esquiaba en Colorado (Estados Unidos), y tras muchos rumores de crisis matrimonial, se contó que Rossi y ella habían resuelto tomar caminos separados.

A sus 43 primaveras, Carmen volvía a saborear las mieles de la soltería. Claro que aquello le duró poco, ya que enseguida se cruzó en su camino el arquitecto italiano Roberto Federici, antes unido a la princesa Ira de Fürstenberg. La nieta mayor de Franco y él salieron juntos durante más de una década, aunque nunca sintieron la necesidad de tener que oficializar lo suyo. En esa época, Carmen era ya una especialista en la venta de exclusivas a las revistas del corazón, su principal oficio conocido, y pasaba largos periodos en Los Camochos, una finca de 300 hectáreas que adquirió en la zona de Cazalla de la Sierra (Sevilla). Fue a finales de 2004, tras la boda de su hijo Luis Alfonso de Borbón con la millonaria venezolana María Margarita Vargas Santaella, cuando hizo público que su romance con Federici había llegado a su fin. Solo unos meses después, en el verano de 2005, salió a la palestra mediática su nueva ilusión, un simpático y bonachón cántabro de 40 años que respondía al nombre de José Campos y aseguraba vivir en una cabaña dentro de la finca de sus abuelos.

El tipo concedió enseguida a ¡Hola! una entrevista en la que explicó que en esos momentos ejercía como empresario. "He sido durante diez años atleta, campeón absoluto de España y tres veces internacional", comentó. "Estuve becado en el Blume dos años, en Madrid. Estos diez años fueron los mejores de mi vida. Estaban con el récord de España Antonio Corgos, Colomán Trabado,... Mucha gente de ese mundo. También he vivido muchos años en San Sebastián. Juego al tenis y al pádel, y trabajo de comentarista deportivo en la radio. Tengo [el bar-galería] Galería Culturas, un club de pádel (Cristal 4) y voy a inaugurar un taller de restauración de carrocerías de coches. Así que, como ves, estoy muy entretenido". Al ser preguntado por cómo había conocido a Carmen, respondió que todo sucedió ese 2005 en Santander. "Nos presentó el doctor Alfonso del Corral. Carmen es una señora, y cuando conoces a una señora sobran las palabras. Luego conoció a mi familia, a mis padres, a mis abuelos, a mis hermanos, y la gente la quiere". En otra ocasión contó que años atrás tuvo una novia formal a la que quiso muchísimo y que falleció en un accidente de tráfico, lo que le dejó tocado anímicamente.

José Campos y Carmen Martínez Bordiú durante su 'segunda boda' en Santander, en julio de 2006.

José Campos y Carmen Martínez Bordiú durante su 'segunda boda' en Santander, en julio de 2006. / ARCHIVO

Al principio, a la nietísima no le hacía demasiada ilusión la idea de volver a contraer matrimonio. Pero se acabó animando a repetir la experiencia con Campos, que nunca antes había pasado por eso y parecía totalmente prendado de su chica. Se celebraron dos bodas. La primera, religiosa, tuvo lugar en junio de 2006 en la finca sevillana de la que había sido propietaria ella junto a Federici. La segunda, bastante más tumultuosa, llegó unos días después y tuvo como escenario el Hotel Palacio del Mar de Santander. Como bien señala el periodista David González en su libro La familia Franco 50 años después, el noviazgo y esas dos bodas de Carmen la volvieron a situar entre los personajes favoritos de los directores de revistas del corazón. "Un mundo del que nunca había desaparecido del todo, pero que al contar con esta noticia ‘bomba’ la hacía cotizar más en el mercado. Prueba de ello es el supercontrato que firmó con Televisión Española para participar en Mira quién baila. Mucho se comentó que la televisión estatal en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero contratara a la nieta de Franco por, según publicaron algunos medios, 48.000 euros a la semana. Faltaban dos años para que la crisis financiera convirtiera estos cachés en casi ciencia ficción".

Carmen se trasladó a vivir a Santander e incluso compró propiedades en la zona (un piso frente a una de las playas del Sardinero y una enorme casa en pleno monte). "En un principio, la nueva vida de Carmen llamó la atención a los medios y la prensa del corazón la sorprendía con una barra de pan bajo el brazo acudiendo a la compra", señala el autor. "Más sofisticada se mostraba posando en Vanity Fair. Sin embargo, los rumores de que Carmen se aburría en su vida de provincias comenzaron tres años después de los fastos nupciales". En 2010, María de Mora, conocida como ‘la madame de las famosas’, aseguró en el plató del programa Sálvame Deluxe que había mantenido relaciones sexuales con Campos con el consentimiento de la propia Carmen, lo que durante días fue la comidilla de las tertulias de cotilleo. Al año siguiente, el cántabro hizo un cameo en Torrente 4: Lethal Crisis. La separación llegó en septiembre de 2013, y esta vez fue él quien se encargó de dar la exclusiva de la noticia. Según dijo, andaba cabreado porque la nietísima le había confesado que estaba enamorada de otro hombre. Entonces se publicó que lo había plantado por Luis Miguel Rodríguez, empresario del sector de la chatarra.

Cuentan que Carmen quiso llegar a un acuerdo con su tercer marido, pero que no pudo ser. Según dijo entonces la abogada de la interfecta, "las pretensiones del señor Campos son inasumibles. Por lo tanto, habrá que interponer una demanda de divorcio. Al haberse casado en régimen de separación de bienes y no tener hijos comunes no hay nada que repartir. Esperamos que el día de la vista se solucione todo". Finalmente se divorciaron y al cabo de un tiempo el santanderino reconoció que en realidad se enamoró más del personaje que de la persona. En 2014 se casó de nuevo, esta vez en la intimidad, con una profesora de educación infantil llamada Marián Sousa, con la que ese mismo año se convirtió en padre de una niña. A principios de 2020 volvió a acaparar titulares. Primero, por el juicio contra el expresidente del Racing Francisco Pernía, acusado por Campos de apropiación indebida y administración desleal. El cántabro, que solicitó indemnizar a la Galería Culturas con 100 mil euros por rescisión contractual, aseguró ante el tribunal que su trabajo como consejero del Racing en la temporada 2007/2008 le costó "dinero, salud y su matrimonio, gracias a Dios", y algún tiempo después el Tribunal Supremo absolvió a Pernía de administración desleal del Racing y lo condenó a un año de cárcel por apropiación indebida.

También fue en 2020, concretamente en marzo, cuando Campos sufrió un ictus que le llevó a estar ingresado en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander. Tardó algún tiempo en recuperarse, y tuvo incluso que acudir a un logopeda. "Se me olvidaron muchas palabras, muchos nombres…", ha contado al respecto. "Dejé de trabajar y lo alquilé todo, porque no podía llevarlo [su restaurante]. También quería disfrutar de Marián y de Martina. Hemos hecho muchos viajes". Ahora lleva una vida tranquila junto a su esposa, a quien define como la mujer de su vida, y su hija, a la que presentó públicamente en un reportaje realizado por la revista ¡Hola! en marzo de 2025. Según dijo en la entrevista, hoy día hace mucho deporte y trabaja como comercial de los cuadros de su padre, Antonio Campos, un pintor bastante conocido en Cantabria.