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TRAS ADAMUZ Y GELIDA

"No es como las otras veces que cojo el AVE": las sensaciones de los pasajeros de Madrid tras las tragedias ferroviarias

El choque a la altura de Adamuz y la caída de un muro sobre una cabina de Rodalies en Gelida, son acontecimientos que permanecen en la mente de los pasajeros que parten hacia un nuevo destino

Eduardo y Montse esperan a su tren en Atocha, dirección Barcelona.

Eduardo y Montse esperan a su tren en Atocha, dirección Barcelona. / EPE

Ángela Berná

Ángela Berná

Madrid

En la estación de tren de Atocha, Madrid, se respira un ambiente que parece entender de normalidad. De nuevo, el ruido constante de maletas, y el de cafés apresurados que se inician en un nuevo viaje. Pero esta vez algo diferente sucede: la mayoría de trenes están cancelados y se respira cierta intranquilidad en el aire. El choque a la altura de Adamuz y la caída de un muro sobre una cabina de Rodalies en Gelida, son acontecimientos que permanecen en la mente de los pasajeros que parten hacia un nuevo destino.

Trenes cancelados en la estación madrileña de Atocha

Trenes cancelados en la estación madrileña de Atocha / EPE

Eduardo es uno de esos usuarios que viajan mucho en tren: "al menos dos o tres veces al mes y desde hace muchos años", dice convencido. Su parte más racional está tranquila y segura de que no pasará nada, pero algo dentro de él le dice que "no es como otra de las veces que cojo el AVE". Viaja junto a Montse, van hacia Barcelona y han llegado desde Andalucía en coche.

Montse siente apuro de que pueda pasar algo: "Pero esto es la vida, ¿no?". Sabe que al subir a un tren no se conoce nunca lo que puede ocurrir y recuerda la percepción que tenían sobre las motos durante su juventud: "Al principio las motos eran híperseguras, pero ahora al haber tanta gente con moto, se ha vuelto más peligrosa". Razona que con el tren sucede algo parecido: hay tantísima gente que viaja, tantos trenes, que es normal que se puedan producir los accidentes.

Entonces, ¿cuál es el fallo?

Eduardo y Montse consideran al servicio ferroviario como uno de los más seguros de "toda la vida". Sin embargo, sienten que las cosas se podrían hacer mejor. Montse es una de esas viajeras que comprende lo que sucede, pero que trata de poner el foco más allá. Ella defiende que hay que vigilar más, realizar más revisiones y ser un poco más precavidos.

"Uno piensa todo esto un poco más cuando sucede una desgracia", dice Eduardo y se refiere a la forma de hacer las cosas. Considera que este problema es uno de los que se arrastran desde hace mucho tiempo: "Quizá la inversión en infraestructuras de nuestra red ferroviaria no ha sido la buena desde hace muchos años, más de 30, y esto es culpa de los distintos regímenes políticos que hemos tenido", dice Eduardo. "De todos, responsabilidad de todos", recalca. Ahora toca pagar las consecuencias de la insuficiencia del presupuesto destinado a la seguridad ferroviaria, considera el pasajero.

Para no olvidar

Queda presente otro miedo: el del olvido. "La gente se confía y ya verás como, de todo esto, en poco tiempo se ha olvidado. El cerebro humano tiende a olvidar las cosas malas y esto no tendría que ser así", reflexiona Eduardo. Para él es muy duro que este suceso no se recuerde. Por las víctimas y por el sufrimiento. Pide que se tome solución para que todos aquellos que nunca han tenido ningún problema y que han viajado en todo tipo de alta velocidad, puedan continuar su buena relación con el tren.