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RESISTENCIA CULTURAL

La librería de Chueca que lleva 33 años toreando la gentrificación que ha aniquilado Tipos Infames: "Me costó 200.000 euros salvarla"

Berkana abrió sus puertas en el barrio 'queer' de Madrid en 1993 y, desde entonces, pese a las estocadas, ha resistido como refugio para el colectivo LGTBIQ+: "No voy a darle el gusto a la derecha de cerrarla"

Mili Hernández, en la librería Berkana de Madrid.

Mili Hernández, en la librería Berkana de Madrid. / ALBA VIGARAY

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Nunca lo han tenido fácil. Cuando Mili y Mar abrieron Berkana (Hortaleza, 62) en una Chueca aún afectada por la droga, apenas había libros LGTBIQ+ para llenar sus estanterías. En los 90, el miedo a ser visibles aún paralizaba a un colectivo que encontró en ellas esperanza. Vivían señaladas. A veces, asustadas. Sin embargo, resistieron. Y crearon una editorial que diera voz a los márgenes. Poco a poco, fueron levantando un refugio sustentado en la libertad de amar. Hoy, 33 inviernos después, contra todo pronóstico, pueden presumir de haber sobrevivido. “Mantener a flote una librería en el centro de Madrid es muy difícil. El barrio ha cambiado bastante. Y estamos viviendo una época de censura. Somos un abrigo para quienes se sienten solos. Escuchamos, aconsejamos. No podemos caer”, apunta Mili. El cierre de Tipos Infames tras 15 años en Malasaña ha vuelto a ponerlas en alerta. Su situación es parecida. “Aguantaremos”, asegura. No es el primer obstáculo que sortean.

“Nos da una pena tremenda que Gonzalo y Alfonso se hayan visto obligados a cerrar. Las pequeñas librerías estamos sufriendo y ha llegado el momento de contarlo. Somos un foco de diversidad. Hacemos un gran esfuerzo por seguir adelante. Yo, por ejemplo, estoy todos los días al frente. He invertido mucho dinero y tiempo en ella”, prosigue Mili, que lleva haciendo frente a la gentrificación y el capitalismo que ha aniquilado Tipos Infames desde 1993. Por aquel entonces, regresaba de Estados Unidos con la ilusión de poner en marcha Berkana. Era su sueño. Y, pese a las dificultades, ojo, no lo dejó morir.

23.01.2026. MADRID. Imágenes de la libreria Berkana, que celebra sus 33 años de negociacio, en Madrid. Foto: Alba Vigaray

Mili Hernández abrió la librería Berkana en Chueca hace 33 años. / ALBA VIGARAY

Mili y Mar, su aliada, siempre juntas, empezaron a editar narrativa, ensayo, poesía, fotografía y cómic bajo su propio sello: Egales fue el primero especializado en literatura queer de España y Latinoamérica. Y, así, casi artesanalmente, fueron armando un catálogo único. Su nombre fue extendiéndose. Y, con el tiempo, se convirtieron en lugar de peregrinación para el colectivo. El mismo que les ayudó a superar la crisis económica de 2008 que las dejó tiritando: “Salvarla me costó 200.000 euros. Estuve seis años trabajando sola, pagando créditos que habíamos pedido. No podía dejar a tanta gente desamparada. Hubo una época en la que Chueca era sinónimo de lucha y felicidad. Recibíamos clientes de todo el país. Nos visitaban durante los fines de semana que se escapaban a Madrid. Se sentían plenos”. Así que no le quedó otra que mudarse al local de al lado, más barato. Y pequeño.

23.01.2026. MADRID. Imágenes de la libreria Berkana, que celebra sus 33 años de negociacio, en Madrid. Foto: Alba Vigaray

Egales fue la primera editorial especializada en literatura 'queer' de España y Latinoamérica. / ALBA VIGARAY

“No me querían bajar los 4.000 euros que pagaba de alquiler. Hasta entonces, podía hacerle frente. Y, de hecho, tenía hasta tres empleados. Es cierto que, ahora, el espacio es más limitado. Pero tenemos todos los libros que se lanzan en materia LGTBIQ+. Aquella fue la primera estocada que la gentrificación me asestó. En la actualidad, pago 2.500 euros. Por suerte, la dueña sólo me ha subido un 10% en los 11 años que llevamos aquí. Que no haya un fondo buitre detrás me ha beneficiado”, subraya Mili, que fue presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales, así como portavoz del Colectivo Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid.

Secuelas desoladoras

El problema al que se enfrentan las pequeñas librerías en Madrid tiene secuelas. Y, en el caso de Berkana, además, podrían ser desoladoras. “En Estados Unidos, por ejemplo, apenas quedan. El mercado se lo han quedado las corporaciones. Y es muy triste, pues en ellas no suelen venderse libros LGTBIQ+. Por lo que, si desaparecemos, obviamente, las editoriales independientes irán detrás. Y, por tanto, los autores que no tengan acceso a las más grandes se quedarán fuera”, relata. Una pérdida de pluralidad que no sólo afectaría a la comunidad, sino a toda España: “Ayer vino una abuela en busca de libros sobre personas trans porque su nieto acaba de contárselo y quiere entenderle. Y, claro, muchos de ellos no se encuentran en las grandes superficies porque éstas no los quieren. Ni siquiera los que nosotras publicamos. Y llevamos más de 200. Gracias a su ignorancia, yo he podido mantenerme y pagar la hipoteca de mi casa”.

23.01.2026. MADRID. Imágenes de la libreria Berkana, que celebra sus 33 años de negociacio, en Madrid. Foto: Alba Vigaray

José Mola, Luis Cremades y Alison Bechdel son algunos de los autores que Mili Hernández ha editado. / ALBA VIGARAY

José Mola, Rita Mae Brown, Luis Cremades, Emilio López y Alison Bechdel son algunos de los autores con los que han trabajado. Una lista que, a razón de 20 títulos por año, ojo, no para de aumentar. “Llegamos a final de mes. Y, aunque me toque trabajar sábados y domingos, ejem, me siento muy orgullosa de todo lo que hemos logrado. Por suerte, tenemos una clientela fija que nos sostiene. Seguimos batallando. Este es un proyecto particular, con un fuerte carácter activista. Tenemos que seguir adelante. Como sea”, concluye Mili. Sus palabras derrochan garra. Hay algo en ella que le impide abandonar Berkana. Es su vida. Y la de mucha gente.

P. ¿Cuántos años le quedan a Berkana por delante?

R. Los que quieran nuestros lectores. Yo acabaré jubilándome, pero ya estoy preparando la librería para que me sobreviva. Haré todo lo que pueda para que así sea. No voy a darle el gusto a la derecha de cerrarla.