Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

ESTRENO

La primera obra de teatro creada en lengua de signos en España reivindica a Lorca: "Queremos defender nuestra cultura"

Concebida por la comunidad sorda, 'Grito, boda y sangre', dirigida por Ángela Ibáñez, fusiona danza, máscaras y música para explorar temas como el deseo y la pérdida

Mari López y Emma Vallejo, en 'Grito, boda y sangre'.

Mari López y Emma Vallejo, en 'Grito, boda y sangre'. / CDN

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Es la primera obra de teatro creada en lengua de signos. Hasta ahora se han venido realizando adaptaciones que, con mayor o menor precisión, siempre a posteriori, intentaban hacer accesibles títulos enfocados para la población oyente. En esta ocasión, no es así. Grito, boda y sangre fue concebida por la comunidad sorda. Y, por tanto, refleja como ninguna su modo de replantearse la vida. Y a Federico García Lorca. "Ha sido enriquecedor trabajarle desde nuestra perspectiva. La comunidad tiene muchas cosas en común con él. Su homosexualidad no estaba bien vista, pero él la reivindicaba siempre orgullo. A nosotras nos pasa lo mismo. Queremos defender nuestra cultura", señala Ángela Ibáñez, su directora. Estará en el Teatro María Guerrero de Madrid hasta el 1 de marzo.

La premisa es rompedora. Dos adolescentes sordas se quedan solas en un aula de su instituto, mientras el resto del grupo asiste a una función no accesible. Deciden que, si ellas no pueden ir al teatro, el teatro ha de acudir a ellas. Improvisando con textos de Lorca, lo que empieza como un juego, se vuelve un viaje onírico, donde el aula se transforma y la poesía cobra vida: la pizarra revela ilustraciones del poeta, los objetos se metamorfosean y los límites entre realidad y ficción se desdibujan. "No conocía la lengua de signos ni su riqueza cultural. Desde que conocía a Ángela, he sentido la necesidad de crear más y más personajes sordos. Este trabajo me ha permitido profundizar en su universo", apunta Iker Azkoitia, dramaturgo. A su lado, Mari López y Emma Vallejo, las actrices, leen los labios con emoción.

Iker Azkoitia está al frente de 'Grito, boda y sangre'.

Iker Azkoitia está al frente de 'Grito, boda y sangre'. / CDN

"Estar aquí es un auténtico privilegio. No han dado la oportunidad de subirnos a un escenarios. Espero estar a la altura. Gracias a este proyecto nos damos cuenta de que la integración funciona de verdad", asegura la primera. A lo que la segunda añade: "Es una pieza increíble. Ha sido creada para todos. Qué gusto ver equipos tan diversos e involucrados". Ninguna tiene formación teatral, pero el Centro Dramático Nacional (CDN) ha puesto a su disposición los talleres de danza y títeres.

Danza signada y máscaras

A través del universo simbólico de Bodas de sangre, las protagonistas Mari López y Emma Vallejo exploran el deseo, la pérdida y la tragedia de la juventud truncada: la muerte, no solo del cuerpo sino también de los sueños, cuando se crece sin referentes ni espacios donde imaginarse un futuro. En este juego, las intérpretes (ambas sordas) mezclan lengua de signos, teatro, danza signada, máscaras, títeres y música en directo.

Ángela Ibáñez Castaño dirige 'Grito, boda y sangre'.

Ángela Ibáñez Castaño dirige 'Grito, boda y sangre'. / CDN

"Queremos reivindicar nuestra lengua, no la discapacidad. Habrá momentos signados y orales. Va a entenderse perfectamente. Aquí todo es posible", insiste Ángela, que lleva 20 años de trayectoria teatral entre España y Europa. Ha trabajado en numerosas producciones del CDN, entre ellas Cáscaras vacíasTribusMadre Coraje y sus hijosCalígula murió y yo noRicardo III Helen Keller, ¿una mujer maravilla?. Esta última, coproducida con Teatro Chévere, ha girado por todo el país como una propuesta pionera en teatro bilingüe. Un último apunte de Alfredo Sanzol, director del CDN: "La cultura forma parte de todos y es necesario crear las redes para que todos nos desarrollemos artísticamente".