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ESTRENO

La gran novela de la Barcelona de la Transición zarandea Madrid: 900 páginas convertidas en una obra teatral de alto voltaje

'El día del Watusi', de Francisco Casavella, llega a los Teatros del Canal con una puesta en escena de cuatro horas dirigida por Iván Morales: estará del 4 al 8 de febrero

'El día de Watusi' llegará a Canal el 4 de febrero.

'El día de Watusi' llegará a Canal el 4 de febrero. / JUAN MIGUEL MORALES

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Hay novelas que no se leen, se habitan. Como El día del Watusi. La obra de Francisco Casavella abandona el papel para que los lectores puedan adentrarse un poquito más en ella. Lo hace con ambición de maratón y pulso de concierto. Los Teatros del Canal en Madrid acogerán una adaptación de cuatro horas entre 4 y 8 de febrero: 900 páginas convertidas en una experiencia escénica de alto voltaje. Al mando está el dramaturga y guionista Iván Morales.

Casavella escribió una historia de ascenso y caída con forma de radiografía. La de Fernando Atienza, arribista social con hambre de mundo, acompasada a la Barcelona y la España que van de 1971 a 1995: de las últimas sombras del franquismo a la Transición, de la euforia a la corrupción, de la épica callejera a la resaca postolímpica. Un país contándose a sí mismo mientras aprende a sobrevivir a lo que fue. El reparto lo encabeza Guillem Balart, David Climent, Raquel Ferri y Artur Busquets, entre otros.

El reparto lo encabeza Guillem Balart, David Climent, Raquel Ferri y Artur Busquets, entre otros.

El reparto lo encabeza Guillem Balart, David Climent, Raquel Ferri y Artur Busquets, entre otros. / JUAN MIGUEL MORALES

La novela vio la luz en tres entregas: Los juegos feroces, Viento y joyas y El idioma imposible. Años después, Anagrama la reunió en un único volumen (2017) y la presentó como un relato “inagotable” sobre los mecanismos de la Transición: ese pasado que no termina de pasar y que, como una cicatriz mal cerrada, sigue marcando el presente.

Morales traslada esa estructura a escena sin traicionarla: tres partes, tres estados de ánimo. La primera, Los juegos feroces, adopta la forma de concierto en vivo: banda, micros, actores y personajes mezclados como si el barrio fuera un escenario y el escenario, un barrio. Es la Barcelona de principios de los 70, donde Atienza aún está a punto de entrar en la adolescencia y ya intuye que la vida va de empujar y apartarse.

Un instante de 'El día de Watusi'.

Un instante de 'El día de Watusi'. / JUAN MIGUEL MORALES

En la segunda, más teatral, la acción se instala en 1977, con la Transición en marcha y el protagonista ya adulto rondando el poder para trepar un peldaño más, aunque el precio sea ir dejándose algo por el camino. La tercera parte cambia el foco: el relato se vuelve íntimo, casi confesional. Atienza cae en la adicción, regresa a los márgenes, pero encuentra una grieta por la que reinventarse y convertirse en estrella del rock en la Barcelona preolímpica. La banda vuelve. La rueda, también.

El espíritu de la novela

El estreno en Barcelona, en 2024, llegó con elogios: se destacó la capacidad de Morales para trasladar el espíritu de la novela y una puesta en escena “desnuda”, centrada en lo esencial. Ahora la historia cambia de ciudad, pero conserva el mismo nervio: el de un país narrado desde sus costuras.

Casavella murió repentinamente en 2008, a los 45 años, de un infarto. Fue pocos meses después de ganar el Premio Nadal con Lo que sé de los vampiros y mientras trabajaba en una nueva novela que recuperaba al propio Fernando Atienza. Nacido en 1963, debutó con El triunfo y siguió con títulos como Quédate o Un enano español se suicida en Las Vegas. También escribió guiones: Antártida (Manuel Huerga) y Dues dones, para la televisión catalana. El teatro, ahora, lo devuelve a primera línea: como si la ciudad volviera a hablar. Y como si, en medio de esa música en directo, Atienza siguiera buscando su sitio entre las ruinas brillantes de la modernidad.