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TRAGEDIA FERROVIARIA

El emotivo homenaje de los maquinistas de Renfe en la estación de Chamartín a Pablo, su compañero fallecido en el trágico accidente de Adamuz

Varios conductores han hecho sonar las bocinas de sus trenes al unísono después de estar cinco minutos parados en recuerdo del joven conductor de 27 años

Pablo, el maquinista del Alvia fallecido en Adamuz, tenía 27 años, vivía en Alcorcón y era fotógrafo aficionado

El sentido homenaje de los maquinistas de Renfe en la estación de Chamartín a Pablo, su compañero fallecido en el trágico accidente de Adamuz

EPE vídeos

Daniel Gómez Alonso

Daniel Gómez Alonso

España sigue el luto por el trágico accidente ferroviario de Adamuz, en el que 41 personas han perdido la vida y otras 39 siguen hospitalizadas, y los homenajes a los fallecido se multiplican por todo el país. Uno de los más sentidos ha llegado en la mañana de este martes, cuando varios maquinistas de Renfe que estaban parados en la estación de Chamartín han hecho sonar durante un minuto las bocinas de sus trenes en recuerdo de su compañero Pablo, uno de las primeros víctimas mortales del siniestro.

"Nuestros compañeros de Chamartín han roto así el silencio tras los cinco minutos de parón. Esto va por todos los compañeros maquinistas, ferroviarios y afectados", ha informado el usuario de X @rail_arri, también maquinista, junto al emocionante vídeo del momento en recuerdo de Pablo.

Maquinista desde los 23 años

El joven conductor de apenas 27 años estaba a los mandos del Alvia 2384 que, sin apenas tiempo para reaccionar, no pudo esquivar al Iryo desacarrilado y acabó cayendo en un terraplén tras chocar con él. Criado en la localidad madrileña de Alcorcón, cursó el grado de Ingeniería Informática en la Universidad Carlos III de Madrid durante tres años, pero en 2019 dio un giro a sus estudios y comenzó la formación específica como maquinista en Cetren, el primer centro privado homologado para formar personal ferroviario, donde consiguió la licencia y el diploma. Tras ello, se incorporó a Renfe, donde ejercía como maquinista a jornada completa desde entonces.

Pablo, maquinista de Renfe fallecido en el accidente de Adamuz.

Pablo, maquinista de Renfe fallecido en el accidente de Adamuz. / EPE

A pesar de que comenzó a trabajar lejos de casa, llevaba meses circulando en las rutas de larga distancia que salen de Madrid hacia el sur, informa El Correo, y pudo volver al barrio de Ondarreta de Alcorcón, donde también residen sus familiares. En el momento del accidente, acumulaba más de cinco años de experiencia al mando de trenes. Tras la colisión, Renfe intentó contactar telefónicamente con él durante cerca de media hora sin obtener respuesta, según ha desvelado El Mundo, y los equipos de rescate localizaron su cuerpo sin vida en las inmediaciones del Alvia.

Fuera del ámbito laboral, Pablo tenía un interés destacado por la fotografía, con un ambicioso proyecto personal en el que había diseñado y programado íntegramente su propia web y varias cuentas en redes sociales para mostrar algunas de sus imágenes y compartir con otros aficionados sus herramientas. Dividía sus fotos en paisajes, macro (magnificando objetos pequeños), animales y escenarios urbanos.

"Desde muy pequeño he sentido curiosidad por el mundo de la fotografía. En verano, cuando me iba de campamento, la cámara compacta a pilas era un accesorio indispensable en mi maleta", explicaba en su blog. Años después consiguió hacerse con una cámara réflex y comenzó a aprender más sobre fotografía, probando "técnicas nuevas, encuadres distintos". "Creo que me queda muchísimo que aprender, muchas técnicas que experimentar y muchos lugares que explorar. Pero siempre disfrutando de cada uno de los disparos de mi cámara", reflexionaba Pablo.