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REMODELACIÓN DE ALCALÁ

La mirada de los expertos sobre el futuro bulevar de Alcalá: entre "un mirador" para sacar fotos sin riesgo y "un capricho" poco ambicioso

El proyecto definitivo, con el visto bueno de la Unesco y Patrimonio, introduce algunos cambios de calado respecto a la idea original, especialmente en las dimensiones del paseo central

Simulación del aspecto de la calle Alcalá tras la remodelación.

Simulación del aspecto de la calle Alcalá tras la remodelación. / Ayuntamiento de Madrid

Héctor González

Héctor González

Madrid

El jueves se dio a conocer el proyecto definitivo para la remodelación de la calle Alcalá entre Cibeles y la propia puerta, que arrancará en febrero tras haber sido aplazada para no coincidir en el tiempo con el resto de grandes obras en marcha en la capital. Han pasado casi tres años desde que el Ayuntamiento presentó por primera vez la idea, que ha sufrido algunas modificaciones de calado en este tiempo. La principal es la que afecta al bulevar peatonal que enlazará la plaza de Cibeles con la de la Independencia, eje central del proyecto que ha visto reducidas sus dimensiones y trazado respecto al proyecto original.

"No me atrevo a llamarlo bulevar", señaló al respecto la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, en la rueda de prensa en la que presentó el proyecto junto a la vicealcaldesa, Inma Sanz. Ahora es una "mediana central" de 3,8 metros de ancho por la que se podrá pasear hasta un paso de peatones que permitirá acceder a la Puerta de Alcalá y transitar por ella, uno de los grandes atractivos de la intervención.

También se han eliminado los árboles previstos para ese pase central, que va a estar "totalmente abierto", sustituyéndose por arbustos bajos para separarlo del tráfico circundante. El arbolado se traslada a las dos aceras laterales, con sendas filas de ejemplares de gran tamaño, como era en los años 60. Esto permitirá tener una visión "magnífica" de la Puerta de Alcalá desde Cibeles, explicó García Romero, poniendo "en el centro el valor" del monumento, el más icónico y representativo de Madrid.

Además de paseo central, también se reorganizará la sección viaria (con carriles por sentido, bus y un carril bici segregado) y se ganará espacio para el peatón, especialmente en la acera norte. La actuación incluye la plantación de 57 nuevos árboles de gran porte, más zonas verdes, renovación de pavimentos y asfaltado, nuevo alumbrado LED y mobiliario. En la plaza de la Independencia se mejorará la accesibilidad y la permeabilidad peatonal, se reforzará la conexión ciclista hacia Serrano y el Retiro y se reordenarán paradas e isletas del transporte público. Todo ello con una duración prevista de 12 meses, hasta el primer trimestre de 2027, y una inversión que rondará los 6,1 millones de euros.

Visto bueno de la Unesco

La remodelación de Alcalá será la primera actuación que lleve a cabo el Consistorio en el Paisaje de la Luz desde que la Unesco le otorgó en 2021 el marchamo de enclave Patrimonio de la Humanidad. Para ello, cuenta con el dictamen favorable de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, así como de la propia organización mundial, cuya valoración ha sido "muy positiva", según destacó la titular de Obras. Incluso leyó un "parrafito" del informe, en el que se afirma que el proyecto "tiene un impacto muy positivo en el bien Patrimonio Mundial [...], ya que respeta los criterios que justificaron su inscripción en la lista de Patrimonio Mundial y preserva los atributos que reflejan su valor universal y excepcional".

Según una información del diario ABC, que ha tenido acceso al documento interno elaborado por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), el organismo avala y "elogia" la reforma, que permite corregir problemas del entorno, actualmente dominado por el tráfico intenso. La propuesta del Ayuntamiento, señalan los expertos, reduce el tráfico, ganando espacio para ciclistas y peatones, y recupera la configuración anterior a 1968, haciendo así la calle más "habitable".

Asimismo, el informe alaba el rediseño de la plaza de la Independencia, destacando que permitirá conjugar el funcionamiento del entorno como un nudo de comunicaciones con una invitación abierta a madrileños y turistas a relacionarse más con el monumento. El dictamen concluye que el proyecto traerá "importantes beneficios" para la capital, aunque apunta también algunas posibles mejoras: extender el “nuevo diseño” hacia Casa Árabe, replantear el carril bici, limitar y cuidar la integración de las terrazas; exigir que la nueva iluminación sea sensible al patrimonio y contener el mobiliario urbano para que no distorsione el conjunto.

Una "operación equilibrada" con algunas sombras

Los expertos de Icomos no son los únicos a favor de la actuación. Para Fernando Caballero, arquitecto y urbanista madrileño, "es lo que tiene que ser". Considera que se trata de una "operación equilibrada" que elimina carriles para los coches, amplía las aceras literales, "que son las importantes", y crea más sombra para los transeúntes. Además, crea "un pequeño paseo-bulevar que pone en valor la imagen de la Puerta de Alcalá" y permite acceder a ella, permitiendo que "quienes hoy sacan fotos en situaciones peligrosas, puedan hacerlo con total seguridad".

Caballero entiende que la reducción del bulevar previsto en un principio es "coherente con las operaciones de reforma de Alcalá y Gran Vía ya terminadas", donde no existe nada equivalente que permitiese dar continuidad. El espacio central planteado funcionará como "un mirador" que permitirá a los turistas sacar sus fotos "sin correr riesgos", aunque "en ningún caso es un lugar exclusivo para ellos", incide. Dicho lo cual, "no veo por qué es preferible un bulevar amplio si se van a ampliar las aceras laterales para el paseo", zanja Caballero.

Prácticamente, lo contrario que opina Alejandro Parejo, también arquitecto y urbanista especializado en procesos participativos y ciudad. Aunque entiende que el proyecto es "un punto de arranque" que va en la línea del consenso actual en urbanismo - la necesidad de adaptar la ciudad al siglo XXI y a la nueva realidad climática y social-, también plantea una serie de objeciones. La primera es que la ampliación de las aceras laterales quizá "no sea tan necesaria" si, a cambio, el bulevar centra queda "como una entidad muy reducida", casi "un capricho" limitado a la "mínima expresión".

La segunda gran objeción es que, pese a conectar "dos de las plazas más singulares de Madrid", estas se mantienen “prácticamente como están” en la actualidad, con muchos carriles para el tráfico y poco espacio peatonal. En el caso de la plaza de la Independencia, el rediseño acerca a los visitantes al centro de la Puerta de Alcalá, cuando tal vez "tampoco es una necesidad", ya que esta se aprecia mejor con perspectiva, puntualiza, mientras que Cibeles “no se toca”, cuando “hubiera sido una oportunidad”. Por último, Parejo sostiene que el carril bici es "muy mejorable", porque ve innecesario que sea de doble sentido y propone que, en el sentido cuesta abajo hacia Cibeles, se podría optar por carril de convivencia con el tráfico,

Poca ambición

A caballo entre el papel de experto en urbanismo y de político de la oposición, Antonio Giraldo (PSOE) también ha compartido su valoración del proyecto. El edil socialista reconoce varios aciertos en la propuesta - el ensanchamiento de las aceras, la recuperación de la doble fila de árboles y el carril bici- que mejoran el espacio público. Aun así, su balance es mayoritariamente crítico. Giraldo defiende que el bulevar central es una solución poco convincente que será utilizado "casi exclusivamente por los turistas", además de albergar "dudas sobre la seguridad" al ser tan estrecho y próximo al tráfico.

"Mejor hubiera sido dedicar ese escaso espacio central en aceras aún más anchas", desliza el concejal, que critica también que la reducción de asfalto es insuficiente y que el monumento sigue quedando “encapsulado”, por lo que el conjunto apenas se percibe como un cambio significativo. Por ello, concluye que el proyecto no supone una verdadera "transformación" de la ciudad, sino una mera "remodelación" de la zona.

Por parte de Más Madrid, José Luis Nieto también se muestra en contra de la actuación. Empezando por el entorno de la plaza de la Independencia, que sigue viendo "sobredimensionado para el tráfico", con calles que funcionan como "autovías urbanas" incompatibles con lo que "debería ser una ciudad sostenible". Desde esa premisa, reprocha que la propuesta del Gobierno de Almeida no afronta el problema de fondo: "Es mucho menos ambiciosa de lo anunciado hace unos meses, apenas le resta espacio al coche y es más que nada una reforma cosmética".

"Lejos de resolver un problema de la ciudad, se centra en mejorar la experiencia para los turistas de hacerse fotos delante de la Puerta de Alcalá", lamento Nieto, para quien se trata de una "nueva ocurrencia" para seguir "poniendo la ciudad al servicio del turismo masivo". En vez de ello, el concejal de la oposición apunta a que los 6,1 millones de euros de presupuesto de la obra "serían suficiente para intervenir en otros lugares donde existe una necesidad real", como esos puntos de periferia que "nunca son una prioridad" para el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida.