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ESCAPADAS

La ciudad romana que casi nadie conoce está a una hora de Madrid y se puede visitar gratis: perfecta para los amantes de la historia

Esta ciudad enamora a los amantes de la historia y a aquellos que quieran ver en primera persona la grandeza de un imperio

El mejor momento para visitar este pequeño rincón es en otoño y primavera

El mejor momento para visitar este pequeño rincón es en otoño y primavera

Victoria Saulyak

Victoria Saulyak

Madrid

A todos nos gustaría viajar más de lo que podemos. Conocer una nueva cultura, aprender un idioma diferente y descubrir un país es lo suficientemente enriquecedor como para que todos los meses nos apetezca viajar a un sitio distinto. Eso sí, muchas veces nuestras agendas no acompañan y lo que empezó siendo la ruta perfecta para desconectar se convierte en una idea lejana más en nuestra mente.

Aunque viajar sea uno de los hobbies preferidos de la población, lo cierto es que para hacerlo con regularidad hay que tener tiempo y dinero. Por mucho que estiremos nuestras vacaciones y ahorremos en nuestro día a día, llega un punto en el que no es viable continuar con ese estilo de vida.

Por suerte, a diferencia de lo que muchos piensan, a veces no es necesario coger billetes a sitios lejanos para descubrir mundo. En la propia península ibérica existen rincones tan mágicos que te harán pensar que estás fuera del país. Prueba de ello es una ciudad que, pese a estar tan solo a una hora de la capital, hace que los visitantes sientan que están en Roma.

Parece Roma, pero está a una hora de Madrid

Entre colinas suaves de Cuenca, este lugar guarda un secreto que Patrimonio de Castilla-La Mancha protege con especial cuidado. Parece Roma, pero está en Cuenca y, lógicamente, te costará mucho menos que coger un vuelo.

Segóbriga es uno de esos lugares que enamoran a los amantes de la historia y a aquellos que quieran ver en primera persona la grandeza de un imperio. Tiene un anfiteatro que es digno de visitar, pues no tiene nada que envidiarle al Coliseo romano. Justo al lado, el teatro conserva graderíos en los que aún resuenan los ecos de representaciones clásicas. El conjunto se completa con unas termas monumentales, el foro y la basílica, espacios que muestran el peso político y social de esta urbe en la Hispania romana.

Entre colinas suaves de Cuenca, este lugar guarda un secreto que Patrimonio de Castilla-La Mancha protege con especial cuidado

Entre colinas suaves de Cuenca, este lugar guarda un secreto que Patrimonio de Castilla-La Mancha protege con especial cuidado / VIAJANDO CON EL ÚLTIMO BUS

Además, muy cerca del yacimiento puedes visitar la ciudad medieval de Uclés, con su monasterio declarado Bien de Interés Cultural, o el castillo de Belmonte, otra joya patrimonial de Cuenca. Desde luego, Segóbriga demuestra que no hace falta volar a Italia para vivir la experiencia romana: basta con una hora de carretera para adentrarse en un parque arqueológico candidato a Patrimonio de la Humanidad y disfrutar de la grandeza del pasado en plena Mancha.

Muy cerca del yacimiento puedes visitar la ciudad medieval de Uclés, con su monasterio declarado Bien de Interés Cultural

Muy cerca del yacimiento puedes visitar la ciudad medieval de Uclés, con su monasterio declarado Bien de Interés Cultural / TURISMO CASTILLA-LA MANCHA

El Castillo de Belmonte, otra joya patrimonial de Cuenca

El Castillo de Belmonte, otra joya patrimonial de Cuenca / TURISMO CASTILLA-LA MANCHA

¿Cómo llegar a Segóbriga?

Segóbriga se encuentra en Saelices, a 115 kilómetros de Madrid. Se accede fácilmente por la autovía A-3 (Madrid-Valencia) tomando la salida 104 y no tardarás más de una hora en llegar. Además, el parque dispone de aparcamiento gratuito junto al centro de visitantes, por lo que no tendrás problemas para dejar el coche.

¿Cuándo es el mejor momento para visitar Segóbriga?

El mejor momento para visitar este pequeño rincón de Cuenca es en otoño y primavera, cuando las temperaturas son suaves y el campo que rodea el yacimiento ofrece tonos únicos. En verano, las altas temperaturas pueden hacer el recorrido más pesado y exigente, por lo que se recomienda llevar agua y gorra.