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URBANISMO

El Ayuntamiento da un nuevo paso para cerrar la historia de los terrenos 'malditos' del antiguo Corte Inglés de Méndez Álvaro

El convenio firmado este jueves permite poner en marcha la operación que sustituirá el centro comercial por oficinas y un parque. Se suma a la recalificación aprobada en noviembre para el Corte Inglés de Campo de las Naciones, que cede parte de la parcela para equipamientos

El Corte Inglés de Méndez Álvaro en una imagen de archivo.

El Corte Inglés de Méndez Álvaro en una imagen de archivo. / ECI

Héctor González

Héctor González

Madrid

El convenio urbanístico para gestionar la transformación de los antiguos terrenos de El Corte Inglés de Méndez Álvaro ya está rubricado. La Junta de Gobierno municipal lo aprobó este jueves en su primera reunión del nuevo año, dando así un paso clave en la tramitación de este proyecto, bautizado como ‘Nuevo Sur-Méndez Álvaro’, que supondrá construir una torre de oficinas, equipamientos públicos y un parque donde hasta hace no mucho se erigía el centro comercial. También acerca el cierre de otro capítulo de la larga historia de pleitos y vaivenes que arrastran tres centros de la compañía desde hace más de una década.

La historia viene de lejos y no nace, precisamente, de un plan para “renaturalizar” el entorno. Su origen se remonta a 2012, cuando la Comunidad de Madrid aprobó una modificación puntual del planeamiento urbanístico que permitía a tres centros de la cadena - Campo de las Naciones, Méndez Álvaro y Serrano- incrementar los metros construidos a cambio de ceder dos parcelas en Salamanca y Vicálvaro para zonas verdes y equipamientos.

Poco después, un particular recurrió la modificación aprobada por el Ejecutivo regional al entender que se estaba otorgando edificabilidad de más y que la operación no estaba suficientemente justificada en términos de interés general. Tras ser declarada nula por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), la operación desembocó en el Supremo, que en 2019 decretó el derribo parcial de los 11.300 metros cuadrados construidos en exceso.

Con esa sentencia como telón de fondo, el Ayuntamiento tomó las riendas buscar una salida. En 2020 se puso por primera vez sobre la mesa la idea de crear el ámbito 'Nuevo Sur-Méndez Álvaro', sustituyendo el centro comercial por dos torres de oficinas y zonas verdes, que en 2022 recibió el visto bueno provisional de la Junta de Gobierno. La tramitación avanzó durante 2023 entre alegaciones y ajustes al proyecto, pasando dos veces por el Pleno municipal hasta su aprobación definitiva. El que parecía el último paso llegó en febrero de 2024, cuando la Comunidad avaló el plan. El 29 de ese mismo mes, el centro comercial echó la persiana, preparándose para una demolición que se antojaba inminente.

Sin embargo, esta todavía tardó en llegar. En abril de ese año, el PSOE recurrió el plan, alegando, entre otras cuestiones, que El Cortes Inglés había sido condenado a demoler parte del edificio, no todo. En un principio, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) admitió la impugnación, pero un año después los magistrados terminaron desestimando el recurso y respaldando la legalidad de Nuevo Sur-Méndez Álvaro.

Han pasado menos de tres meses desde que el Consistorio encauzó también la salida del atolladero de otro de los Corte Inglés afectados por la sentencia de 2019, el de Campo de las Naciones, una de las operaciones urbanísticas más complejas de la capital durante la última década. A finales de noviembre el Pleno aprobó una nueva recalificación de los terrenos. La nueva ordenación obliga a compensar parte del exceso de edificabilidad cediendo una parcela que albergará el fututo Centro de Movilidad Sostenible vinculado al anillo ciclista, legalizándolo ad hoc; mientras que el resto deberá ser demolido.

Volviendo a Méndez Álvaro, con el convenio aprobado esta semana la operación entra en su fase más terrenal: la de calendarios, garantías, obras y licencias. Es el tramo en el que los grandes titulares se convierten en excavadoras, parque y metros cuadrados de oficinas; y en el que se verá si el “Nuevo Sur” cumple la promesa con la que ha justificado cada hito: transformar una mole comercial nacida con problemas de legalidad urbanística en un nuevo pedazo de ciudad con más espacio público y actividad económica.