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JOVEN DE ASTURIAS

Lucía, la xana madrileña que baila desde los ocho años

"Nunca se me va a quitar lo que siento por Asturias", asegura esta joven miembro del grupo de baile del Centro Asturiano de Madrid

Lucía Rodríguez, proclamada Xana.

Lucía Rodríguez, proclamada Xana. / .

Madrid

Lucía Rodríguez da Silva (Comunidad de Madrid, 2004) nació en Madrid, pero su identidad está marcada por una doble herencia que lleva con orgullo: raíces asturianas y también extremeñas, dos territorios que comparten una fecha muy simbólica, el 8 de septiembre, día grande en ambas comunidades. Aunque madrileña de nacimiento, toda la familia paterna de Lucía es asturiana.

Su abuela procede de Abango, un pequeño pueblo del concejo de Belmonte de Miranda, mientras que su abuelo es natural de Trones, parroquia de Cangas del Narcea. Esa vinculación familiar ha sido clave para que Lucía mantenga un lazo constante con Asturias desde la infancia y que mantiene hoy a través del Centro Asturiano de Madrid, la institución del Principado más importante más allá de sus fronteras y que da cobijo a mies de asturianos que viven en la capital.

Lucía, además, fue nombrada Xana del Centro Asturiano, lo que le convierte en una especie de embajadora de la cultura astur en la capital. La Xana es una figura de la mitología asturiana que representan a jóvenes de extraordinaria belleza. Desde hace años, los Centros Asturianos eligen anualmente a sus xanas entre las jóvenes socias.

Esta joven madrileña con orígenes asturianos pasó los veranos de su infancia en la región, aunque en los últimos años no ha podido escaparse tanto como quisiese. "Nunca se me va a quitar lo que siento por Asturias", afirma.

Su vínculo se mantiene y se refuerza ahora a través del baile tradicional, disciplina a la que se dedica desde los ocho años. Es uno de los puntales de La Alborada, el grupo de baile del Centro. Fueron sus tíos, responsables de la banda en su día, quienes la animaron desde pequeña a implicarse. "Ver que para mis abuelos es un orgullo que la cultura asturiana siga adelante y que su nieta la lleve dentro me hace muy feliz", señala.

Ese apego se intensifica cada vez que regresa al Principado. "Siempre que voy se me cambia la cara", confiesa. Describe Asturias como «un lugar hermoso, maravilloso, precioso». Lo cuenta así: “Cada vez que voy siento que entro en otro mundo”.

A lo largo de estos años, Lucía ha participado en actuaciones en distintos puntos de España. Han llevado el folclore asturiano a Málaga, a pueblos de la Comunidad de Madrid, a Toledo o a Valladolid. "Es un orgullo representar Asturias a través del baile, la música y la diversión", explica, mencionando también esos momentos compartidos alrededor de una sidra, otra de sus pasiones relacionadas con Asturias.

Para Lucía Rodríguez da Silva, bailar Asturias es una forma de vivirla, de mantener vivas sus raíces y de rendir homenaje a una tierra que siente como propia, aunque haya nacido lejos de ella.