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FÚTBOL

Los siete pecados capitales del Real Madrid de Xabi Alonso

El club blanco y el técnico vasco ponen fin "de mutuo acuerdo" al proyecto solo siete meses del inicio. Álvaro Arbeloa tomará los mandos de la primera plantilla de forma inmediata

Xabi Alonso, durante una rueda de prensa en Yeda.

Xabi Alonso, durante una rueda de prensa en Yeda. / Kai Forsterling / EFE

David Magán

David Magán

El Real Madrid anunció este lunes el adiós de Xabi Alonso como técnico del conjunto blanco. Ni 24 horas habían transcurrido de la derrota en la Supercopa de España ante el Barcelona cuando, a través de un comunicado, el club comunicó la decisión. "El Real Madrid C. F. comunica que, de mutuo acuerdo entre el club y Xabi Alonso, se ha decidido poner fin a su etapa como entrenador del primer equipo", dicta el escrito. Uno que no especifica quién tomo la iniciativa en este caso, pero donde muchos ya apuntan que habría sido el propio Xabi el encargado en dar un paso al lado.

Una etapa corta, efímera, que nadie habría podido pronosticar, ni tan siquiera el más pesimista, allá por el mes de mayo. Como no puede ser de otra manera, el vasco abandona el club con cero títulos en su haber, 34 partidos dirigidos entre todas las competiciones y con el equipo como segundo clasificado en LaLiga y la clasificación a los octavos de final de la Champions encarrilada.

Sin embargo, el camino de Xabi al frente del banquillo blanco llega a su fin. Una decisión que viene cocinándose desde aquella derrota ante el Celta de Vigo en el Santiago Bernabéu, pero que, sin embargo, la puesta en escena durante la Supercopa parecía disipar. Nada más lejos de la realidad, el tolosarra firma un adiós marcado por siete pecados capitales que lastraron a su Real Madrid.

1. Al Madrid le falta fútbol

No es un secreto a voces. La actual plantilla del Real Madrid echa en falta recursos técnicos que sí ostentaban algunas figuras del pasado. Todo en los últimos meses ha girado en torno al adiós de Toni Kroos que tan desguarnecido dejó al equipo en la parcela central, pero resulta injusto centrar toda la atención sobre el alemán.

El conjunto blanco, línea por línea, añora calidad. Desde las altas esferas del club se esperaba un paso al frente de futbolistas como Aurélien Tchouaméni, Eduardo Camavinga o Fede Valverde que no terminó por producirse. También una versión más coral de Jude Bellingham que no se ha alcanzado. Incluso, se antojaba una gran oportunidad para los menos habituales como Dani Ceballos. Y todo esto lo ha acabado pagando un Xabi que deseaba en verano la llegada de un organizador y desde el club se omitió su reclamo.

2. Una plantilla diezmada por las lesiones

Más allá del nivel mostrado por la plantilla, otro de los grandes problemas del técnico vasco y su staff ha sido la condición física de la misma. Las lesiones constantes, sobre todo en la zona defensiva, han impedido construir a Xabi un equipo reconocible.

Ejemplo claro es la Supercopa de España disputada en Jeddah. Para la semifinal contra el Atlético, el tolosarra se vio obligado a retrasar la posición de Tchouaméni y ubicar a Carreras por dentro para cubrir los puestos de centrales. Así consiguió el pase el conjunto blanco. Sin centrales naturales ocupando dicha posición. Un problema que se lleva arrastrando años, desde aquella fatídica temporada en la que Eder Militao y David Alaba sufrieron una rotura de ligamento cruzado anterior.

Después llegó una nueva recaída del brasileño. Carvajal también se sumó a esta lista. Mendy y sus constantes lesiones están muy lejos de ocupar un puesto en el once. Para colmo, Trent y Huijsen no han caído con buen pie en Valdebebas. El resultado de todo ello es una defensa en cuadro, incapaz de encadenar dos semanas de competición a máximo nivel.

3. Falta de autoridad

Durante la estancia de Alonso al frente del banquillo blanco se esperaba una prolongación de lo que en su día supuso José Mourinho para la entidad. Un tipo con autoridad, que va de frente ante la adversidad. Algo que, finalmente, ha echado en falta el madridismo. La andadura arrancó de la mejor manera con una apuesta firme e ilusionante como la de Gonzalo García en el Mundial de Clubes. Pichichi del torneo y ficha del primer equipo para el canterano. A raíz de ahí dejó de contar en los planes de Xabi hasta la reciente lesión de Kylian Mbappé.

La temporada arrancó marcada por su relación con Vinicius, que entraba en trance cada vez que era sustituido. El berrinche del brasileño en el clásico no tuvo consecuencias y estas cosas terminan por hacer mella en un vestuario que, tal y como señaló su predecesor Carlo Ancelotti, arrastraba muchos vicios.

Tampoco sentó nada bien la incorporación de Jude Bellingham cuando regresaba de una larga inactividad en el once titular del derbi en el Metropolitano, donde todo empezó a cambiar para un equipo que venía de ganar todo en el inicio de temporada. En definitiva, decisiones que terminaron por lastrar a un entrenador que se entregó al núcleo fuerte del vestuario y no fue fiel a sus ideas. “Que mee con la suya... y como no meará colonia, le irá bien; ya verás”, le aconsejaba Pep Guardiola, que parecía olerse todo lo que ha terminado pasando.

4. Apuestas fallidas

La ya mencionada apuesta de Gonzalo García es de las pocas que podemos apuntar en favor de Xabi. Ni la opción de Güler como mediocentro, que aún está por forjarse como jugador, ni la irrupción de Huijsen han resultado al vasco. Dos jugadores que destacaron en el inicio de temporada, pero que con el paso de los partidos se han terminado por caer de los onces iniciales. Unas decisiones forzadas en cierta manera por parte de la directiva blanca al no responder al deseo de su entrenador por seguir reforzándose tras el Mundial de Clubes.

5. Derrotas en los partidos importantes

Si hay algo que no perdona el madridismo es la derrota en los encuentros catalogados como importantes. Lo fue el choque en el Mundial de Clubes ante el PSG (4-0). También la debacle del Metropolitano (5-2). Dos derrotas que, sumadas a las numerosas humillaciones de la temporada pasada, pesaron en el aficionado. Todo parecía reconducirse en el encuentro liguero frente al Barça (2-1), donde los blancos mostraron una de sus mejores y más solidarias caras de la temporada. Un espejismo en toda regla. Después llegó Anfield, donde el equipo apenas compareció. Se sumó la derrota ante el Manchester City. Y, por último, la caída ante el Barça en la final de la Supercopa pone el punto y final a esta etapa, en la que los blancos siguen dejando que desear en el día D y la hora H.

6. Sin jerarcas

Si hay algo que caracterizaba al Real Madrid de Xabi Alonso como jugador era la presencia de tipos que han vivido todo tipo de batallas en esto del fútbol. Una plantilla que dominaba a su antojo los partidos, especialmente en Europa. Algo que choca de forma frontal con lo que se ha encontrado Alonso como entrenador.

Un grupo de jugadores especialmente joven, que ha visto como en las últimas temporadas decían adiós Luka Modric, Toni Kroos, Benzema, Marcelo, Sergio Ramos o Casemiro, entre otros muchos. Una plantilla donde solo queda un Dani Carvajal alejado de los terrenos de juego durante meses y que echa en falta la presencia de futbolistas consagrados a primer nivel. Quizá en un futuro muchos de ellos puedan llegar a serlo, pero en el corto plazo se antoja improbable. Todo ello ante equipos mucho más forjados y experimentados acaba por pesar en la balanza.

7. Sin apoyos en la cúpula blanca

Uno de los puntos mencionados anteriormente hace alusión a la falta de autoridad de Alonso durante su etapa al frente del banquillo. Algo que puede estar indirectamente relacionado con la falta de apoyos que tuvo el tolosarra en las altas esferas del Real Madrid. Desde el inicio, todas las decisiones del vasco parecían observarse con lupa.

Un entrenador al que el club no ayudó en verano cuando demandaba refuerzos y que no empoderó una vez se fueron sucediendo los constantes incendios en el vestuario. Un proyecto, si se le puede catalogar como tal, que nadie pareció creerse. Empezando por los propios jugadores, que, por momentos, hicieron y deshicieron a su antojo. Y terminando por un Xabi, superado y desnaturalizado, del que se ha echado en falta ese carácter y soplo de aire fresco que prometía en su llegada a Valdebebas.