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SUCESOS

Una mujer de Madrid relata cómo su exmarido le mordió la cara y la apuñaló y el acusado admite que la intentó degollar porque iba "ciego" de bebida

La Audiencia de Madrid ha comenzado este martes el juicio a Juan Carlos C.T., para el que la Fiscalía pide 9 años y 6 meses de cárcel por un delito contra Jaheira J.E.M., que había sido su pareja más de 20 años y con la que tenía dos hijos

Audiencia Provincial de Madrid

Audiencia Provincial de Madrid / EFE

Una víctima ha relatado en el juicio contra su expareja, acusado de intentar matarla, cómo le mordió en la cara, destrozándole el labio y los pómulos, y la golpeó, tras lo que fue a por un cuchillo y la apuñaló mientras decía "lo que tengo que hacer es matarte de una vez, basura", hasta que su padre le quitó el arma.

La Audiencia de Madrid ha comenzado este martes el juicio a Juan Carlos C.T., para el que la Fiscalía pide 9 años y 6 meses de cárcel por un delito de homicidio en grado de tentativa con las agravantes de parentesco y de género contra Jaheira J.E.M., que había sido su pareja más de 20 años y con la que tenía dos hijos.

Los hechos ocurrieron el 8 de septiembre de 2024 cuando la pareja regresaba de celebrar el cumpleaños de su hijo en un parque, donde estuvieron bebiendo. La agresión se produjo en una habitación de la vivienda familiar con los menores, el suegro y otros familiares delante. La acusación particular pide para el acusado 12 años de prisión por tentativa homicidio con las agravantes de parentesco y de violencia de género, mientras la defensa aprecia un delito de lesiones con atenuante de intoxicación etílica por el que solicita 3 años de cárcel.

La víctima ha relatado que el 8 de septiembre de 2024 por la mañana llegó al piso en el que vivía con su exmarido, los dos hijos de ambos y los padres de ella. Ella había dejado la relación con su exmarido hacía un tiempo y tenía previsto dejar este piso, con sus hijos, cuando encontrase otro.

Insultos y amenazas

El acusado le pidió que hablaran y ella accedió, ya que le vio bebido pero manteniendo una conversación coherente y no pensó que la pudiera agredir, aunque unos familiares le dijeron el día anterior que él les había dicho que la quería matar. En esa conversación él le dijo que quería volverse a Honduras, su país de origen, con sus hijos, y ella le dijo que podía irse pero sin los niños, y entonces él le pidió una última oportunidad para estar juntos y que mantuvieran relaciones sexuales, a lo que ella se negó.

En ese momento él se abalanzó sobre ella, le mordió el labio y las mejillas, arrancándole trozos de carne, y luego le golpeó la cabeza con el suelo. Así temió por su vida y pidió auxilio a gritos, hasta que entraron en la habitación sus padres y sus hijos, que la socorrieron mientras el acusado se fue y volvió con un cuchillo con el que llegó a apuñalarla, hasta que su padre se interpuso.

"Lo que tengo que hacer es matarte de una vez, basura", le dijo a ella, mientras al hijo de ambos, que también se interpuso, le dijo "si no te gusta lo que le hice a tu madre, mátame", ha declarado la víctima. Ella llegó a desmayarse y su padre acabó quitando el cuchillo al agresor, según ha relatado la víctima, que ha declarado protegida por un biombo para no ver a su presunto agresor.

El acusado de intentar degollar a su esposa en el transcurso de una pelea ha admitido en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Madrid que actuó bajo los efectos del alcohol y que su intención no era matarla, sino "asustarla".

Lo ocurrido está calificado como un delito de homicidio en grado de tentativa, con las agravantes de parentesco y violencia de género. El fiscal solicita una condena de nueve años de prisión, al igual que la acusación particular. Durante el juicio, el procesado ha relatado que su esposa le dirigió ese día insultos y comentarios que le causaron un profundo malestar emocional. "Me decía que yo era un don nadie, que no valía nada", ha declarado.

Tras recalcar que su comportamiento fue consecuencia del estado de embriaguez, ha detallado que en un momento de la discusión, se dirigió a la cocina y cogió un cuchillo sin intención de matarla, sino "asustarla". Sin embargo, la situación se agravó cuando entraron en la habitación los hijos de la pareja y el padre de la mujer. Durante un forcejeo con su suegro, el acusado hirió en el cuello a su esposa. La víctima logró sobrevivir gracias a la rápida intervención de los servicios de emergencia.

Delante de los hijos

La víctima ha relatado ante el tribunal que había decidido separarse de su marido tras más de veinte años de relación, por lo que le pidió que abandonara la vivienda, pero él se negó. "Le dije que entonces me iría yo, pero que esperaría a encontrar otro lugar y me llevaría a mi hijo", ha señalado.

Según su testimonio, el día de los hechos iba a bajar a la piscina y subió al piso para coger una toalla cuando el acusado le pidió que hablaran. "Me dijo que fuéramos a la habitación. Me comunicó que pensaba regresar a Honduras y le dije que me parecía bien, pero luego me dijo que se llevaría a los niños y yo le respondí que no, que no era justo", ha explicado.

La mujer sostiene que el acusado le pidió otra oportunidad, que se acostara con él, y que ella se negó. Fue entonces, según su versión, cuando comenzó la agresión. "Me agarró y sentí cómo me arrancaba un trozo de la boca con los dientes. Me mordió. Grité como una loca. No sé cómo logré quitármelo de encima. Me daba contra el suelo y yo pensaba: 'me va a matar'", afirmó. En ese momento, gritó pidiendo ayuda a su hijo: "Papá me está matando".

Al escuchar los gritos, entraron en la habitación sus padres, que intervinieron para separarlos. Según su relato, el acusado fue entonces a la cocina, regresó con un cuchillo y le gritó: "Te tengo que matar, basura y sentí el cuchillo", ha agregado. La Fiscalía considera que los hechos constituyen un intento de homicidio, al entender que el acusado actuó con clara intención de acabar con la vida de su pareja.

23 años de relación

Según el escrito de acusación, la pareja llevaba 23 años de relación, estaba casada y tenía dos hijos en común. La convivencia se había vuelto insostenible y la víctima había comunicado su intención de separarse y de que el acusado abandonara la vivienda, algo que este no aceptaba.

La mañana de los hechos, sobre las 08.30 horas, se inició una fuerte discusión en el dormitorio. Durante el altercado, el procesado se abalanzó sobre su esposa y le propinó tres mordiscos en el rostro, causándole graves heridas en el labio superior y ambos pómulos. La mujer intentó huir, pero fue empujada al suelo, donde el acusado continuó golpeándole la cabeza contra el pavimento.

Los gritos de auxilio alertaron al padre de la víctima, que acudió a la habitación. Fue entonces cuando el acusado salió a la cocina, cogió un cuchillo de grandes dimensiones y regresó al dormitorio, gritando: "La voy a terminar, la voy a matar". Acto seguido, intentó asestarle una puñalada en el cuello, que fue desviada por el padre, alcanzando a la mujer en la zona supraclavicular. Insistió con nuevos ataques, logrando herirla también en el brazo, hasta que el progenitor consiguió arrebatarle el arma tras un forcejeo.

La víctima sufrió múltiples heridas inciso-contusas en el rostro, el cuello y el brazo, que requirieron sutura quirúrgica. Tardó diez días en estabilizarse y le han quedado cicatrices permanentes que suponen un perjuicio estético moderado. El cuchillo fue localizado por agentes de la Policía Nacional en el domicilio, con la punta doblada tras impactar contra el hueso de la clavícula de la víctima.

Desde el 9 de septiembre de 2024, el acusado permanece en prisión provisional por orden del Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 6 de Madrid. Además, se le impuso una orden de protección que incluye la prohibición de comunicarse o acercarse a menos de 500 metros de la víctima.

"Para asustarla"

La Fiscalía solicita también una orden de alejamiento de 1.000 metros durante 19 años, la prohibición de comunicación durante el mismo periodo, cinco años de libertad vigilada y la privación de la patria potestad sobre su hijo menor.

Ante el jurado Jaheira ha asegurado que sus padres "veían los malos tratos" a los que el acusado la sometía. Por su parte el acusado ha asegurado que "no quería matarla, sino asustarla", en un momento en el que estaba muy afectado por la bebida y que no recuerda totalmente, aunque sí reconoce que discutieron y él mordió a la mujer en la cara, tras lo que llegaron todos los familiares y la atendieron.

En ese momento se arrepintió pero a la vez fue a por un cuchillo "para asustarla". "No se el motivo, no recuerdo... son cosas de la bebida", ha dicho tras explicar que él llevaba dos meses sin beber pero la noche anterior volvió a hacerlo.

Los padres de Jaheira y su hija mayor ha coincidido con la víctima en que el acusado, que no era violento habitualmente, ese día había bebido mucho y la atacó hasta que le pararon.