Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

SUPERCOPA | BARÇA 3 - 2 MADRID

La pizarra de Xabi Alonso marca el camino a un Real Madrid aún por construir y asegura su continuidad al frente del banquillo

El equipo blanco, con un estilo claramente definido y una buena versión de Vinicius, realizó una digna final ante el FC Barcelona (3-2)

El técnico del Real Madrid, Xabi Alonso, y el presidente blanco, Florentino Pérez, se abrazan durante la entrega de premios de la final de la Supercopa.

El técnico del Real Madrid, Xabi Alonso, y el presidente blanco, Florentino Pérez, se abrazan durante la entrega de premios de la final de la Supercopa. / Kai Försterling / EFE

David Magán

David Magán

Madrid

Xabi Alonso llegó al Real Madrid para disputar partidos del calibre de la final de la Supercopa que el conjunto blanco y el Barça han disputado este domingo en Jeddah. Un equipo, hoy sí, de autor, convencido de aquello que su técnico había diseñado como plan de partido. Con una disposición novedosa, dando sensación, al contrario de lo que había demostrado en las últimas semanas, de equipo realmente trabajado. Porque, pese al resultado final (3-2), el Real Madrid sorprendió enormemente al equipo culé en un inicio atascado, marcado por la nueva pizarra que el tolosarra había dispuesto sobre el césped del King Abdullah. Este sí, es el camino.

Y es que un encuentro como este no hubiera causado extrema sorpresa hace tan solo unos meses, coincidiendo con la llegada de Alonso al banquillo blanco, pero, viendo cómo se han desarrollado los últimos acontecimientos en la casa blanca, un planteamiento de esta riqueza táctica no era lo esperado por Flick y los suyos, que durante los primeros compases de partido así lo reflejaron.

Un Real Madrid reconocible

Todo lo comentado anteriormente invita a pensar que el Real Madrid levantó el título de la Supercopa, pero, nada más lejos de la realidad, el vencedor volvió a ser el FC Barcelona de Hansi Flick, que, tal y como sucediera la temporada pasada con Carlo Ancelotti al frente de las operaciones, volvió a imponerse en territorio saudí ante el eterno rival. Pero las sensaciones que deja el encuentro en clave Real Madrid son, al menos, como para no dilapidar el trabajo de Xabi Alonso al frente del banquillo blanco. Aún en la derrota, es uno de los nombres que sale reforzado de este viaje a Arabia en pleno mes de enero.

El equipo blanco sacó una de sus mejores caras de la temporada, sobre todo en el plano coral, donde las ayudas y el sacrificio de sus futbolistas alargaron la vida de una final que, antes del comienzo, parecía especialmente decantada en favor del Barça. La realidad no fue tal y los madridistas comparecieron en el King Abdullah para regalar al público árabe un gran partido de fútbol.

Ni tan siquiera los errores no forzados de los blancos en los dos primeros tantos culés alejaron al equipo de Xabi del encuentro. La mejor versión de Vinicius apareció ante una de sus víctimas favoritas. Una jugada en la que el ‘7’ blanco recibió la pelota en el centro del campo rescató a su equipo cuando peor lo andaba pasando. El brasileño igualó a Cristiano Ronaldo como mayor generador de goles y asistencias (16) para el Real Madrid en finales disputadas. Un dato menor, teniendo en cuenta que la victoria acabó del lado culé. Una derrota que no desmerece el trabajo de los blancos, pero derrota al fin y al cabo. Una nueva final que se escapa de las manos de los madridistas tras las dos disputadas en 2025 (Supercopa de España y Copa del Rey).

Xabi seguirá al frente

El camino recorrido en esta Supercopa de España parece haber suavizado la tormenta constante que merodeaba sobre la figura de Xabi Alonso. Todo parecía indicar que su cese estaba más cerca que nunca tras aquella derrota a manos del Celta de Vigo en el Santiago Bernabéu. El vasco superó la semifinal ante el Atlético de Madrid y la imagen ofrecida por su equipo en esta final puede recibir pocos reproches por parte de la parroquia blanca. Simple y llanamente porque el equipo de Flick, a día de hoy, está mucho más hecho, con mayores automatismos forjados y, además, afrontaba este torneo en una dinámica mucho más positiva que los blancos.

Una final que ayudará, bien seguro, a Xabi para seguir insistiendo en un equipo que había echado de menos la pizarra en partidos de estas características. Prueba de ello es la eliminatoria ante el Arsenal o la semifinal ante el PSG en el Mundial de Clubes, donde los jugadores del Real Madrid quedaron realmente expuestos. Apenas sufrió en la primera media hora de encuentro, pero el tanto de Raphinha dinamitó la final y los espacios comenzaron a aparecer. Es ahí donde los blancos esperaban recibir los servicios de un Kylian Mbappé, claramente tocado, que no pudo acudir al rescate de su entrenador y apenas pudo provocar la expulsión de De Jong.

Es por ello que la versión del equipo no ha defraudado para nada en las altas esferas del Santiago Bernabéu, donde ya parecen condenados a mantener a Alonso hasta, al menos, el término de la temporada. Las previsiones no eran especialmente positivas acerca del futuro del tolosarra en el banquillo, pero lo peor parece ya haber pasado. Ahora, es turno para seguir afianzando un modelo de trabajo realmente cuestionado en las últimas semanas, sobre todo de cara al tramo decisivo de la temporada que ya se vislumbra en el horizonte.