SUCESOS
Negra Navidad: peleas, apuñalamientos, una mujer lanzada al vacío y varios incendios ensombrecen el tránsito de año en Madrid
Las fiestas han dejado un inusual rastro sangriento con siete asesinatos y un aumento de la presencia de armas blancas en las calles

Archivo - Un vehículo de la Policía Municipal de Madrid en una calle del centro durante la Navidad. / Policía Municipal de Madrid

El espíritu navideño de celebración, alegría y reunión familiar tiene su reverso oscuro. Entre las copiosas cenas, los brindis sin fin, las serpentinas y los regalos se deslizan también la violencia desatada, la tragedia y el dolor. Una serie de peleas, agresiones y asesinatos, además de dos incendios de especial gravedad, han teñido de duelo el cambio del año en Madrid, en una Navidad que, sin llegar a ser blanca, ha tenido su lado negro.
Ya la Nochebuena empezó no haciendo mucho honor a su nombre. La noche del 24 de diciembre estuvo marcada por dos asesinatos con arma blanca: el de un menor de 17 años en Puente de Vallecas y el de un hombre de 63 en Chamberí. El joven fue encontrado de madrugada por la los servicios de Emergencias ya en parada cardiorrespiratoria tras haber sido apuñalado en el hemitorax izquierdo durante una pelea entre dos grupos de jóvenes. Pese a las maniobras de reanimación - llegaron incluso a hacerle una toracotomía, que consiste en abrir el tórax y masajear el corazón directamente con las manos-, nada pudieron hacer por evitar su muerte.
Esa misma noche la Policía Nacional detuvo a dos de los implicados en el suceso, dos Trinitarios de 19 y 21 años; mientras que cinco días después lograron echarle el guante al tercero, otro joven de 20 años perteneciente a la misma banda. Según la reconstrucción policial, la víctima se encontraba con una chica en la calle cuando se encaró con un grupo que les increpó, desatándose el enfrentamiento que terminó con su vida. El segundo homicidio tuvo lugar cerca de las 6 de la mañana, cuando se recibió aviso de un hombre con múltiples puñaladas en la calle Alonso Cano. También en parada, los sanitarios tan solo pudieron certificar el fallecimiento.
Sin dar respiro, el día de Navidad trajo consigo un crimen. Un hermano mató a otro en Leganés tras una acalorada discusión cuyos gritos hicieron que los vecinos dieran la voz de alarma a la Policía. Cuando llegaron al domicilio, la víctima yacía en el suelo con varias heridas y sin signos de vida. Según ha trascendido de la investigación, todavía en curso, el fallecido, de 53 años, sufría problemas psiquiátricos que pueden estar en el origen de la pelea. Continuando con las tragedias familiares, apenas 24 horas después la Policía acudió a otra casa, esta vez en Carabanchel, donde un hombre se había saltado una orden de alejamiento y mantenía retenida a su propia madre bajo amenaza. Los agentes desplazados se vieron obligados a abrir fuego cuando el tipo se abalanzó sobre ellos armado con dos cuchillos, hiriéndole en zonas no vitales.
El 27, cuando aún quedaban restos de turrón en las mesas, un hombre de 60 años recibió una cuchillada en plena mañana en un narcopiso de la calle Marcelo Usera. La hoja le alcanzó en la pierna y, al igual que en los casos anteriores, los sanitarios no pudieron hacer nada por evitar su deceso. La Policía detuvo ese mismo día a otro individuo de 60 años, conocido de la víctima y quien dio el aviso, como presunto responsable. Sin embargo, un par de días después, los investigadores identificaron a una mujer como autora material de la agresión, arrestándola. Mientras la Policía iba atando cabos, también cerraba el círculo de otro crimen: el 30 de diciembre se confirmó la detención del tercer presunto implicado en el homicidio del chico de Vallecas.
Y entonces llegó Nochevieja, con su promesa de borrón y cuenta nueva. Sin embargo, en Villaverde el año se rompió antes siquiera de empezar. En la madrugada del 31 de diciembre, una mujer de 26 murió tras precipitarse desde una undécima planta en la calle Santa Escolástica. En un principio se pensó que podía tratarse de un suicidio, pero las primeras averiguaciones de la Policía Científica enseguida apuntaron a una muerte violenta, atendiendo al relato de los vecinos, que habían escuchado una fuerte discusión previa, y a las marcas dejadas por la joven cuando trató de evitar ser arrojada. El día 1, la Policía detuvo a un hombre de 45 años, arrendador y compañero de piso de la fallecida, acusado de matarla, aunque se descarta la motivación machista del crimen, ya que no mantenían relación sentimental.
Siguiendo la estela de los días previas, y sin salir de Villaverde, la estadística criminal del nuevo año no tardó en ser estrenada. La misma noche del 1 de enero, una pelea entre grupos en dicho distrito terminó con un hombre apuñalado “por todo el cuerpo”. Los agentes tuvieron que practicar maniobras de reanimación para devolverle el pulso; los sanitarios lograron sacarlo de la parada tras largos minutos, pero falleció a las pocas horas en el hospital, convirtiéndose en el primer asesinato de 2026. Tras conocerse la noticia, el propio delegado del Gobierno, Francisco Martín, lamentó públicamente este inicio de año “verdaderamente trágico” en la región.
A la violencia callejera se sumó el fuego. La madrugada del 1 de enero dejó también un incendio doméstico en Villaverde, en la calle Cobalto, provocado por unas velas encendidas en honor a un familiar fallecido. Cuatro personas tuvieron que ser recatadas, dos de ellas en estado grave, que todavía se debaten entre la vida y la muerte. Casi al mismo tiempo, las llamas arrasaban varias naves en Vicálvaro que almacenaban asientos de aviones. No obstante, el golpe más duro llegó ya en la madrugada del 2 de enero, cuando un incendio en una vivienda de la calle Moreno, en Carabanchel, se cobró tres vidas: una mujer de 90 años y sus dos hijos, atrapados por el humo y las llamas. Los Bomberos encontraron a los hermanos ya sin vida, abrazados en el cuarto de baño, y a la madre en otra estancia.
Y no fue la única tragedia durante esas horas. Esa misma noche, en Parla, dos hombres tuvieron que ser atendidos y trasladados en estado grave tras sufrir sendas agresiones con arma blanca en dos puntos distintos del municipio. Tras una breve - aunque significativa, comparada con lo anterior- tregua de tres días, en la víspera de Reyes la muerte volvió a hacer acto de presencia. La Policía atendió una llamada de un hombre que afirmaba haber sido golpeado por un conocido tras una discusión. Según su relato, el agresor primero le dio un puñetazo por sorpresa en la cara y después, cuando ya se había caído, siguió propinándole patada. Cuando llegaron, se lo encontraron tirado en el suelo con la cara ensangrentada y lo llevaron al hospital, donde acabó falleciendo por las lesiones recibidas.
El epílogo del periodo tampoco fue limpio. El 7 de enero, en Ciudad Lineal, un hombre de 30 años fue trasladado grave al hospital tras una nueva agresión con arma blanca, con una herida en el abdomen, presuntamente por un robo. Y el 8 de enero, ya con la Navidad oficialmente guardada en cajas, Carabanchel volvió a aparecer en el parte: dos jóvenes, de entre 25 y 30 años, compañeros de piso ambos, heridos de gravedad en otra pelea con cuchillos, atendidos por Samur y evacuados a distintos hospitales.
En paralelo a esta trágica sucesión de crímenes, los balances de las intervenciones realizadas por los servicios de Emergencias de Comunidad y Ayuntamiento durante las Navidades arrojan un saldo algo más contenido. El 112 regional sumó casi 6.000 intervenciones entre Nochebuena (1.747 llamadas), Nochevieja (3.074) y Reyes (996), aunque con menos reyertas y siniestros que en años anteriores. Llama la atención negativamente el llamativo repunte de incendios en Reyes, cuando se dispararon un 186% respecto a 2025. Por lo que respecta a Madrid capital, los servicios municipales tampoco se quedaron atrás, superando las 5.500 actuaciones entre las fechas señaladas.
Además del aumento de los incendios - que los expertos atribuyen, entre otras causas, al aumento de la pobreza energética-, otro dato preocupa especialmente a las autoridades madrileñas: la creciente presencia de armas blancas en las calles. Tras la oleada de crímenes sangrientos de estas fiestas, tanto Comunidad como Ayuntamiento han vuelto a expresar su inquietud ante este fenómeno. El 25 de diciembre, tras los apuñalamientos de Vallecas y Chamberi, el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, reclamó a la Delegación una mayor "atención" para impedir que se degrade la percepción de seguridad. Esta última semana, la vicealcaldesa de la capital, Inma Sanz, ha vuelto a exigir penas más duras para la tenencia y uso de este tipo de armas, de las cuales la Policía Municipal y la Guardia Civil se han incautado de más de 240 solo en diciembre. "Se están produciendo estos hechos, es imposible negarlo y mirar para otro lado", afirmó Sanz.
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