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CONTRACRÓNICA | REAL MADRID 2-1 ATLÉTICO

Xabi Alonso supera el enésimo ultimátum y se la jugará ante el Barça en la gran final de la Supercopa

El equipo blanco avanza a la siguiente ronda liderado por un Fede Valverde que se reivindicó con un gol tempranero y una asistencia

Xabi Alonso

Xabi Alonso / AP

David Magán

David Magán

La derrota del Real Madrid ante el Celta de Vigo hace poco más de un mes desencadenó una reunión de máxima urgencia en la cúpula del Santiago Bernabéu. La continuidad de Xabi Alonso al frente del banquillo blanco estaba en el aire después de atravesar una grave crisis de resultados y de fútbol. Se tomó la decisión de someter al técnico tolosarra a un examen continuo durante el mes de diciembre, con la idea de llegar a la Supercopa de España con un pleno de victorias. En caso de no cumplir esta máxima, el entrenador vasco sería cesado de su cargo. Semanas después, los rivales han ido pasando y los resultados han caído del lado de los blancos, hasta el punto de plantarse en la final de la Supercopa de España tras superar al Atlético de Madrid (1-2).

Un derbi que vale una final

Un encuentro marcado por lo sucedido en el derbi del Metropolitano, momento en el que el proyecto de Xabi Alonso sufrió la primera de varias sacudidas de un tiempo a esta parte. Nada volvió a ser lo mismo después de aquella derrota a manos de un Atlético que en tierras saudíes no se comportó como local. Valverde recuperó la condición de jugador diferencial que parecía haber perdido en los últimos meses. El partido se decantó por un misil del uruguayo en el primer minuto de partido y, tiempo después, sirvió una pelota a Rodrygo para conseguir el segundo tanto de los blancos.

El asunto en cuestión es que los blancos vuelven al escenario de una final, después de que lo hiciera también en la pasada edición de la Copa del Rey. Su rival en aquella ocasión, al igual que este domingo, fue el Barça de Hansi Flick, que ya se impuso al conjunto blanco en el torneo disputado en tierras árabes en la pasada campaña.

Poco se parecerá lo que se encontrará el conjunto blanco el próximo domingo respecto a lo vivido este jueves sobre el césped del King Abdullah. Enfrente estará un Barça con sed de venganza tras el clásico liguero del Santiago Bernabéu. Desde entonces, Madrid y Barça, como buenos vasos comunicantes, se han comportado de manera totalmente opuesta. Cuando todo parecía un drama en clave culé, las cosas empezaron a enderezarse. Justo lo contrario se ha vivido en el Real Madrid.

Es por ello que la final del próximo domingo puede marcar el tramo final de la temporada, al igual que sucedió en temporadas anteriores. Siempre que el conjunto blanco ganó el título en Arabia Saudí acabó por conquistar LaLiga y, en dos de esas tres ocasiones, la Champions.

El último precedente, sin embargo, no sonríe a los blancos, que cayeron goleados a manos de los azulgranas. Una derrota que dejó herido de muerte al Real Madrid de Carlo Ancelotti, que perdió todos los clásicos ante el equipo de Flick. Con estos fantasmas afrontó el conjunto blanco el primer clásico de la temporada. Uno que, sin embargo, supo resolver a las mil maravillas y cuya estrategia buscará replicar en la gran final del domingo con un equipo mucho más mermado de lo que le gustaría a causa de unas lesiones que persiguen al conjunto blanco.

Cinco partidos, cinco victorias

La mejor de las lecturas en el conjunto blanco viene de la mano de su entrenador. Uno que parecía estar más fuera que dentro tras aquella tarde aciaga ante el conjunto celeste, pero que con el paso de los partidos se ha ido reafirmando en esa silla eléctrica que es el banquillo del Real Madrid en estos tiempos. Eso, precisamente, mejor que nadie lo sabe el propio Alonso, que es plenamente consciente de que un resultado especialmente negativo ante el conjunto azulgrana podría apearle del cargo.

En este modo supervivencia en el que Alonso lleva viviendo unas semanas, como si de un videojuego se tratara, ha aparecido un aliado inesperado. Rodrygo, recuperado para la causa, parece haberse hecho un hueco en el once de los blancos. Desde la titularidad ante el Manchester City, donde consiguió su primer gol de la temporada, el brasileño se ha convertido en indiscutible. Ante el Alavés, anotó el tanto de la victoria sobre la bocina. En el encuentro ante el Sevilla, volvió a aparecer para repartir una asistencia. Ante el Real Betis, de nuevo mostró su faceta de asistente, sirviendo dos tantos a balón parado.

A Rodrygo, Gonzalo o Mbappé (veremos si llega para la final ante el Barça) se ha agarrado un Xabi Alonso que sobrevive, al menos de momento, a la tormenta que reina en el ecosistema blanco. Poco importa el cómo —prueba de ello es el encuentro ante los rojiblancos— en esta serie de partidos. Solo los triunfos han salvado la cabeza de un técnico que podría respirar tranquilo por primera vez desde hace más de un mes en caso de salir campeón ante el máximo rival en la final de este domingo. Y, de forma casi incomprensible, todo el crédito perdido en las últimas fechas podría regresar a la mochila del técnico vasco.