TEATRO
La 'Noche' desgarradora y anticlerical de Alejandro Sawa se sube a las tablas del Español
Mariano Llorente dirige y adapta para la escena la oscura novela del autor 'maldito' que inspiró a Valle-Inclán el personaje de Max Estrella en 'Luces de bohemia'

Alberto Jiménez y Àstrid Janer en un momento de 'Noche, de Alejandro Sawa, que se estrena este jueves 8 de enero en el Teatro Español. / Javier Naval

Alejandro Sawa publicó en 1888 Noche, una novela que era un espejo desgarrador de una España de curas, lutos y procesiones, de la hipocresía de una sociedad todavía muy determinada por la religión y muy anclada en privilegios y tradiciones. La protagonizaba una familia con un padre tiránico y devoto que obliga a su familia a mantener los más estrictos códigos promovidos por la iglesia, con una mujer cuya vida se reduce, prácticamente, a la labor de procreación, y cinco hijos que serán fruto de esa educación y esos valores. La atmósfera, asfixiante pero no por las temperaturas, es la de un Madrid nocturno, como indica su título, pero también helado y decadente. Una ciudad hecha de sacristías, cafés con tertulia y burdeles, y en la que los crímenes "pasionales" o los hijos ilegítimos son más norma que excepción.
Aquella novela naturalista y descorazonadora llega ahora al escenario pequeño del Teatro Español, la Sala Margarita Xirgu, de la mano de Mariano Llorente, actor, director y dramaturgo que aquí adapta para la escena y dirige la obra de Sawa (Sevilla, 1862 - Madrid, 1909), un autor todavía poco conocido para el gran público que si ha pasado a la posteridad ha sido más como el bohemio irreductible en el que se inspiró Valle-Inclán para crear el personaje de Max Estrella, inolvidable protagonista de Luces de bohemia, que como el autor de relieve que fue. Sobre el escenario, tan solo tres intérpretes que desempeñan varios papeles cada uno: Alberto Jiménez, Àstrid Janer y Roser Pujol. La obra la coproduce con el Español la compañía Micromicón, que Llorente codirige y que fundó con la actual directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC), Laila Ripoll.
"Creo que fue en abril cuando Eduardo [Vasco, director artístico del Teatro Español] me dijo: 'Léete esto, léete Noche'", relataba Llorente este miércoles sobre la génesis de una obra cuyas representaciones comienzan mañana jueves y que se extenderán hasta el 1 de febrero. "Yo no conocía la novela. Sí había leído, en la anterior etapa de Luces de Bohemia [éxito del Español la temporada pasada que se repone a finales de enero, y en el que el ahora director tenía y tendrá un papel: con ese momento de la cartelera se vincula este], Criadero de Curas, que me gustó muchísimo. Pero Noche tenía todavía más vuelo. Y tiramos para adelante".
Ferozmente anticlerical
En las páginas y en las palabras de Alejandro Sawa, dice, se ha sentido como en casa. "En Micomicón hemos puesto estos años en escena, sobre todo a través de la literatura teatral de Laila Ripoll, unos textos que tienen muchísimo que ver con Sawa, y que he vivido como actor en más de 500 representaciones. Un mundo lleno de religión y un mundo un poco oscuro, con un sentido del humor que nos acerca a lo grotesco. Laila se ha sentido siempre muy a gusto con Valle-Inclán al lado, es un referente. Yo estoy dentro de ese magma desde hace 30 años, y de pronto los mundos de Sawa me son muy familiares. Más duros todavía de lo que podemos haber escrito nosotros. Porque yo no conozco literatura más ferozmente anticlerical que la suya. He leído muchísimo a Galdós y rezuma anticlericalismo en todas sus páginas. Pero no de una manera tan violenta y descarnada".

Mariano Llorente, director y dramaturgo, da instrucciones al reparto de 'Noche'. De izda. a dcha.: Alberto Jiménez, Àstrid Janer y Roser Pujol. / Javier Naval
La historia de Noche tiene como protagonista a Don Francisco, un padre autoritario y beato que educa a sus cinco vástagos a golpe de crucifijo y terror. Pero tanta obsesión por la pureza y las cosas como Dios manda serán las que acaben destruyendo a su familia. "Don Francisco es el padre de la familia y en él reside gran parte de lo que es 'la noche' del título: la noche está en su cabeza, la noche está en sus tinieblas morales, en su dogmatismo, en su fanatismo", apunta Llorente. Hay mucha violencia escondida detrás de las estructuras familiares y de los patrones que rigen una sociedad aparentemente virtuosa, pero moralmente corrupta, como la que retrata Sawa. Además, aunque no se le pueda calificar de feminista, el prisma que el autor aplica a la vida de las mujeres de la época no era el habitual entre sus coetáneos.
"El naturalismo es apasionante porque trata los asuntos humanos como cualquier otro, con una crudeza brutal. Yo no he leído una escena sobre la extracción de un feto de un vientre como la que describía Sawa en otra novela que se llama Crimen Legal: se hacía insportable la lectura", explica Llorente, quien habla de una "deformación grotesca de la tragedia española" que adelanta el esperpento que Valle-Inclán convertirá en universal con el sosias del autor andaluz, su personaje Max Estrella.
Ese viaje al fin de la noche que emprende Sawa también lo describe Alberto Jiménez, que además de al padre protagonista interpreta a un cura. "El teatro es una ceremonia y un rito, y esta Noche es uno de los de los ritos más exigentes, más profundos y comprometidos, porque entramos en la zona oscura de la condición humana, algo que no nos permitimos en la vida real y en la que el actor tiene la inmensa fortuna de poder bucear". Espera además Jiménez que la obra sirva para que los espectadores "puedan apreciar lo que significa el fanatismo, en particular el religioso".
A pesar de todo, y como destacaba su compañera Àstrid Janer, que interpreta a dos de las hijas de Don Francisco, hay en el texto "un humor que soprende en una novela tan oscura". Roser Pujol, por su parte, subrayaba el nivel de una producción en la que "todo, desde la iluminación al sonido, los vídeos o la escenografía, es un regalo precioso, un espectáculo redondo". Arturo Martín Burgos (escenografía), Almudena Rodríguez Huertas (vestuario), Ion Aníbal (iluminación), Emilio Valenzuela (videoescena), Mariano Marín (composición musical) y David Roldán (diseño de espacio sonoro) son quienes les acompañan en la propuesta. En la parte interpretativa audiovisual está el actor Jorge Varandela.
Eduardo Vasco habla de la necesidad de reivindicar a Alejandro Sawa, un autor que pasó parte de su vida en París (como Max Estrella, se casó como una francesa), admirador de Víctor Hugo y cercano a los simbolistas. Al regresar a España trabajó en los periódicos más importantes de la época, pero murió ciego y arruinado como el antihéroe de Valle. "Mucha gente habla de él pero muy pocos conocen la obra de este autor maldito, entre comillas, de la literatura española", defiende Vasco. Y enmarca el hecho de que ahora se le haya adaptado y programado a la labor que el teatro que dirige realiza rescatando importantes hitos literarios españoles, además de otros elementos de nuestro patrimonio que, habitualmente, no tienen salida en los escenarios.
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