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TRAS LA DECISIÓN DE MADRID

Familias y docentes enfrentados por la jornada escolar: ¿Qué beneficio tiene el alumno?

La jornada escolar, partida o continuada, vuelve a centrar el debate educativo después de que Madrid haya apostado por partir el horario en mañana y tarde en los colegios públicos

Una profesora en el Colegio Claret de Madrid.

Una profesora en el Colegio Claret de Madrid. / ALBA VIGARAY

Efe

Madrid

La jornada escolar, partida o continuada, vuelve a centrar el debate educativo después de que Madrid haya apostado por partir el horario en mañana y tarde en los colegios públicos y pese a que en España cerca del 80 % de estos centros tiene horarios intensivos.

Familias y profesores vuelven a enfrentarse; pero, ¿qué beneficio tiene el alumno? Expertos y sindicatos señalan a EFE que no existen estudios de solvencia ni datos científicos sobre el impacto que tiene el tipo de jornada sobre el rendimiento del alumno y sus calificaciones.

Sin embargo algunos educadores inciden en los beneficios que tiene la jornada partida para la socialización del menor -con un mayor tiempo de recreo- y para su salud, con mejores horarios nutricionales.

Institutos de estudios como ESADE, FEDEA o FUNCAS ponen en el punto de mira "la fatiga cognitiva" que puede tener un niño o adolescente con un horario intensivo y explican que este cansancio mental es mayor en adolescentes cuando se agrupan muchos conocimientos en poco tiempo.

Sobre todo para el alumnado más vulnerable, avisa a EFE el profesor de la URJC e investigador de FUNCAS Ismael Sanz, que recalca la necesidad de descansos en el aprendizaje. "Hay estudios que demuestran que los adolescentes tienen su hora máxima de concentración entre las 11:00 y las 13:00 horas y el ciclo cicardiano (el ciclo natural de cambios físicos, mentales y de comportamiento que experimenta el cuerpo en 24 horas) muestra que en horas tempranas el alumno no rinde tanto", indica Sanz.

Lo cierto es que "no se ha demostrado que tenga impacto en el rendimiento del alumno una jornada u otra y en algunos casos, por la tarde también es muy difícil conseguir concentración en los alumnos", respondía a EFE el responsable de Educación de la Federación de Enseñanza de CCOO, Héctor Adsuar, tras su experiencia como orientador.

Y es que en el fondo de este debate subyace, en la mayoría de los casos, una mejor conciliación familiar. Mientras padres y madres valoran un horario más amplio y flexible en pro del menor, los docentes recuerdan que ellos también quieren conciliar e inciden en que su jornada lectiva no termina en el aula.

El profesorado de la enseñanza pública advierte del perjuicio que una jornada partida tendría en la organización pedagógica y en sus condiciones laborales, sobre todo en un momento de gran carga burocrática y con un empeoramiento de su salud mental.

En los dos últimos cursos escolares cerca de 4.050 profesores demandaron ayuda o asesoramiento al Defensor del Profesor de ANPE y la mayor parte de ellas provenían de los ciclos de primaria y secundaria. Casi el 70 % indicó problemas de ansiedad ante la mayor carga de trabajo que debe afrontar y unas aulas más complejas.

La tendencia en España: jornada continua

El panorama de las jornadas escolares en España es muy variado y mientras hay comunidades como Murcia, Extremadura, Castilla-La Mancha, La Rioja y Canarias que presentan casi el 100 % de colegios de infantil y primaria con jornada intensiva, en Madrid ronda el 70 % y en Cataluña, País Vasco y Navarra es donde se extiende más la jornada partida. No obstante, la tendencia es desde hace años la jornada continua.

De momento, los sindicatos CCOO, ANPE, CSIF y UGT ya han anunciado recursos judiciales contra la decisión de Madrid por considerar que atenta contra la participación democrática de las comunidades educativas y no respeta la autonomía de cada centro.

Los sindicatos docentes reiteran que se debe priorizar la calidad de la educación y no el bienestar de las familias. Mientras, la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (FAPA) Francisco Giner de los Ríos señala que la jornada partida favorece el "interés superior del menor" y mejora la libertad de elección de centros por las familias.

¿Cómo se decide la jornada escolar?

Las iniciativas sobre cambios de jornadas en los centros públicos parten del Consejo Escolar, formado por padres, profesores, personal de la administración y servicios y representantes municipales, y es habitual que cada comunidad deje en manos del centro los porcentajes de participación de cada uno.

Las asociaciones de padres y madres se quejan habitualmente de la baja representación que se les otorga frente a la dirección y al cuerpo de docentes, y en ocasiones critican que no se tiene en cuenta al alumno.

La Comunidad de Madrid ha flexibilizado estos porcentajes y mientras antes se requería el 66% del censo de padres, ahora bastará con una mayoría simple en votaciones con baja participación.