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CELEBRACIONES NAVIDEÑAS

Así se prepara la gran cabalgata de Reyes madrileña: "Cuando llega septiembre el desfile ya está totalmente concebido y diseñado"

Hablamos con Delia Piccirilli, su directora artística, del gran espectáculo callejero que recorrerá la capital este martes. Involucra a más de 2.000 personas y se empieza a preparar un año antes

Una imagen de la pasada edición de la cabalgata de Reyes de Madrid.

Una imagen de la pasada edición de la cabalgata de Reyes de Madrid. / Cedida

Jacobo de Arce

Jacobo de Arce

Madrid

La cabalgata de Reyes de Madrid no arranca la tarde del 5 de enero. Lo hace mucho antes, casi cuando todavía se están recogiendo los últimos confetis de la edición anterior. "Nos lleva prácticamente el año entero prepararla", explica Delia Piccirilli, directora artística del desfile en los últimos años. Solo unas semanas después de que se haya celebrado, en el mes de febrero, su equipo se reúne con el Área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento para poner las primeras piedras de lo que será la siguiente edición: el lema, la idea-fuerza que servirá de relato o de leit motiv a la cabalgata del próximo año.

Después vendrán meses de ir aterrizando la idea y de reclutar a las compañías de artistas y los patrocinadores que formarán parte del desfile. Pasadas las vacaciones de verano, cuando en Madrid todavía haya termómetros marcando máximas endiabladas, ya estará todo atado y bien atado para uno de los espectáculos con mayor frío ambiental del año. Solamente quedará la parte final de la producción, ajustar los infinitos detalles e ir llevando a cabo unos ensayos como los que, a apenas unos días de que se celebre la de 2026, todavía se desarrollan en diferentes ubicaciones de la capital.

Pero lo primero, como ya se ha dicho, es el lema que definirá la cabalgata, el elemento del que parte todo lo demás. "Trabajamos a partir de una idea que nos ayuda a construir un relato y diseñar toda la comitiva", dice Piccirilli durante su conversación con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, subrayando que este espectáculo concebido para los más pequeños (pero no solo) no se entiende como piezas independientes, sino como un conjunto que debe encajar visual y narrativamente.

Delia Piccirilli, directora artística de la cabalgata de Reyes de Madrid, durante la presentación de la edición de este año el pasado viernes.

Delia Piccirilli, directora artística de la cabalgata de Reyes de Madrid, durante la presentación de la edición de este año el pasado viernes. / Cedida

El lema de esta edición será El saber compartido, un argumento que entronca con la figura de los Reyes entendidos como personajes de sabiduría: en la etimología latina de "mago" ya estaba ese componente de erudición, y en inglés a estos personajes bíblicos se les sigue denominando The Three Wise Men, 'los tres hombres sabios'. "Guiados por sus conocimientos astronómicos, los Reyes Magos van siguiendo una estrella para buscar el nacimiento del niño, y esta nos ha parecido una bonita manera de hablar del conocimiento y de la sabiduría". La idea es celebrar la curiosidad, las ganas de aprender, la lectura o el deseo de entender el mundo.

Encargos a medida y propuestas existentes

Una vez que se tiene claro el lema del desfile se activa la maquinaria: se entra en contacto con las compañías, se seleccionan los espectáculos, se elaboran los textos y se buscan los elementos que puedan traducir ese tema a lo que va a suceder en la calle. El trabajo combina encargos a medida con propuestas ya existentes que los responsables de la cabalgata madrileña han visto en otros lugares. Cuando llega septiembre, asegura Piccirilli, el desfile ya está "absolutamente concebido, diseñado". Incluso las carrozas están ya aprobadas.

Todas las que participan, incluidas las de los patrocinadores, tienen que contar con la luz verde de los organizadores. De esas empresas se espera que "aporten visualmente": presentan sus bocetos y estos pasan por una comisión que valida cada uno de los elementos que aparecen en el recorrido. "Supervisamos todo porque la idea es que la cabalgata es un espectáculo total, y esas empresas que quieren participar en nuestro gran espectáculo de calle se suman... sumando". La cabalgata no se considera un espacio publicitario, "por eso no permitimos mucha presencia de marca: el logo tiene que ir solo en el faldón de la carroza, de una manera discreta".

En el tramo final manda lo que describe como "una logística muy sofisticada". Las semanas anteriores a la navidad, los más de 250 pajes de las carrozas reales, que se reclutan entre voluntarios y vecinos a través del portal de participación ciudadana del Ayuntamiento, además por supuesto de los tres Reyes, ya tienen su vestuario preparado y están inmersos en los últimos ensayos. A ellos se suman las compañías de artistas que ofrecen diferentes espectáculos (este año serán siete nacionales y tres internacionales), el personal de las carrozas privadas y un ejército de unos 600 técnicos y auxiliares que participan en la producción. Si sumamos a policía y servicios de emergencia o municipales, el personal movilizado asciende a más de 2.000 personas. Enfrente, como público, tendrán a alrededor de 200.000, con unas 10.000 sentadas en gradas y el resto a pie de calle. Los caramelos repartidos serán más de 1.200 kilos.

Teatro de calle

Lo que se verá a lo largo de las tres horas que dura es verdadero teatro de calle. El equipo organizador rastrea el mercado nacional e internacional, especialmente en circuitos especializados y ferias, y combina compañías con las que ya han trabajado con otras nuevas. Una de las nuevas incorporaciones es la gallega Pablo Méndez. "Llevábamos tiempo siguiéndoles la pista y este año les hemos encargado construir un pasacalles de apertura que reinterpreta la Estrella de Oriente, escoltada por ángeles custodios", cuenta Piccirilli. Será un arranque "muy potente" pensado para fijar el tono del desfile desde el primer minuto.

También habrá presencia francesa. La compañía Remue Ménage llega con dos montajes: La parade amoureuse reúne a una manada luminosa de ciervos blancos que acompaña a Melchor y Gaspar, y el otro será un espectáculo de nueva creación que se estrenará en España, con grandes marionetas luminosas y bailarines alrededor. Además habrá música, entre otros, de la catalana Swing Engine Marching Band, que revivirá la época dorada del jazz, o de la estadounidense Wall of Sound Marching Band, una de esas típicas bandas de desfile americanas, con sus coreografías y sus vistosos uniformes.

A propuestas como esas se suman las de construcción propia: por ejemplo, las marionetas gigantes de unos pajaritos que actúan a modo de maestrillos, y que son un guiño a esa sabiduría compartida, diseñadas por Ricardo Sánchez Cuerda, escenógrafo de la cabalgata y encargado de concebir las tres carrozas reales, las joyas del desfile. Este año, por primera vez, serán movidas por plataformas de motor eléctrico, y no de combustión. Don Quijote, figuras inspiradas en los mundos de Julio Verne y otros héroes literarios estarán ahí para recordar el poder transformador de las historias y de la imaginación, como también habrá cuerpos celestes en movimiento que evocarán nuestro lugar en el cosmos.

Los emisarios de los Reyes Magos durante la presentación de la cabalgata de Madrid.

Los emisarios de los Reyes Magos durante la presentación de la cabalgata de Madrid. / Cedida

Delia Piccirilli habla de un equipo de lujo al mando de la parte creativa de la cabalgata. Además de Sánchez Cuerda en la escenografía están Gabriela Salaverri en vestuario, Nuria Castejón como directora de escena y coreógrafa y Pedro Chamizo en iluminación. "Es el mismo equipo que puede estar detrás de una ópera de primer nivel en el Real", asegura.

La producción no se limita al desfile: en Cibeles se levanta un escenario en el que hay actuaciones, regidas por una escaleta milimétrica, que tienen que entretener al público mientras llega la comitiva. De producir las carrozas que llegarán hasta allí se ocupan empresas especializadas en atrezo y decorados para cine y teatro. La dirección artística supervisa acabados y detalles como en cualquier montaje escénico de primer nivel.

Durante años, Delia Piccirilli diseñó ella misma las carrozas principales, pero ahora prefiere que sean nuevos equipos los que lo hagan. "Si no, corres el riesgo de repetirte", dice. Formada en Bellas Artes, su carrera se ha movido entre las artes plásticas y las escénicas, con un pie en la producción teatral desde joven. En paralelo a su trabajo en la cabalgata y en otros espectáculos callejeros del Madrid navideño, trabaja también como directora de arte en cine y series, muchas de ellas producciones internacionales que ruedan en España. Una de las entregas de la saga Spiderman o la temporada 4 de The Walking Dead: Daryl Dixon están entre sus trabajos de los últimos años.

Jugársela a una

A pocos días de que llegue el momento de la puesta en escena a lo largo del eje de la Castellana y alrededores, Piccirilli confiesa que duerme mal. "Sueño todas las noches con la cabalgata", comenta con risa nerviosa. Lo planeado durante meses se pone a prueba en unas horas. "A diferencia del cine, donde puedes rodar varias veces la misma escena, o del teatro, donde hay varias funciones, esto es toma única", señala. La Navidad para ella no es como para la mayoría: "Son días de mucho trabajo, de mucha presión y de mucho estrés". El factor más preocupante es, inevitablemente, la meteorología. "Si llueve es un horror… se te arruina el espectáculo", admite.

El 5 de enero, su jornada empieza a eso de las 11 de la mañana en Nuevos Ministerios, donde se instalan los camerinos y donde está la salida del desfile. Allí se viste, maquilla y coloca a cientos de participantes desde primera hora. Ella se queda por la zona hasta que salga la última carroza para cerciorarse de que todo va bien. Luego se mueve al final, a Cibeles. Su equipo se reparte por todo el recorrido para vigilar ritmos, evitar que la comitiva haga "el acordeón" y tomar decisiones rápidas si algo se tuerce. Recuerda un año en que una carroza no arrancó y hubo que reorganizar posiciones para ganar tiempo mientras los mecánicos buscaban el fallo.

Al final, la cabalgata tiene también algo de carrera, con su propio cronómetro en marcha: a las 21h tiene que estar terminada. No es capricho de sus organizadores, sino cosa de la tele. "Tú no puedes cambiar la parrilla de Televisión Española, de TeleMadrid o del Canal Internacional", explica. Todo tiene que estar milimetrado, con los posibles contratiempos resueltos en minutos. Por eso estos días, dice, mira mucho al cielo. "Para que no llueva, pero también para que todos los santos que te acompañan en la vida ese día te protejan", concluye entre risas.