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MOVILIDAD AÉREA

Madrid sueña con taxis voladores: la capital se prepara para acoger una red de aeronaves tripuladas con nodos como Madrid Nuevo Norte

Bluenest estima que los primeros aerotaxis podrían estar volando sobre Madrid entre 2029 y 2030

Recreación de un vertipuerto en Madrid, con la torre de Plaza España al fondo, como parte de un proyecto de Bluenest.

Recreación de un vertipuerto en Madrid, con la torre de Plaza España al fondo, como parte de un proyecto de Bluenest. / Bluenest

Héctor González

Héctor González

Madrid

Es tentador, como en pocas otras ocasiones, empezar este artículo diciendo aquello de: 'de Madrid al cielo'. Sería, además, casi cierto: la capital está cerca de ver los primeros taxis voladores surcando su cielo con pasajeros a bordo que quieren sortear los agobios del tráfico rodado y acortar distancias. El 2030 es un horizonte probable para que empiecen a consolidarse algunos proyectos, aunque los ensayos iniciales podrían llegar antes de los próximos dos años, según las previsiones de la industria y las administraciones.

El primer paso esencial ya ha sido dado: el pasado 20 de octubre, el Ayuntamiento presentó públicamente el Libro Blanco de la Movilidad Aérea Urbana, un trabajo a varias manos que plantea que esta modalidad de transporte es ya una realidad y busca allanar el camino para su desarrollo normativo e infraestructural, con la ambición declarada de situar a Madrid como “la primera gran ciudad europea con una regulación específica”.

Para ello, el documento plantea una hoja de ruta hasta 2035 en tes fases. En el corto plazo, la prioridad es tener lista para 2028 una ordenanza municipal sobre movilidad aérea urbana, poner en marcha iniciativas piloto y analizar la viabilidad de las infraestructuras. En el medio, prevé el despliegue de sistemas U-space (gestión del tráfico aéreo para drones) y la planificación de una red inicial de vertipuertos; y ya a partir 2032, la meta es un ecosistema “maduro” con integración plena con la movilidad terrestre, corredores estables e incorporación de las primeras aeronaves tripuladas (eVTOL).

José Ignacio Rodríguez, Managing Director de Bluenest by Globalia, es todavía más optimista. La compañía, originaria de Madrid e integrada en el grupo de trabajo responsable del Libro Blanco, es pionera en el diseño de vertipuertos y vertihubs, instalaciones para la carga, despegue y aterrizaje de drones de distinto tipo. Este directivo estima que los primeros aerotaxis podrían estar volando sobre Madrid entre 2029 y 2030.

Aunque, eso sí, esta implantación se hará de "fuera hacia dentro”: los primeros vuelos de pasajeros con eVTOL eléctricos no despegarán en el centro urbano, sino en zonas periféricas menos densas. Antes de llegar a este punto, matiza Rodríguez, la evolución lógica pasa por desarrollar antes los usos logísticos. Primero se seguirá probando la seguridad y la fiabilidad de rutas con drones de carga ligera, aumentado progresivamente el peso y la complejidad de las operaciones y, una vez “normalizada” esa fase, llegará el transporte de personas.

Uno de los campos de desarrollo más interesantes en estos momentos es sanitario, donde un sistema de transporte aéreo ágil y rápido supone resulta sumamente ventajoso. En septiembre, en el marco de la Semana Europea de la Movilidad, Bluenest completó con éxito y en apenas 3 minutos un vuelo de 900 metros entre los hospitales Carlos III y La Paz. De cara al próximo año, la compañía está trabajando junto con la administración en el establecimiento de una ruta de unos 30 kilómetros por la sierra madrileña para transporte rápido de muestras médicas.

También esperan poder llevar a cabo en los próximos meses la primera demostración con pasajeros en la región, en la línea del ya realizado por la en Benidorm el pasado febrero por la Universidad Politécnica de Valencia. De ahí en adelante, el calendario es más incierto (y dependiente de múltiples factores), aunque Rodríguez apunta algunas claves: por un lado, se desarrollarán usos de interés público (ambulancias aéreas, vigilancia de tráfico u operaciones policiales), que podrían articularse a través de concesiones o colaboraciones público-privadas.

Por otro, lo harán los aerotaxis propiamente dichos, que tendrán un arranque claramente privado y orientado a perfiles de mayor poder adquisitivo. Así, considera que los primeros nodos se podrían establecer en zonas adineradas como Pozuelo, Boadilla o Las Rozas, para luego ir integrándose "poco a poco" en la ciudad, en los nuevos desarrollos urbanísticos, como Madrid Nuevo Norte - donde ya están contemplados vertipuertos en los planos- o el soterramiento de la A-5; así como en los principales intercambiadores y en Barajas.

Al principio, subraya el Managing Director de Bluenest, el sistema no se parecerá en nada a pedir un taxi “en cada esquina”: la red de vertipuertos será reducida y crecerá por fases, de modo que el usuario tendrá que desplazarse al punto de embarque más cercano y moverse por rutas fijas. En esta etapa inicial, señala, el precio supondrá una fuerte barrera de acceso: frente a los 25-30 euros de un taxi o VTC en un recorrido tipo del centro a Barajas, estima que un aerotaxi podría rondar los 200 euros.

Una cantidad que solo podrán pagar algunos pocos privilegiados que quieran ganar tiempo o “asegurar” la puntualidad. No obstante, Rodríguez confía en que los costes bajarán y el servicio se "democratizará" conforme vaya avanzando su integración. “No se espera", eso sí, "que haya una bajada de precio muy grande hasta 2035", cuando se produzca el siguiente gran salto cualitativo: pasar de las aeronaves pilotadas iniciales a las autónomas, una vez se haya demostrado la robustez del autopiloto y crezca la confianza del público en su seguridad.

La aceptación social se irá asentando a lo largo de estos años, sostiene este experto, cuando la población vea operar “miles” de drones logísticos y de emergencias sin incidentes graves, además de los primeros aerotaxis exclusivos; y cuando existan protocolos claros para responder a posibles accidentes, con especial atención al riesgo de incendio de baterías de litio. "Esto va a venir y nos estamos preparando para ello", recalca el directivo de Bluenest. "Lo hemos visto ya en Oriente Medio, en Estados Unidos y en China; y aquí en Europa, a partir de 2028 seva a moverr todo muy rápido", afirma con convicción.