PERSPECTIVAS
Madrid afronta 2026 con la vivienda, la economía y la gestión del turismo entre sus principales desafíos
La tramitación de la futura ley universitaria regional o la llegada de la Fórmula 1 serán algunos de los momentos clave del año que arranca

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. / Diego Radamés - Europa Press

Cambio de calendario y lista de buenos propósitos para 2026. Si 2025 fue un año de continuidad de la legislatura con algún sobresalto, el año nuevo llega a Madrid con desafíos en los planos económico y político en gran parte heredados. Algunas cuestiones se verán, además, condicionadas por lo que pueda pasar en el contexto nacional, con elecciones en Aragón, Castilla y León y Andalucía y pendientes de lo que pueda pasar con las generales, aunque el presidente del Gobierno ha manifestado su determinación de no convocarlas hasta 2027.
Con urnas o sin urnas a la vista, el principal reto que afronta Madrid en los próximos 12 meses y aun a más largo plazo es la vivienda, cuyo precio no deja de crecer. Según el último informe de la sociedad de tasación Tinsa, dado a conocer hace unos días, el incremento en la región fue de un 19,6% en el último trimestre de 2025 respecto al mismo periodo de 2024, por delante de la Comunidad Valenciana (+15,9%), Cantabria (+15,8%) o Baleares (+14,1%). El precio del metro cuadrado se sitúa así bien por encima de los 4.670 euros. El aumento ha sido algo mayor aún en Madrid capital, de un 20,9%, frente a un 8,3% en Barcelona.
El análisis que se hace en el Gobierno regional es que se trata, sobre todo, de un problema de oferta. Madrid, se entiende en Sol, y también en Cibeles, necesita construir más vivienda y más rápido. Y a ello se encamina el Plan de Choque 2026-2027 presentado hace unas semanas por la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.
El conjunto de 15 medidas pasa, en parte por generar más suelo y flexibilizar sus usos. En este sentido, se permitirá un aumento del 10% de la edificabilidad (el número de metros construidos) y del 20% la densidad (el número de viviendas por terreno edificable) en las parcelas destinadas a vivienda protegida sin necesidad de modificar el planeamiento urbanístico. Desde el Ejecutivo madrileño se calcula que así se pueden llegar a construir hasta 15.000 viviendas con algún tipo de protección adicionales a las 140.000 ya previstas en los nuevos desarrollos urbanísticos.
También se contempla facilitar la construcción en suelo no residencial. De esa forma, se habilitará la construcción de vivienda protegida en suelos dotacionales de titularidad privada y en parcelas destinadas a edificar alojamientos hoteleros. Se da continuidad así a una iniciativa ya puesta en marcha en el anterior plan de choque de 2024 para el suelo originalmente destinado a oficinas. A la altura de noviembre, informan desde el Ejecutivo regional, se habían solicitado 3.679 licencias en este sentido, un 28,5% del total de calificaciones de vivienda protegida en 2024 en la Comunidad de Madrid.
Asimismo, se impulsará una nueva Ley del Suelo, que llevará por nombre Ley de Impulso y Desarrollo Equilibrado de la Región (LIDER), y se buscarán fórmulas para acortar los plazos de elaboración y tramitación de los planes de ordenación urbana, pendientes de renovación en la mayoría de municipios, de los actuales entre 10 y 12 años a entre cuatro y seis años. También para agilizar burocracia se ha aprobado ya, de hecho, hace tres semanas, el decreto de creación y regulación de una aceleradora urbanística que centralizará y automatizará la gestión simultánea de informes urbanísticos y ambientales y que priorizará los proyectos considerados de especial interés, no solo en el ámbito residencial.
Frente a la inversión directa en vivienda pública, el Gobierno regional seguirá apostando por el Plan Vive, su fórmula de colaboración público privada para ofrecer vivienda en régimen de alquiler por debajo del precio de mercado. Desde 2021 se han entregado más de 5.000 viviendas y el objetivo es haber llegado a cerca de 15.000 entregadas, en construcción o en licitación para 2027.
Distritos industriales
Con la vivienda, el otro reto que afronta Madrid es continuar con los buenos datos económicos. Impulsada por el efecto capitalidad, la región lidera el crecimiento de la economía española, con una aportación de casi el 20% del PIB nacional. El crecimiento interanual en el tercer trimestre de 2025, último dato conocido, fue del 2,9%, una décima por encima de la media del conjunto de España.
Los datos se asientan sobre todo en el peso del sector servicios. Se busca, entretanto, potenciar la actividad en el sector tecnológico, en el que se detectan nichos de empleo en los ámbitos de la inteligencia artificial, la ciberseguridad y data y tratar de fortalecer la industria, con una participación en estos momentos de en torno al 9% en el valor agregado bruto de la economía madrileña.
Para ello se ha anunciado una estrategia de creación de polos industriales. Se trata de impulsar convenios de colaboración con ayuntamientos y empresas para favorecer el asentamiento en un mismo entorno de compañías que se dedican a la misma o a actividades relacionadas. Se han identificado, de momento, dos de estos potenciales polos. El Distrito Norte (Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y Tres Cantos) se centrará en los sectores biofarmacéutico y aeroespacial. De carácter más amplio y menos definido, el Distrito Sur y Corredor del Henares (Alcalá de Henares, Coslada, Getafe, Leganés, Móstoles, Pinto, San Fernando de Henares, Torrejón de Ardoz y Valdemoro) agrupará logística, transporte, aeronáutica y defensa.
Entretanto, se seguirá mimando el turismo, floreciente fuente de ingresos para la contabilidad regional. Hasta octubre de este año, los 9,2 millones de turistas que visitaron la capital habían gastado 15.193 millones, un 10,6% más que en esos 10 primeros meses del año pasado. Canalizar esas cifras y armonizarlas con la convivencia con los propios madrileños es otro de los grandes desafíos para este 2026.
El regreso de la Fórmula 1 a Madrid después de 45 años con el Gran Premio de España el 12 y 13 de septiembre será un buen fiel para medir si se equilibra la relación entre el Madrid de los eventos y el Madrid de los vecinos. Los promotores auguran que la carrera dejará ese fin de semana el equivalente al 0,2% del PIB regional y el 0,4% del de la ciudad. Entretanto habrá que acelerar con los trabajos de construcción del circuito semiurbano de Madring, en Ifema y Valdebebas, y ver cómo se resuelven los recursos planteados ante la justicia contra la celebración de la prueba.
Materia política
Sanidad, políticas sociales y educación serán otros de los temas hacia los que dirigir el foco. En este último ámbito, el Gobierno regional tiene entre los asuntos en cartera la tramitación de la futura Ley de Enseñanzas Superiores, Universidades y Ciencia (Lesuc) de la Comunidad de Madrid. La pretensión del consejero del ramo, Emilio Viciana, era haberla remitido a la Asamblea antes del fin de 2025, algo que no ha sucedido. De los sucesivos borradores han surgido discrepancias con los rectores y demás miembros de la comunidad universitaria respecto a la autonomía de funcionamiento de los centros y el régimen sancionador, con la cuestión central de la financiación.
En el modelo plurianual que plantea la Comunidad de Madrid se apunta a que las transferencias realizadas a las universidades respondan a tres criterios, una parte básica para el funcionamiento de los campus, una segunda en función de necesidades específicas de cada una y una tercera ligada a la consecución de objetivos. Además, se plantea que el presupuesto de las universidades proceda en un 70% de los presupuestos regionales y en un 30% de la captación de recursos propios. Los rectores, por su parte, defienden que vienen de una infrafinanciación crónica acumulada desde 2008. La polémica ya ha derivado en 2025 huelgas de profesores y estudiantes, que no descartan convocar otra de carácter indefinido en 2026.
En materia política nada hace prever que se vaya a rebajar el nivel de crispación entre los ejecutivos de Ayuso y Sánchez. La presidenta madrileña ha asumido desde hace tiempo el rol de hacer oposición al Gobierno desde la Puerta del Sol, en una corriente que es de ida y vuelta, pues en Moncloa la consideran una figura contra la que movilizar a su electorado.
En clave regional, el PP madrileño cree consolidada su posición, pero se mira a Vox y cómo pueda plasmarse en la Comunidad de Madrid el crecimiento que el partido de Santiago Abascal está teniendo en toda España. De momento, ambas formaciones escenifican un enfrentamiento creciente. Las últimas encuestas publicadas indican que Ayuso apuntalaría su mayoría absoluta en los comicios, pero Vox se ha lanzado recientemente a ensanchar sus apoyos en el cinturón sur en un movimiento que habrá que ver en qué resulta. Y más allá de la Asamblea, están los ayuntamientos. El PP ya necesita a Vox para gobernar en una treintena, entre ellos los de las dos ciudades más pobladas de la región, Móstoles y Alcalá de Henares.
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