VIVIENDA EN MADRID
El hotel fantasma de Alpedrete se transforma: de esqueleto vandalizado a 29 viviendas 'premium'
El antiguo Hotel Sierra Real, cerrado desde 2012 y convertido en símbolo del abandono, será rehabilitado por Hausera en su proyecto 'Madrid 2' para reconvertirlo en viviendas con garaje, oficinas y zonas comunes

Imagen de archivo del antiguo Hotel Sierra Real de Alpedrete. / Cedida

El antiguo Hotel Sierra Real de Alpedrete, un cuatro estrellas superior cerrado desde 2012, vandalizado y degradado, renacerá como 29 viviendas con garaje, 9 oficinas y zonas comunes. Es el segundo gran proyecto de Hausera en Madrid y el mayor que la compañía ha llevado a Bolsa hasta la fecha.

Imagen de archivo del antiguo Hotel Sierra Real de Alpedrete. / Cedida
Durante años fue una postal torcida en la entrada de Alpedrete: un edificio que había conocido mejores días, cuando el Sierra Real presumía de lujo en plena Sierra de Guadarrama. Sin embargo, desde 2012, el silencio se convirtió en abandono; el abandono, en vandalismo; y el vandalismo, en una cicatriz urbana.
Ahora, ese inmueble vuelve al tablero inmobiliario con un plan claro: "convertir ruina en vivienda", sostiene a este medio el responsable de la operación, Fernando Gonzalo, co-CEO, director de operaciones y socio de Hausera, la plataforma especializada en financiar y desarrollar proyectos inmobiliarios mediante el modelo de financiación crowdlending.

Estado actual del proyecto Hotel Sierra Real de Alpedrete. / Cedida
Su nueva apuesta se llama Madrid 2 y aspira a devolverle la vida al viejo hotel transformándolo en un complejo residencial con servicios: 29 viviendas con plaza de garaje, 9 oficinas —en la planta baja, donde no es posible el uso residencial— y zonas comunes como piscina, gimnasio y coworking.
De "foco de deterioro" a edificio con vida
La plataforma de inversión inmobiliaria lo resume con una frase que funciona tanto como argumento empresarial como diagnóstico urbano: cada activo abandonado recuperado es "un punto menos de degradación y un punto más de valor para el municipio". En este caso, el Sierra Real llevaba más de una década sin aportar nada al entorno, convertido en un problema visible para vecinos y Ayuntamiento.

Imagen del interior del antiguo Hotel Sierra Real de Alpedrete. / Cedida
Gonzalo explica por qué este inmueble encaja en el ADN de la compañía: "Buscamos edificios fuera de mercado, en zonas de alta demanda de vivienda, y donde contamos con estructura propia para llevar a cabo todo lo que requiere un proyecto así: trámites administrativos, promoción y comercialización".
La rehabilitación, además, devuelve a la conversación un edificio con pasado: a principios de los 2000 alojó incluso concentraciones de equipos deportivos profesionales, como el equipo ciclista Astana antes del Tour de Francia 2010. Desde entonces, el declive.
Vivienda nueva en un mercado sin oferta
Madrid 2 no es un macrodesarrollo, pero aterriza en un momento especialmente delicado para el mercado residencial: poca oferta y alta demanda, también en municipios con buena conexión con la capital. En ese contexto, cada promoción cuenta. Hausera ya probó su fórmula en Madrid 1, su primer proyecto en la región: el edificio Paz y Cía, en Torrelodones, reconvertido en 38 viviendas tras años sin uso. La experiencia dejó una lección que ahora quieren aplicar con más velocidad: el interés llega antes incluso de abrir la financiación. "Recibimos innumerables peticiones incluso antes de haber comenzado la financiación", reconoce Gonzalo. Por eso, asegura, en Alpedrete acelerarán todo lo posible para que los futuros interesados puedan acceder cuanto antes a la información detallada de las viviendas de cara a una compra futura.

Render del lanzamiento de Madrid 2, el segundo proyecto de Hausera en la región y uno de los más ambiciosos ejecutados hasta ahora / Cedida
Un proyecto "en dos tiempos"
Madrid 2 arranca esta semana con un calendario diseñado para ir de menos a más. La operación está ahora en fase de preventa, en la que los interesados pueden reservar sus participaciones para tenerlas aseguradas. "La próxima semana tendrán que abonar dichas reservas, y aquellas que no se formalicen quedarán a disposición de nuevos inversores interesados hasta completarse toda la financiación", explica Gonzalo.
El importe a financiar asciende a 7.953.000 euros, y Hausera sostiene que la financiación se realizará a través de su propia comunidad inversora. La rentabilidad estimada es del 20 % con una duración de 18 meses sobre la inversión.
El proyecto, además, está pensado para venta, no para alquiler. El perfil objetivo: vecinos de Alpedrete o alrededores que busquen una vivienda con estas características —dimensión, ubicación y zonas comunes— en un segmento con escasa oferta. La compañía insiste en que Madrid 2 no solo es relevante por el edificio, sino también por su formato: será su cuarta operación cotizada y la de mayor importe hasta la fecha. En su estrategia, cotizar significa añadir "capas de seguridad": regulación, supervisión y un mercado secundario donde poder comprar y vender participaciones.
"Un producto cotizado permite máxima protección, regulación y supervisión oficial, además de contar con un mercado secundario regulado donde comprar y vender tickets de forma sencilla y con total libertad", resume Gonzalo, que subraya otra ventaja: poder consultar la evolución diaria de la inversión.
Las sorpresas de un edificio abandonado: contingencia y calendario realista
Rehabilitar un inmueble cerrado desde 2012 no suele salir sin imprevistos. Hausera asegura que su equipo técnico realiza inspecciones detalladas y que contempla partidas de contingencia en presupuesto y plazos "para reducir el posible impacto de las modificaciones". Y lanza un mensaje dirigido a su base inversora: no se repercutirán sobrecostes solicitando nuevos desembolsos.

Antes y después del lanzamiento de Madrid 2, el segundo proyecto de Hausera. / Cedida
El calendario de obra también está definido: a principios de 2026 comenzarán actuaciones permitidas mientras se obtiene licencia (limpieza, vallado perimetral y preparación del inmueble). La finalización está alineada con el horizonte del proyecto: julio de 2027.
En cuanto a la memoria del hotel, lo que se conserva será esencialmente estructural. "Se mantendrá parte de la estructura. No es posible mantener elementos icónicos dado el estado de deterioro actual", explica Gonzalo.
Un edificio que vuelve a respirar
Hay rehabilitaciones que se venden como inversión y otras que se entienden como reparación urbana. El Sierra Real mezcla ambas. Para Hausera, es un ejemplo perfecto de su modelo: transformar inmuebles "no habitables" o fuera de mercado en vivienda en zonas con demanda, con rentabilidad atractiva y sin que el inversor gestione un inmueble directamente.
La operación, además, llega con el historial que la empresa usa como aval: asegura haber contribuido ya a poner en el mercado más de 200 viviendas rehabilitadas, donde antes solo había edificios vacíos o degradados.
Si el plan se cumple, Alpedrete pasará de convivir con una ruina visible a estrenar un edificio con residentes, actividad y servicios. Y el viejo Sierra Real durante años un símbolo del "aquí no pasa nada" volverá a decir lo contrario: aquí, por fin, se vive.
- Dimite el alcalde de Morata de Tajuña tras ser procesado por un delito de prevaricación
- El inicio de las demoliciones de la Operación Campamento levanta un nuevo muro entre Madrid y el Gobierno
- La Comunidad de Madrid declara la Cuesta de Moyano Bien de Interés Cultural Inmaterial
- Un accidente múltiple en la A-42 deja ocho heridos, dos de ellos graves
- Los madrileños seleccionados por Amancio Ortega para estudiar el bachillerato en Estados Unidos: 'Siento que vivo en una película
- Los madrileños ya pueden llevar el abono transporte en el móvil, pero con una condición: esta es la 'letra pequeña' que debes conocer
- Los vecinos de Toledo se vuelcan con la churrería Catalino tras su cierre provisional: 'No sabíamos que teníamos tanto cariño
- Huir a Madrid con el duelo a cuestas: 'Decidimos dejar a nuestro hijo en su tumba, quedarnos en Venezuela era poner en riesgo al otro