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RECONOCIMIENTOS

De Los Chichos a Christina Rosenvinge, Verónica Echegui o la Librería Alberti, una lluvia de Medallas de Oro de las Bellas Artes se quedan en la capital

El ministerio de Cultura ha concedido este martes estos galardones a personalidades destacadas de la cultura. Muchas de ellas son nativas de la capital o han desarrollado buena parte de su carrera aquí

Lola Larumbe en su librería, la Rafael Alberti, todo un icono de la cultura madrileña que ha sido reconocido con una Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes de este año.

Lola Larumbe en su librería, la Rafael Alberti, todo un icono de la cultura madrileña que ha sido reconocido con una Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes de este año. / ALBA VIGARAY

Jacobo de Arce

Jacobo de Arce

Madrid

Madrid es la capital de España, su ciudad más poblada y también donde se asientan una buena parte de las instituciones y de la industria cultural de este país. Por eso no es extraño que en ella se concentren una buena parte de los creadores o trabajadores de la cultura que tiene el país, y que en consecuencia sea la que concentre más reconocimientos en las diferentes disciplinas que abarca ese universo. Las 35 Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes concedidas este martes por el Ministerio de Cultura son una nueva demostración de esa pujanza. Un puñado de ellas se han ido a madrileños de nacimiento, y otro a quienes lo son de adopción y han desarrollado aquí buena parte de su carrera.

Entre los naturales de la capital están la tristemente desaparecida Verónica Echegui, actriz a la que su papel protagonista en Yo soy la Juani convirtió en una personalidad muy querida por el público, que después tendría una importante trayectoria en cine y series tanto nacionales como internacionales, con dos nominaciones a los Goya como intérprete y un cabezón que se llevó a casa como directora del mejor cortometraje de ficción, Tótem loba, en 2021. También es hija de la capital Lola Larumbe, y un icono de la ciudad es su Librería Alberti, que se ha hecho con otra medalla y que ella regenta desde 1980, cuando se hizo cargo de uno de los iconos culturales de la Transición y hoy todavía parada obligatoria de escritores y lectores.

Madrileña de nacimiento es también, aunque su familia sea de origen danés, Christina Rosenvinge, una de las figuras más sólidas del pop/rock en castellano, que pasó la primera parte de su carrera en bandas como Álex & Christina o Christina y Los Subterráneos antes de convertirse en una cantautora con nombre propio y un cancionero muy difícil de igualar. Otra de las medallas musicales de este año ha sido para el trío Los Chichos, formado originalmente por un vallisoletano ('Jero', ya fallecido) y dos madrileños (los hermanos González Gabarre) que arrancaron su carrera en Vallecas para convertirse en los reyes de la rumba y de la música del cine quinqui en los años 70, unas leyendas capaces de actuar en los festivales más modernos de los últimos años.

Aunque lleva años instalado en Asturias, el DJ Óscar Mulero se crio en el barrio madrileño de Moratalaz y es uno de los responsables de que España cuente con una escena techno de la que él fue uno de los pioneros y que ayudó a construir desde el más puro underground, para después convertirse en una figura habitual en los mejores clubes del mundo. Otro pionero, también procedente del underground, es el artista urbano Suso 33, que se inició con las pinturas en su colegio del Barrio del Pilar y se formó con otros grafiteros en sus excursiones a Carabanchel, hasta poder presumir de ser uno de los representantes más destacados en nuestro país del live painting, una acción entre la pintura mural y la performance: si el arte callejero está hoy en día más aceptado y ha entrado en las instituciones es en parte gracias a él. De una subcultura próxima al arte urbano, la del videojuego, el ministerio ha querido reconocer a la madrileña Tatiana Delgado Yunquera, ilustradora y desarrolladora reconocida con diferentes galardones que en 2017 fundó su propio estudio, Vertical Robot, especializado en realidad virtual.

Polo de atracción de creadores

Entre quienes no son de aquí pero viven y trabajan en la capital están Juan Miguel Hernández León, un malagueño que se formó como arquitecto en Madrid y que ha sido catedrático de su Escuela de Arquitectura, además de ejercer desde 1995 como presidente del Círculo de Bellas Artes y de haber firmado, con el portugués Álvaro Siza, una reforma del Eje Prado-Recoletos que no ha llegado a llevarse a cabo pero que sigue planeando sobre los cenáculos madrileños. Castellonense es el escritor Manuel Vicent, aunque pasó una parte de su vida en la capital y fue un fijo de locales tan emblemáticos de esta como el Café Gijón. La donostiarra Teresa Chapa Brunet es catedrática emérita de Prehistoria en la Universidad Complutense, pero su desempeño como arqueóloga especializada en la cultura ibérica la ha llevado a trabajar en diferentes yacimientos de la península. La cantante y personalidad televisiva Karina, que representó a España en el Festival de Eurovisión de 1971, nació en Jaén pero es una ilustre vecina de Chamberí.

La coreógrafa, gestora cultural y docente norteamericana Laura Kumin aterrizó a finales de los 70 en España para convertirse en una figura fundamental de nuestra danza que cofundó en 1987 el Certamen Coreográfico de Madrid con su compañera Margaret Jova, también reconocida con otra medalla y que en 1992 fundaría por su parte el Certamen de Coreografía de Danza Española y Flamenco de Madrid, cita que este año ha celebrado su 34ª edición. Roberta Marrero, otra de las medallas póstumas tras fallecer demasiado pronto en 2024, nació en Las Palmas pero desarrolló buena parte de su carrera como artista multidisciplinar, dj y escritora en Madrid, donde fue un personaje imprescindible de su escena cultural queer. José Manuel Garrido Guzmán, murciano, fue el creador y primer director del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), organismo del Ministerio de Cultura, y bajo su mandato se crearon organismos con sede en la capital de la relevancia de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, la Joven Orquesta Nacional de España, el Ballet Nacional de España o la Orquesta y Coro Nacionales de España.

Hay más galardonados que han pasado por Madrid en etapas clave de su carrera: Manuel Borja-Villel fue durante 15 años un muy destacado director del Museo Reina Sofía, y la tan de actualidad Alauda Ruiz de Azúa, reconocidísima directora de las películas Cinco lobitos y Los domingos y de la serie Querer, hizo parte de su formación en la Escuela de cine y del audiovisual de Madrid (ECAM), además de haber trabajado en la capital en diferentes momentos. Se podrían nombrar muchos más, porque no hay creador español que no muestre su obra en la capital (las veces que ha actuado Estrella Morente en Madrid son innumerables, el Primavera Sound tuvo edición capitalina...), pero estos son un puñado de los que se han podido considerar madrileños de pleno derecho o, en mayor o menor medida, de adopción.