ENTREVISTA
De las redes sociales a la librería: Lasai, el "sueño cumplido" de Ariane Hoyos, Beñat Azurmendi y Carla Lurqui abre en Madrid
Tras el éxito de su club de lectura 'Aquí no hay quien lea', lanzan este espacio con una oferta literaria diversa y talleres en pleno auge de la lectura entre los jóvenes

Ariane Hoyos, Paula Martín, Paula Luqui y Beñat Azurmendi, durante la inauguración de Lasai / Instagram | @librerialasai
Abrir una librería es un deseo casi universal entre las personas a las que les interesa la literatura. Décadas de cine han contribuido a esa romantización: desde la librería de viajes de Notting Hill hasta Shakespeare & Company de Antes del anochecer. En estos espacios el tiempo parece detenerse, se conversa y parece que la calma es norma. Con esa fantasía en mente, el pasado 3 de noviembre Beñat Azurmendi (1999, Sopelana) publicó un vídeo con un anuncio: "Voy a cumplir el sueño de todas... voy a abrir una librería". Y así fue.
Este jueves 11 de diciembre se inauguró Librería Lasai (tranquilo en vasco), el proyecto de los creadores de contenido Ariane Hoyos (1999, Santurce) y Beñat Azurmendi, junto a Carla Lurqui (1995, Barcelona), fundadora de la agencia de influencers y marketing B3hind. El nuevo espacio abrió en la Calle de la Magdalena, 11, sumándose al auge de librerías independientes que vive Madrid.
La historia que los une es inseparable de los libros. Amigos desde la universidad, Ariane y Beñat llevan años compartiendo lecturas, recomendaciones y proyectos. Ariane supera el medio millón de seguidores en Instagram, donde combina recomendaciones literarias con vídeos de curiosidades históricas, viajes y lifestyle. Beñat, centrado casi exclusivamente en literatura, suma casi 60.000 seguidores, consolidándose como dos de las voces jóvenes más influyentes del ámbito lector.
Juntos crearon el club de lectura Aquí no hay quien lea, que funcionó "muy bien" y les hizo "muy felices", cuentan a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA en Lasai, horas antes de la inauguración. "Hablar de lo que te gusta es lo más bonito. Se hace comunidad, amigos, incluso familia", explica Beñat. Esto, sumado a que Carla les animase a emprender de alguna manera, fue el desencadenante de una idea que se materializó en tiempo récord.
Este verano, miraron locales, sin expectativas claras y temiendo que fuese igual de complicado que dar con una vivienda en la ciudad... pero encontraron uno perfecto, que antes fue un escape room y una bodega. "Era agosto, fuimos a la inmobiliaria y este local había salido ese mismo día. Lo vimos, nos enamoramos y dijimos: para adelante". Prepararon un dossier con la idea, lo presentaron a los propietarios y poco después lo tenían alquilado.
La zona les encajaba desde el principio, justo entre las estaciones Tirso de Molina y Antón Martín. "Los domingos de Rastro le dan mucha vida, es muy cultural, estamos frente a la Filmoteca, es céntrica y con gente joven", apuntan. En los últimos años se han inaugurado varias librerías alrededor, algo que celebran, lejos de temer la posible competencia. "Creemos que es positivo. Ojalá toda la calle fueran librerías. Haría la zona más cultural y la gente vendría aquí a propósito", insiste Ariane.
Una librería creada en tiempo récord
Recuerdan que la burocracia ha sido lo más complejo del proceso, pero que el resto avanzó con fluidez. En pocas semanas el local se transformó: azulejos marrones y blancos, estanterías que combinan tradición y modernidad y una estética reconocible, con arcos por el espacio literario, plantas, una zona infantil... y una sala separada por una puerta en forma de estantería que, a partir de enero, albergará clubes de lectura, presentaciones de libros y talleres de guion o de encuadernación.
El interiorismo lo firma su amigo Julen. "Queríamos una identidad clara y reconocible", explican. La paleta responde a esa intención: un marrón chocolate que remite a "la librería de toda la vida" y un azul cielo como símbolo de juventud y frescura.
La apertura ha sido un fenómeno. "Sabíamos que iba a tener bombo, pero no tantísimo", admiten. Los tres coinciden al destacar cómo, estos últimos meses, no han recibido ningún comentario negativo. El anuncio generó una ola de apoyo inmediato. De hecho, durante esta entrevista, varias seguidoras entraron en Lasai para pedir recomendaciones, felicitarles o simplemente ver el local. Más tarde, en redes sociales se pudo ver una cola de gente que se alargaba por toda la calle de la Magdalena. Ese vínculo con su comunidad ha sido "clave", tal y como señala Carla, al concebir el proyecto.
La inauguración llega además en un contexto especialmente favorable: el 65,5 % de la población española lee libros en su tiempo libre, la cifra más alta registrada, y los jóvenes entre 14 y 24 años son el grupo más lector (75,3 %). La tendencia es clara: más lectores, más diversidad y más espacios culturales. Con la ayuda de la también creadora de contenido Paula Martín como librera, la idea de Beñat, Carla y Ariane es estar cada día en la librería; esta última dice que no habrá problema porque no son "muy de eventos" aunque en su feed, se puede ver que, por ejemplo, acudió a la última edición de los Oscar como reportera de Movistar+.
Sin libros de autoayuda
Su política editorial es flexible y adaptable a la demanda, pero con límites. La autoayuda no está entre sus géneros, señala Beñat. Tampoco tendrán, de momento, libros de cocina salvo alguna excepción, como el de Studio Ghibli. En idiomas, ya disponen de euskera y pretenden aumentar la sección en inglés "porque en el centro de Madrid se pide mucho".

Isla central, estanterías y zona infantil de Lasai / Redacción
Junto al mostrador, una estantería reúne algunos libros favoritos del equipo de Lasai. Ariane se decanta por títulos como La campana de cristal (Debolsillo) de Sylvia Plath, El cuerpo de Cristo (Astiberri Ediciones) de Bea Lema, Dorayaki (Chai Editora) de Durian Sukegawa o la novela gráfica Hierba (Reservoir Books) de Keum Suk Gendry-Kim.
Beñat menciona Hamnet (Libros del Asteroide) de Maggie O'Farrell, El libro del desasosiego (Acantilado) de Fernando Pessoao Maniac (Anagrama) de Benjamín Labatut; un título sobre inteligencia artificial que destaca también Ismael Sepúlveda, novio de Ariane, que recomienda a su vez Cosmética del enemigo (Anagrama) de Amélie Nothomb. Carla, por su parte, señala sin dudar Mi año de descanso y relajación (Alfaguara) de Ottessa Moshfegh, una novela que "fue casi un meme entre amigos", pero que le encantó.
Duelo, enamoramiento o crisis vital: una novela para cada ocasión
La ocasión obliga a pedir recomendaciones rápidas, de esas que responden a momentos vitales concretos. Para regalar a alguien de quien se está profundamente enamorado, la respuesta es unánime: Antología de poesía cursi de Berta García Faet y Juanpe Sánchez López. El libro forma parte del catálogo de Letraversal, editorial destacada del mes en Lasai, con un apartado dedicado a ella.

Algunos libros de la editorial Letraversal / Instagram | @letraversalpoesia
Beñat añade Tengo miedo, torero (Anagrama), de Pedro Lemebel. Cuando se trata de alguien que ha perdido a un ser querido, Ariane propone Los nombres propios (Sexto Piso) de Marta Jiménez Serrano. Para quienes atraviesan un bloqueo lector, las opciones se multiplican: Gente normal (Random House) de Sally Rooney, La mala costumbre (Seix Barral) de Alana S. Portero o Blackwater (Blackie Books) de Michael McDowell y cualquier novela gráfica, "porque enganchan rápido".
Si el problema es un corazón roto, la elección es clara: Un Conjuro (Letransversal), de Paula Menchón. Y para alguien que se siente perdido en la vida, las respuestas vuelven a cruzarse: El descontento (Temas de hoy) de Beatriz Serrano y, de nuevo, Mi año de descanso y relajación de Ottessa Moshfegh. Para terminar, al preguntarles qué significa para ellos la literatura, la respuesta es inmediata y compartida: "La literatura nos hace seres humanos. Es la vida escrita".
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