TRATAMIENTOS CONTRA EL CÁNCER
Sin acuerdo para las derivaciones de protonterapia en Madrid: el contrato licitado por la Comunidad queda desierto al no presentarse nadie
Ninguna compañía ha optado al acuerdo marco con el que el Gobierno regional pretendía regular las derivaciones hasta tener listas las dos unidades públicas que ofrecerán esta terapia avanzada contra el cáncer

La presidenta, Isabel Díaz Ayuso, y la consejera de Sanidad, Fátima Matute, durante una visita a las obras de la unidad de protonterapia de Fuenlabrada. / Comunidad de Madrid

La implantación de la protonterapia en la sanidad pública madrileña ha vuelto a tropezar con un obstáculo. El acuerdo marco que la Comunidad de Madrid sacó a concurso este otoño para contratar tratamientos de esta técnica avanzada contra el cáncer a centros privados ha quedado desierto, dejando en el aire el mecanismo previsto para garantizar este servicio mientras se construyen las dos futuras unidades públicas en Fuenlabrada y La Paz.
La protonterapia es un tipo de radioterapia avanzada que usa protones en lugar de rayos X para tratar ciertos tipos de cáncer. Pese a estar incluida en la cartera de prestaciones del Sistema Nacional de Salud (SNS) desde este mismo año, ningún hospital público de España cuenta todavía con los medios para prestarla. En 2021, la Fundación Amancio Ortega acordó con el Gobierno donar 280 millones de euros para instalar 10 aceleradores de protones en siete comunidades, incluyendo dos para Madrid.
Sin embargo, la entrega no ha sido inmediata, pues primero debían fabricarse los aparatos y las instalaciones para acogerlos; así como formar y contratar al personal necesario. Mientras esto sucede, las distintas comunidades han optado por contratar el servicio a proveedores privados. En el caso de Madrid, el Ejecutivo autonómico ha venido desde 2022 costeando la derivación de los pacientes que lo requerían a los centros privados de la región con unidades de protonterapia.
Se trata de la Clínica Universidad de Navarra, ubicada en el distrito de San Blas-Canilejas, y Quirónsalud de Pozuelo. Fueron, precisamente, quienes introdujeron esta tecnología por primera vez en España, allá por finales de 2029. Y son también los únicos que, hoy por hoy, cuentan con unidades operativas en la región, con un coste por tratamiento completo que puede oscilar entre los 60.000 y los 100.000 euros, dependiendo del paciente y la patología.
El contrato marco que ha quedado ahora desierto pretendía dar un marco estable y transparente a esas derivaciones, fijando precios y condiciones homogéneas durante al menos tres años. No obstante, ninguna de las compañías sanitarias se ha presentado, por lo que la convocatoria se ha cerrado sin adjudicatarios. Este revés obliga al Gobierno regional a buscar otra alternativa mientras termina la construcción de las dos unidades públicas comprometidas, o a seguir pagando por los pacientes derivados.
Dos unidades de públicas aún sobre plano
Los dos servicios proyectadas se ubicarán en el Hospital de Fuenlabrada y en la futura Ciudad de la Salud de La Paz. En el caso de Fuenlabrada, el año pasado se comenzó a construir el edificio específico que albergará la unidad, con un coste de algo más de 11 millones de euros, comenzaron en 2024. El compromiso es que los trabajos concluyan antes de acabar el año, tal y como anunció la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, durante una visita realizada el pasado julio, de forma que se pueda comenzar a prestar el servicio antes de que acabe la legislatura, en 2027.
Por lo que respecta a La Paz, la situación es más incipiente. La unidad de protonterapia forma parte del macroproyecto de reforma del complejo hospitalario, bautizada como Ciudad de la Salud. La adjudicación de las obras de esta unidad se ha producido recientemente, con un plazo de ejecución superior al año. En este caso, la previsión apunta a que la infraestructura no estará lista hasta 2027, a lo que habría que sumar el montaje y puesta a punto del equipamiento
La lentitud en la puesta en marcha de la protonterapia no afecta solo a Madrid. Casi cuatro años después de la donación del propietario de Zara, ninguno de los 10 equipos está tratando aún a pacientes. Los planes manejados por el Ministerio de Sanidad y las autonomías pasan porque el primero de ellos entre en funcionamiento en Galicia a partir de 2026 y que el resto lo haga de forma escalonada hasta casi el final de la década.