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ENTREVISTA

Víctor Manuel: "Los de Vox se comportan como hijos de puta, nos engañan"

El cantautor analiza la actualidad política de España aprovechando la publicación del comprometido 'Solo a solas conmigo', su vigésimo octavo álbum: lo desmenuzará en el Movistar Arena de Madrid en 2026

'Solo a solas conmigo' es el último álbum de Víctor Manuel.

'Solo a solas conmigo' es el último álbum de Víctor Manuel. / CEDIDA

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

En las canciones de Víctor Manuel están retratadas todas las caras de España. Lleva 60 años recopilando las luces y sombras de un país dividido en lo político, pero unido en lo emocional. Su música supura amor, memoria, progreso y miedo a partes iguales. Hay tantos recuerdos en ella que, pese a su fuerte cariz ideológico, vaya, ha logrado reunir a todos los bandos en torno a ella. Es su ventana a un pasado que tanto ha condicionado el presente. Y, claro, este ojo crítico le ha puesto en el foco de la censura en no pocas ocasiones. "Trato de vivir la época que me ha tocado", dice. Solo a solas conmigo es su último álbum y en él ha vuelto a meter el dedo en ciertas llagas. Cuidado: escuece. Y Víctor Manuel lo sabe. Hay algo en su mirada, siempre atenta al mundo, afiladísima como ninguna, que le impide dejar de hacerlo.

P. ¿En qué momento vital le han pillado estas canciones?

R. No lo he pensado. Soy bastante automático cuando entro en fase de creación. No escribo todo el tiempo. A veces, paro tres años entre unas y otras. Ahora, he compuesto más que nunca. Algunas las aprovecharé para futuros trabajos.

P. ¿Ha tenido que reinventarse?

R. Trato de vivir la época que me ha tocado. Hay temas que no podría haber abordado hace siete años. Y otras que no volveré a tocar dentro de cinco.

P. ¿Qué le saca de quicio del mundo que nos rodea?

R. Me irrita la prepotencia, el poder que quiere avasallar todo. Se están rompiendo esquemas que nos permitían convivir, ¿cómo es posible? Hay quien piensa que un poco menos de democracia sería bueno para todos. No sé a dónde vamos. Confío en que no sea irreversible.

No entiendo a los que sienten nostalgia de lo que no vivieron. Me gustaría cogerles uno a uno y llevarles a aquella realidad atroz

P. 229 personas fallecieron por la dana que azotó Valencia en 2024. ¿Qué le ha parecido la salida de Carlos Mazón?

R. Muy cutre. Es insólito que, en 2025, estemos aguantando a un señor en la televisión dando explicaciones contradictorias y no pase nada. Y que, encima, llegue a una sala y reciba el aplauso de sus correligionarios. ¿Estamos tontos? Los hechos son los que son. Es asombroso lo que está pasando.

P. Como en su último sencillo, ¿a qué político le diría Déjame, por Dios, que coja aire?

R. A muchos. No obstante, en esta profesión, no tengo duda, hay más profesionales honrados que imbéciles. La inmensa mayoría se dedica a esto por puro gusto. Y luego hay una política insoportable que se cree imbatible. Vale, perfecto, tienes tu verdad, pero eres un hijo de la gran puta.

P. Para La muerte y el amor no tienen cura ha contado con Mikel Izal. Y, en Dime adiós con tu mano, con Rozalén. ¿Le han reconciliado con el pop de hoy?

R. Les he chupado la sangre. Me gusta tanto lo que hacen que tenía que colaborar con ellos. Su obra es estupenda.

P. ¿La canción protesta que lideraron Joan Manuel Serrat, Lluis Llach y Luis Eduardo Aute, entre otros, ha muerto?

R. Para nada. La diferencia es que tiene menos altavoces a su disposición. Es un tipo de música que no encuentra el agujero por donde colarse, va a contracorriente.

P. En Yo nací sobre la sombra de un cerezo recupera parte de su infancia. ¿Se vivía mejor antes?

R. Que va. Yo iba a un colegio de frailes en el que, a las cinco de la tarde, poca broma, te ponían a cantar el Cara al sol. Les sonaba maravillosa. No entiendo a los que sienten nostalgia de lo que no vivieron. Es rarísimo. Me gustaría cogerles uno a uno y llevarles a aquella realidad atroz.

P. Da pavor que una cuarta parte de los jóvenes, como ha desvelado El País, prefieran un régimen autoritario en determinadas circunstancias.

R. Ya se les pasará. Habría que preguntarles qué es para ellos una dictadura. Eso significa que tú, niña, no podrías abrir una cuenta. O que tú, si eres homosexual, no podrías ir de la mano con tu pareja. Nadie debería estar de acuerdo con esto.

Víctor Manuel, fotografiado en Avilés.

Víctor Manuel, fotografiado en Avilés. / CEDIDA

P. “No distingo qué es lo humano ni lo deshumanizado”, dice en Diario de un robot. ¿Por qué PP y Vox se han negado a usar la palabra genocidio para la situación en Gaza?

R. Es una forma de deshumanizar. Una actitud que han repetido a menudo. Aunque parezca casual, ya actuaron así cuando murieron tantas personas en el metro de Valencia. Siempre que tienen la posibilidad de cagarla en este sentido, lo hacen. Debería haber una cabeza pensante al mando que les recondujera. Al final, los ciudadanía se polariza porque ven a políticos insultarse de muy mala manera. Se dicen palabras que no escuchamos normalmente en la calle. Es una cuestión de educación.

P. ¿A Vox hay que tenerle miedo?

R. Sí. Aquí, durante mucho tiempo, nadie manifestaba ideas de derechas porque era siniestro. Hoy, en cambio, tenemos barra libre. Hay quien sigue opinando que la mujer debe estar en casa y no trabajar. En fin, confió en que esto acabará. La sociedad es imparable y da igual que Vox se ponga de un color u otro. Sinceramente, no creo que haya nadie en el partido de Abascal que piense así. Se comportan como hijos de puta, engañan a la gente. Plantean soluciones sencillas a problemas muy complejos. Quieren expulsar a los inmigrantes... Chico, tú eres tonto.

P. ¿Qué diría de España que Santiago Abascal estuviera en un futuro Gobierno?

Supondría un gran atraso para el país. Y será así si llegan a un pacto con el PP. Todos los partidos se han aliado con quienes han podido a lo largo de la historia. El PSOE ha negociado bastante con Cataluña últimamente. Lo que la gente no sabes es que gracias a los catalanaes hoy no tenemos servicios militar. Fue una de las exigencias de Jordi Pujol a José María Aznar y éste aceptó. Cuando pactas, cedes. Y, si no es posible, te vas a tu casa. La política es esto. Y tenemos que explicárselo a la gente.

El partido de Abascal plantea soluciones sencillas a problemas muy complejos. Quieren expulsar a los inmigrantes... Chico, tú eres tonto

P. Hace semanas, en La Revuelta, la presentadora Mariló Montero denunció ante Broncano que ya no se puede decir nada en España. ¿En serio?

R. Vi un poquito. Me cansó y lo quité. Es una burra que pasó por RTVE a soltar tonterías. ¿A qué te refieres, Mariló, cuando dices esto? Ten detalle y di dónde te ha pasado esto.

P. ¿Qué le parece que el juez Peinado quiera imputar a Begoña Gómez con una denuncia del sindicato ultraderechista Manos Limpias y ocho recortes de prensa?

R. Que lo de Begoña es irregular ya lo explicó Manuela Carmena. Según comentó, este juez no llegó por oposición. Era un secretario de Ayuntamiento que adquirió el cargo por un procedimiento específico. Este caso será su juguete hasta que se canse. Mientras tanto, se dedica a echar mierda.

P. ¿Hay la misma inquina con Alberto González Amador, el novio de Isabel Díaz Ayuso?

R. Los de Ayuso deben estar arrepentidos de haber entrado en esto. El muñidor de todo ya había perdido suficientes casos antes. Deberían avisar a la presidenta de la Comunidad de que le condenaron por decir que el Dr. Montes era un nazi y tuvo que pagar 30.000 euros.

P. ¿Tendrá una repercusión electoral?

R. No. Si bien la izquierda es más infiel con el voto cuando no le gusta lo que están haciendo los suyos, la derecha tiene menos miramientos.

P. ¿Queda Pedro Sánchez para largo?

R. Lo único que sé es lo que él dice. Puede llegar a 2027, pero lo hará con bastantes hándicaps. Desde mi punto de vista, creo que ha hecho cosas estupendas. Sin embargo, que le hayan crecido dos secretarios así es gravísimo. Y, sobre todo, que no haya alarmas en el PSOE para detectar estas conductas es pasmoso. Las conversaciones que se han filtrado son vergonzosas. ¿En qué país vivimos? Son carniceros horteras sin alma. Qué pereza.

P. Ahora que distintos compañeros de generación han anunciado retiradas, ¿ha sentido la tentación de hacer una gira de despedida?

R. No. El día que no venda una entrada ya sabré que tengo que irme a casa.