GASTRONOMÍA
De adorno a postre: la bola de Navidad que se rompe a cucharadas en Casa Felisa y quiere conquistar Madrid
Casa Felisa, el comedor neocastizo del Hotel Urso, celebra las fiestas con menús de producto local y un postre icónico: una esfera roja y dorada que baja del árbol a la mesa

De adorno a postre: la bola de Navidad que se rompe a cucharadas en Casa Felisa y quiere conquistar Madrid. / Cedida

En el corazón del barrio de Las Salesas-Chamberí, donde los edificios señoriales conviven con galerías de arte, coctelerías y boutiques de autor, el Hotel Urso vuelve a situar la mesa en el centro de la Navidad. Su restaurante, Casa Felisa (C. de la Beneficencia, 15 / 914 47 51 11), propone celebrar Nochebuena y Nochevieja con una cocina castiza, noble y de producto local, en dos menús donde la tradición se afina con técnica. Y donde, este año, el postre se convierte en protagonista absoluto: una bola de Navidad roja que no se cuelga del árbol, sino que se rompe a cucharadas.
Al frente de los fogones, tras una larga trayectoria, está el chef Antonio del Álamo, guardián de un recetario que mira a Madrid y a la memoria familiar, y que ha consolidado el espíritu "neocastizo" de la casa: platos reconocibles, sin artificios, pero trabajados con precisión y respeto por la estacionalidad. Para estas fiestas, Casa Felisa plantea una fórmula de tres pases a elegir (entrante, principal y postre), con un precio de 120 euros en Nochebuena y 130 euros en Nochevieja (bebida aparte).

Cena de gala en Casa Felisa. / Cedida
Quien quiera ampliar la experiencia puede añadir platos extra: 35 euros por un entrante adicional, 50 euros por un principal y 15 euros por un segundo postre, explica Víctor Vacas, director del hotel a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. Una forma de diseñar un menú a medida, pensado para compartir, alargar la sobremesa y darle a la noche el punto de celebración que cada mesa decida.
Nochebuena: tradición afinada
Para la cena del 24 de diciembre, Casa Felisa reivindica los sabores de siempre con un giro propio. Entre los entrantes aparecen una ensaladilla rusa con marisco, unas alcachofas con piñones tostados y trufa negra y una crema de gamba roja con hinojo fresco y Pernod, servida con tosta de rouille, que funciona como un fondo de armario navideño: cálido, suculento y reconocible.

Rodaballo salvaje asado con berberechos de la ría gallega en salsa de ajo tierno en Casa Felisa. / Cedida
En los principales, el mar y la carne se reparten el protagonismo. El rodaballo salvaje asado con berberechos de la ría gallega y salsa de ajo tierno resume el respeto por el producto; el carré de cordero relleno de cebolletas y chalotas asadas en brasas conecta con el imaginario del asado familiar, pero depurado y afinado, sin pesadez.

Carret de cordero relleno con cebolletas y chalotas asadas en brasa en Casa Felisa. / Cedida
El final llega en forma de joya comestible: la bola de Navidad dorada, roja o azul, avanza Sandra Martínez Sala, directora de Marketing, que se presenta en la mesa como si un adorno del árbol se hubiera transformado en postre. O bien, la segunda opción, para los amantes del dulce es una milhoja de nata y frambuesas, pensada para quienes prefieren un cierre más clásico, aporta juego de texturas y un punto de acidez.

De adorno a postre: la bola de Navidad que se rompe a cucharadas en Casa Felisa y quiere conquistar Madrid. / Cedida
Nochevieja: una despedida con brillo
La última noche del año mantiene la estructura de entrante, principal y postre a elección del comensal, pero eleva el tono festivo. En los primeros destacan el bogavante asado con muselina y vegetales a la brasa y el tartar de atún con hummus de pimientos rojos y huevo de codorniz poché, que ponen el acento más cosmopolita a una propuesta que sigue centrada en el producto.
Entre los principales, el lomo de mero con suquet de sus espinas, arroz venere meloso y cigala invita a comer con calma, entre brindis. El magret de pato con remolacha al oloroso y cebolleta a la brasa aporta profundidad y aroma, mientras que el arroz de setas de temporada y trufa negra se convierte en una de las opciones estrella para amantes del bosque y del perfume de la trufa.
Los postres repiten respecto a la Nochebuena, lo que permite alternar: quien escogió la bola de Navidad el 24 puede decantarse por la milhoja el 31, o a la inversa. La esfera roja y dorada se consolida así como el icono dulce de estas fiestas en Casa Felisa: fotogénica, lúdica y con vocación de convertirse en tradición propia.

Llega la Navidad a Casa Felisa. / Cedida
El recetario de Felisa: memoria y cocina
Más allá de las noches señaladas, el restaurante ultima el Recetario de Felisa, un recopilatorio de las elaboraciones más icónicas de la abuela que da nombre a la casa. Es el hilo emocional del proyecto: platos que han viajado de generación en generación y que, en la actualidad, Antonio del Álamo reinterpreta con humor castizo y mirada contemporánea. Una cocina que no reniega del guiso ni de la cuchara, pero que se permite guiños actuales sin perder la esencia.
Una musa inventada y mucha personalidad
La identidad de Casa Felisa se condensa en una figura: una señora con gafas, viajera y madrileña, que aparece en la gráfica del restaurante. No responde a una persona real, sino a un personaje conceptual que encarna lo que el restaurante quiere ser: curioso, abierto al mundo, castizo y con sentido del humor. Por sus mesas han pasado ya clientes habituales, curiosos y también algún nombre propio: Rosalía probó allí, según recuerda el director, "sus primeras verduras", o así lo hizo saber a través de sus redes sociales la cantante catalana que acaba de estrenar su último álbum LUX.
Inaugurado en 2022 y reconocido dos años más tarde por la Guía Repsol, Casa Felisa se ha consolidado como uno de los comedores neocastizos de referencia en Madrid. Su cocina parte de recetas españolas de siempre, sin artificios, que se elevan gracias a la técnica y a un cuidado extremo del producto de proximidad, con especial atención al Mercado Barceló. "Aquí se viene a brindar, a rebañar el plato y a alargar la sobremesa", expresa Vacas.
El marco acompaña: el Urso Hotel & Spa, instalado en un edificio de 1915, combina la sobriedad señorial de su fachada con interiores cálidos y refinados. Tras la cena de Nochevieja, la celebración se traslada al lobby, con copa de champán, música en directo y cotillón, en un ambiente elegante y muy madrileño.
- Muere el periodista y escritor Alfonso Ussía
- El Edificio Metrópolis se prepara para su reinauguración convertido en un hotel y varios restaurantes de lujo
- ¿Sabes qué fue de las tortugas de la estación de Atocha? Una historia con final feliz
- Una mujer fallece y dos niños de 3 años resultan heridos graves tras precipitarse desde un décimo piso en Madrid
- ¿Qué supermercados abren durante el puente de diciembre en Madrid? Esta es la hora de apertura y cierre de Mercadona, Lidl, Carrefour, Aldi, Alcampo...
- ¿Se equivoca España al dejar Eurovisión en manos de Israel? Los expertos hablan: 'Era mirar hacia otro lado o respetar los derechos humanos
- Madrid despliega este puente el dispositivo de seguridad reforzado previsto en el plan navideño
- Hay una persona especial en mi vida': Amelia Bono confirma que vuelve a estar enamorada