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OCIO

Una de las obras civiles más singulares del siglo XVIII está en Casa de Campo y casi nadie la conoce: no se sabe a ciencia cierta su autoría

Hasta el Ayuntamiento de Madrid lo incluyó en su Catálogo de monumentos y elementos urbanos como obra susceptible de máxima protección

Este puente está considerado como la obra histórica de la Casa de Campo de mayor rango artístico de las que llegaron hasta la II República

Este puente está considerado como la obra histórica de la Casa de Campo de mayor rango artístico de las que llegaron hasta la II República / CASA CAMPO MADRID

Madrid

Madrid tiene rincones que ni los auténticos madrileños conocen. La ciudad guarda tantos secretos que es imposible que haya alguien que conozca cada calle, parque o escondite. Y es que, a veces, las obras más curiosas se pueden ver a plena luz del día, pero como vivimos en un constante ritmo frenético del que es imposible salir, no perdemos verdaderas joyas que están a la vista de cualquiera.

Seguro que todas las veces que has salido a dar una vuelta por Casa de Campo no te has percatado de todos los tesoros que esconde esta zona de Madrid. Sin duda, esto demuestra que no hay mejor manera de esconder algo que dejarlo a plena vista, pues se mimetizará con la rutina de miles de personas hasta que ellas mismas lo hagan desaparecer.

Esto aplica, en especial, al puente de la Culebra, ubicado en Casa de Campo, una de las obras civiles más singulares del siglo XVIII y que casi nadie conoce. Hasta el Ayuntamiento de Madrid lo incluyó en su Catálogo de monumentos y elementos urbanos como obra susceptible de máxima protección. Parece que el conocimiento sobre su existencia es tan escurridizo como el animal que le da nombre.

¿Dónde está el puente de la Culebra de Casa de Campo?

Este puente, que también se conoce con el nombre de puente del Estrecho, está considerado como la obra histórica de la Casa de Campo de mayor rango artístico de las que llegaron hasta la II República. Está construido con ladrillo y sillería de granito, se compone de cuatro ojos con arcos de medio punto y su nombre procede de las formas serpenteantes y onduladas tan peculiares que lo caracterizan y lo dotan de movimiento.

Es una obra que se inscribe legítimamente en el barroco madrileñodesde su condición de referente de los ejemplos de la arquitectura barroca italiana, uno de los puentes más destacados de Madrid en este género. Aunque con frecuencia se atribuye su diseño al italiano Sabatini, desde Patrimonio cultural y paisaje urbano del consistorio madrileño consideran posible que esta obra barroca de 1782 la firmase otra persona: Antonio Carlos de Borbón. Los indicios que llevan a pensarlo tienen que ver con dos aspectos de la obra: su originalidad y su localización.

Concretamente, se sitúa sobre el arroyo de Meaques, cerca de su cabecera y se accede a él por las rejas sobre dicho arroyo, desde la carretera de Boadilla. Así que, la próxima vez que te decidas por dar una vuelta por Casa de Campo o hacer deporte, no desperdicies la oportunidad de pasear por este puente y admirar su peculiar composición.