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ESCAPADAS

El pequeño Versalles español está a tan solo una hora de Madrid: jardines geométricos, fuentes monumentales y estatuas mitológicas

Además, este palacio no está tan masificado como el de Madrid o Aranjuez

El origen del Palacio se remonta a 1721, cuando Felipe V, el primer Borbón en ocupar el trono español, adquirió una finca propiedad de los monjes jerónimos para levantar un palacio de retiro

El origen del Palacio se remonta a 1721, cuando Felipe V, el primer Borbón en ocupar el trono español, adquirió una finca propiedad de los monjes jerónimos para levantar un palacio de retiro / Roberto Lazo

Madrid

Madrid esconde lugares desconocidos para la mayor parte de la población. En las afueras de la capital, los más curiosos podrán encontrar localizaciones que, sin coger un avión, les trasladarán a otra parte del mundo.

Este es el caso de una localidad que, pese a estar a una escasa hora de Madrid, resulta el refugio perfecto para todo aquel que busca huir del bullicio de la urbe. Entre pinares y montañas, a diez kilómetros de Segovia se alza uno de los conjuntos palaciegos más singulares del patrimonio español.

Felipe V, el primer rey Borbón, quería retirarse en un lugar que le recordase a la Francia en la que se crio, así que decidió construir un paraíso a su medida a los pies de la Sierra de Guadarrama. Así surgió La Granja de San Ildefonso, un lugar que rodeado de jardines barrocos, fuentes monumentales y un sistema hidráulico excepcional. Este rincón a las afueras de Madrid solo encarna la estética del absolutismo ilustrado, si no que también ha sido testigo de episodios clave de la historia española.

A día de hoy, tres siglos después de su fundación, sigue siendo un lugar cargado de simbolismo, gestionado por Patrimonio Nacional y abierto a la visita pública. Sus jardines, fuentes y el estilo barroco que se respira en cada esquina de su palacio hacen de La Granja un destino con un inconfundible tinte parisino perfecto para una escapada exprés.

Origen del Palacio de Versalles madrileño

El origen del Palacio se remonta a 1721, cuando Felipe V, el primer Borbón en ocupar el trono español, adquirió una finca propiedad de los monjes jerónimos para levantar un palacio de retiro.

Afectado por crisis depresivas y con la nostalgia de la corte francesa en la memoria, el monarca encargó un complejo inspirado directamente en Versalles. El edificio fue ampliándose con sucesivos reyes hasta conformar una residencia de verano que combinaba arquitectura sobria con interiores fastuosos.

Y es que todos los monarcas Borbones, desde Felipe V hasta Alfonso XIII, usaron La Granja como residencia estacional, lo que le confirió un uso casi permanente durante más de dos siglos.

Palacio de San Ildefonso

Palacio Real de La Granja de San Ildefonso / PATRIMONIO NACIONAL

¿Qué puedo ver en La Granja de San Ildefonso?

Uno de los elementos más impresionantes de La Granja son sus jardines, imperdibles si vas a hacer una visita. Estos fueron trazados según los principios del barroco francés, con simetrías geométricas, amplias avenidas arboladas y perspectivas abiertas al paisaje. Distribuidos en terrazas, albergan 21 fuentes monumentales dedicadas a episodios mitológicos, como Neptuno, Apolo o la Fama. Esta última es una de las más potentes de Europa y se conserva prácticamente sin modificaciones desde el siglo XVIII.

Palacio Real de La Granja de San Ildefonso

Palacio Real de La Granja de San Ildefonso / VIVIR NO ES CARO

Si tienes más tiempo, la Real Fábrica de Cristales también es digna de una visita. Hoy museo, en este enorme edificio industrial del siglo XVIII se fabricaban las lámparas y la cristalería de lujo que adornaban los palacios de media Europa. En ella se conservan moldes originales del siglo XVIII y se elaboran piezas con técnicas tradicionales. Es uno de los pocos lugares de Europa donde puede verse aún el proceso completo de soplado y corte del cristal tal y como se hacía hace tres siglos.

Palacio Real de La Granja de San Ildefonso

Palacio Real de La Granja de San Ildefonso / HISTORIA DEL ARTE ESPAÑOL

Una de las joyas arquitectónicas menos masificadas

Además, a pesar de su riqueza artística y natural, La Granja recibe menos visitantes que otros palacios como el de Madrid o Aranjuez, por lo que resulta el lugar perfecto al que hacer una escapada si no quieres toparte con enormes masas de gente. Lo mejor es que, en los últimos años, se han promovido mejoras de accesibilidad, restauraciones puntuales y una mayor oferta cultural. Aun así, muchos de sus espacios menos conocidos, como la Casa de las Flores o los patios interiores, siguen fuera del circuito turístico habitual.