ORDENANZA DE TERRAZAS
El Pleno de Cibeles aprueba definitivamente la nueva ordenanza de terrazas pese al rechazo de vecinos y oposición
El voto en solitario del PP ha valido para sacar adelante el texto, que reduce la burocracia y aumenta el régimen sancionador

Terrazas en la Plaza de Olavide. / Javier Sánchez

La nueva Ordenanza de Terrazas y Quioscos de Hostelería y Restauración elaborada por el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida para sustituir a la anterior, tumbada por la Justicia madrileña por la ausencia de una adecuada evaluación de su impacto ambiental, ha dado esta mañana el último paso en su tramitación. Con los votos a favor de PP, en contra de Más Madrid y PSOE, y la abstención de Vox, el Pleno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado definitivamente este martes el nuevo reglamento, cuya entrada en vigor está prevista para enero de 2026.
El proyecto asume la estructura de la ordenanza de terrazas de 2013, incorporando los contenidos esenciales de la modificación que se llevó a cabo en 2022, así como las sugerencias de la consulta pública realizada en 2024. Durante el periodo de información pública se presentaron más de un centenar de alegaciones, de las cuales se han incorporado tres propuestas particulares relativas a asuntos técnicos y de redacción y a la entrada en vigor de la norma, y cuatro más por parte del sector de la hostelería relativas al periodo de adaptación a la norma y a los flujos peatonales.
Durante el debate de la iniciativa, la vicealcaldesa madrileña, Inma Sanz, ha defendido el reglamento como una norma “equilibrada, sensata y eficaz” que busca compatibilizar “el descanso de los vecinos, la accesibilidad, el disfrute de los momentos de encuentro y también las oportunidades económicas” del sector hostelero. “No se trata de elegir, sino de equilibrar, no se trata de prohibir, sino de ordenar”, ha subrayado la portavoz municipal.
Desde Vox, su portavoz, Javier Ortega Smith, ha justificado la abstención afirmando que la ordenanza no garantiza con claridad el equilibrio entre “el derecho a la libertad de la actividad económica” y “el derecho indiscutible" al descanso vecinal. “Ni barra libre ni prohibición encubierta”, ha reclamado el edil durante su intervención. Mucho más severas han sido las críticas de Más Madrid y PSOE, que han presentado varias enmiendas al texto, incluyendo dos a la totalidad, que no han sido admitidas. Enma López, la portavoz socialista de Economía, ha calificado la norma como "un parche" hecho "con prisas" para salir al paso de la anulación judicial de la anterior.
Por parte de Más Madrid, Nacho Murgui ha justificado el rechazo a la ordenanza por entender que consolida un modelo de ciudad “parque temático entregado al turismo y la hostelería”. El concejal de la oposición ha puesto en duda el diálogo con todas las partes implicadas alegado por el equipo de Gobierno, llegando a afirmar que "parece como si a ustedes les hubiera dictado la ordenanza el lobby de las empresas de hostelería”. En su réplica final, Sanz ha descartado las críticas de la izquierda asegurando que “el problema que tienen ustedes es que lo que no les gusta es Madrid”.
Mientras tenía lugar este debate en Cibeles, fuera el presidente de la FRAVM, Jorge Nacarino, ha anunciado que presentarán un recurso de reposición contra la ordenanza y que estudiarán también emprender acciones contenciosa-administrativas por el ruido. Según Nacarino, la norma, que "entrega la ciudad a los hosteleros", se ha aprobado sin diálogo ni participación, ignorando todas las alegaciones de la federación regional.
Menos burocracia, más sanciones
Entre las principales novedades del texto aprobado, se incluyen una notable simplificación de trámites, el endurecimiento del régimen sancionador y la posibilidad de extinguir licencias en casos de reincidencia. Así, la nueva ordenanza incluye medidas para reducir la burocracia, mediante la supresión de trámites innecesarios, la tramitación simultánea de procedimientos y la eliminación de la obligación de presentar documentación que ya obre en poder del Ayuntamiento.
En paralelo, se refuerza el régimen sancionador: aunque los importes económicos no cambian, se crean nuevos tipos de infracción y se endurecen otros, que pasan de leves a graves o de graves a muy graves. Se agravan, por ejemplo, las sanciones por ruidos derivados del movimiento del mobiliario o por colocar elementos no contemplados en la licencia, y se establecen nuevas infracciones graves por no retirar el mobiliario al finalizar la autorización, por ocupar mesas altas de baja ocupación o instalar más de dos taburetes en ellas. Como novedad clave, el Consistorio podrá extinguir autorizaciones en casos de reincidencia en los incumplimientos.
La norma también refuerza las ordenaciones conjuntas, que permiten a las Juntas Municipales fijar límites específicos en zonas saturadas o con especial valor patrimonial o paisajístico, con participación vecinal y del sector y el visto bueno de la Comisión de Terrazas.
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