Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

JOYAS ARQUITECTÓNICAS

Una torre, un pozo del siglo II y pinturas medievales: así es la única ermita mudéjar que queda completa en Madrid

El origen de la ermita se remonta al siglo XIII, cuando fue construida en estilo románico-mudéjar en honor a Santa María Magdalena

La ermita de Santa María la Antigua es la única iglesia completamente de estilo mudéjar que se conserva en Madrid

La ermita de Santa María la Antigua es la única iglesia completamente de estilo mudéjar que se conserva en Madrid

Madrid

Madrid es una ciudad que sorprende a todo aquel que la visita. Cuando creemos que hemos visitado hasta los lugares más escondidos de ella, la capital nos sorprende y demuestra que hay localizaciones que ni los más gatos conocen. Sobre todo, los amantes de la arquitectura encontrarán en la Comunidad joyas que vale la pena conocer.

El patrimonio arquitectónico religioso presente en Madrid no se ciñe solo al centro, que es lo que muchos tienden a pensar. Sí, es ahí donde encontramos localizaciones tan interesantes como la Catedral de la Almudena, la Basílica de San Francisco el Grande o la iglesia de San Antonio de los Alemanes, pero si nos movemos un poco hacia la periferia también encontraremos templos históricos de enorme valor.

Si quieres amortizar el abono transporte pero te has cansado de ir a Cercedilla, Aranjuez o Toledo, a continuación te detallamos un plan de lo más diferente que, además, te hará entender más la historia de Madrid. Se trata de una visita obligatoria si te gusta la historia del arte, pues es la ermita más antigua de estilo mudéjar de toda la Comunidad, la única en su estilo que ha logrado conservarse al completo hasta día de hoy.

La ermita que se construyó sobre una villa romana

Esta ermita se encuentra en Carabanchel y es conocida como Santa María La Antigua. Su origen se remonta al siglo XIII, cuando fue construida en estilo románico-mudéjar en honor a Santa María Magdalena. Desde el portal de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano del Ayuntamiento de Madrid, detallan que las excavaciones arqueológicas constataron que "el ábside, los pilares y la portada sur datan de la primera mitad del siglo XIII". Además, en el terreno sobre el cual se levantó se encontraban los restos de una villa romana datada entre los siglos II y III.

La fachada del edificio presenta una clara influencia del mudéjar toledano, mientras que en el resto de la estructura también se pueden observar otros focos mudéjares como de la zona de Toro, en la provincia de Zamora. Lo más curioso es que esta vinculación con el mudéjar castellano-leonés es frecuente en iglesias de Carabanchel y de Móstoles, "que tomaron como modelo templos como el de San Lorenzo de Toro", explican desde el portal.

Lo que más destaca de la estructura de la ermita Santa María La Antigua, es una esbelta torre de 20 metros de altura que se alza sobre el tejado a dos aguas de la nave

Lo que más destaca de la estructura de la ermita Santa María La Antigua, es una esbelta torre de 20 metros de altura que se alza sobre el tejado a dos aguas de la nave / MADRID A 360

Una torre, un pozo del siglo II y pinturas medievales

Declarada bien de interés cultural en 1981, en la actualidad la ermita funciona como capilla del cementerio de Carabanchel. Solamente se puede acceder a su interior los sábados a las 11:00 horas cuando se celebra la misa, con la excepción de los meses de verano, cuando no se lleva a cabo ningún oficio religioso.

En el interior de la ermita todavía se puede ver un pozo del siglo II y algunas pinturas de la época medieval

En el interior de la ermita todavía se puede ver un pozo del siglo II y algunas pinturas de la época medieval / MADRID A 360

Esta construcción tiene una planta rectangular y un ábside semicircular. La puerta principal está colocada en la fachada sur y cuenta con tres arcos abocinados en un zócalo de piedra y ladrillo, todo ello con decoraciones en la parte superior. Sin embargo, lo que más destaca de su estructura, es una esbelta torre de 20 metros de altura que se alza sobre el tejado a dos aguas de la nave. Además, en su interior todavía se puede ver un pozo del siglo II y algunas pinturas de la época medieval, como las que representan escenas de la vida de San Isidro.