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FAUNA

Madrid, un 'hormiguero' gigante: esta es la función que cumplen las 37 especies que pueblan la capital

La ciudad funciona como refugio para estos pequeños insectos

Las hormigas son unas vecinas más de Madrid.

Las hormigas son unas vecinas más de Madrid. / Pixabay

Madrid

En España habitan más de 300 especies de hormigas. De todas ellas, solo una docena son comunes en nuestros hogares y jardines. Las más comunes en nuestras fronteras son la carpintera, la negra, la argentina, la de los alcornoques o la cabezona. En cualquier caso, el número de tipos no deja de crecer: la Universidad de Córdoba señaló en un estudio reciente la identificación de nuevas especies en el sur de España. Una buena porción de este mundo de las hormigas está, por tanto, aun por descubrir.

Madrid destaca por sus más de 6.000 hectáreas de zona verde y parques, es decir, 18 metros cuadrados de superficie verde por habitante. En esta ciudad de 5,7 millones de árboles, las hormigas son unas vecinas más. Las comunidades de estos insectos se extienden a lo largo y ancho de la capital: piedras, hierba, troncos, ramas... Estos pequeños animales se esconden en cualquier rincón, aunque en muchos casos pasen desapercibidos.

Auténticas comunidades microecológicas

La Casa de Campo, el Parque de El Retiro, el Parque del Oeste... basta con darse una vuelta por estos lugares y estar atentos a lo que nos rodea para encontrarlas. Las hormigas forman auténticas comunidades microecológicas, participando activamente en la ciudad de Madrid, donde se pueden encontrar hasta 37 especies distintas. Llama la atención que en la capital podamos encontrar, incluso, más diversidad de este insecto que en las zonas rurales que la rodean.

Madrid consta de una mezcla de especies generalistas (que se adaptan a muchos entornos) y especialistas (más exigentes en sus condiciones). La gran conectividad entre parques, jardines y zonas periurbanas facilitan este contexto.

El papel de las hormigas en zonas urbanas

Las hormigas cumplen un papel importante en la ciudad de Madrid. Sus funciones más importantes, sin duda, son la descomposición y reciclaje de la materia orgánica, la aireación del suelo, el transporte de semillas y el control biológico local. Son, además, excelentes bioindicadores, ya que su presencia es prueba de la buena calidad ambiental del parque en cuestión. En Madrid, los parques menos perturbados de la periferia albergan especies termófilas y granívoras típicas de ambientes mediterráneos, mientras que en las zonas más urbanizadas dominan especies generalistas y cosmopolitas, adaptadas a condiciones más duras.