TRANSPORTE
Alegría y mucho alivio en la línea 7B en el primer día laborable tras su reapertura: “Hemos ganado horas de vida”
Más de 120.000 usuarios vuelven a disfrutar de un servicio fundamental para su día a día

Un tren se detiene en uno de los andenes de la estación Coslada Central. / JAVIER QUINTANA
Casi dos décadas después de su primera inauguración, Madrid parece haber dado carpetazo a uno de los episodios más negros en la historia de su red de Metro. Más allá de la faraónica inversión que ha supuesto estos últimos trabajos — hasta 171 millones de euros —, la línea 7B estará siempre vinculada en la memoria colectiva del madrileño a la demolición de 74 viviendas en San Fernando de Henares. La construcción del túnel que recorre el municipio, bajo el mandato de Esperanza Aguirre, provocó graves daños estructurales en estos edificios. El trazado atravesó un terreno con capas kársticas e hipersalinas que, con ayuda del agua de lluvia y de las filtraciones, disolvió el yeso del suelo, creando oquedades y desestabilizando las cimentaciones. En noviembre de 2021, se empezaron a demoler las primeras casas. Las familias afectadas han recibido entre 136.000 y 355.000 euros por vivienda, una cuantía insuficiente para los vecinos, que reclaman una compensación mayor. Hasta el momento, la Comunidad de Madrid ha pagado más de 11,8 millones de euros en 83 indemnizaciones patrimoniales a vecinos de San Fernando de Henares afectados por las obras. En total, se han consignado casi 385 expedientes, tanto de responsabilidad patrimonial, con viviendas con daños estructurales, como de responsabilidad funcional, aquellas en las que es viable la reparación.
Más allá del drama social que viven estos propietarios, hasta 120.000 personas que usaban a diario la línea tuvieron que buscar alternativas de transporte hace tres años, cuando se cortó el servicio para la realización de las últimas obras. Desde este pasado sábado, al fin, han podido volver a hacer uso del Corredor del Henares. El Periódico de España ha estado a primera hora de la mañana en el tramo afectado por las labores de remodelación para conocer de primera mano cómo transcurre esta primera jornada laboral tras el restablecimiento de los trayectos.
"Voy a tardar la mitad en llegar al trabajo”
Desde la estación de Coslada Central, Marta nos cuenta, con un tremendo alivio, cómo va a cambiar su vida desde este mismo lunes. "Trabajo en la zona de Pueblo Nuevo, pasado el Metropolitano. Estos años de cierre he tardado como 45 minutos en bus, hoy espero que sean 15 o 20”, estima. Otro viajero, en este caso una persona de avanzada edad, ha tenido bastantes problemas para acudir al Hospital del Henares, o "al taller”, como a él le gusta llamarlo. "Soy ya muy mayor, no me aclaro con el autobús. Cada vez que he tenido consulta he dependido de mis hijos y mis nietos para que me llevasen en coche. Esto me da más independencia, que no quiero dar tanto el follón”, señala.
La mañana ha transcurrido con normalidad en esta parada, sin complicaciones en el tráfico férreo, aunque con algún que otro despistado. “Ha llegado gente desde el Cercanías que se había enterado aquí mismo de la reapertura. Se han llevado una sorpresa fantástica”, nos cuenta el personal de limpieza de la estación.
“Esperemos que esta vez sea la definitiva”
Algunos usuarios de la línea son escépticos respecto al buen funcionamiento de la línea, una vez finalizados los trabajos. Desde su inauguración, en 2008, el Corredor del Henares ha sufrido hasta nueve cierres, el primero de ellos a los pocos días de estrenarse. “Llevamos ya mucha tralla encima, hemos tenido en peor servicio de Metro de Madrid durante años. Solo pido que no provoque más problemas y tengamos algo de estabilidad, aunque visto lo visto en el pasado no lo tengo del todo claro”, opina Luis Izquierdo, que también llega al andén rumbo a su puesto laboral.
La Comunidad de Madrid ha previsto seguir realizando labores de vigilancia y monitorización diaria tanto de la vía como del terreno y las edificaciones. En concreto, se han dispuesto en la zona afectada 511 elementos y cinco estaciones robotizadas ETR que toman datos cada 15 minutos que se registran en una base de datos para una oscultación constante sobre el estado actual. Una vigilancia, una computación y una estabilización, no solamente de la vía, sino también del terreno y de la edificación.
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