CAMPAÑA NAVIDEÑA
Los altos precios y el impacto de las obras lastran el optimismo de los hosteleros madrileños para estas Navidades
Uno de cada cuatro empresarios vaticina una campaña de Navidad peor que la del año pasado, con pérdidas de hasta un 15%

Archivo - Cenas de Navidad en restaurantes. / ELISENDA PONS

La campaña de Navidad es el periodo más importante del año para la hostelería madrileña, donde se concentra entre el 15% y el 20% de la facturación anual de un local, clave para cerrar el ejercicio y compensar la caída de consumo de enero y febrero. Pese a su importancia, el sector afronta la de este año con un optimismo moderado: el 55% de los empresarios prevé una temporada “buena o muy buena”, según una encuesta realizada por Hostelería Madrid entre sus asociados.
Si se compara con el año anterior, el panorama se ensombrece: solo el 21,2% de los encuestados cree que esta campaña será mejor y confía en aumentar la facturación entre un 5% y un 15%. Un tercio (el 22,3%) espera repetir números similares; mientras que el 45,5% vaticina una campaña peor, con descensos de ingresos de hasta el 15%.
Entre las causas que lastran el optimismo de cara a esta campaña navideña, los hosteleros consultados señalan la peor situación económica de los hogares, la fuerte subida de los precios de la alimentación y el impacto de las obras en la ciudad, que dificultan la movilidad y restan atractivo a algunas zonas.
Menos reservas y precios más caros
Otro de los factores que preocupan a los hosteleros son las reservas. A mediados de noviembre, un 18,2% de los locales afirma tener más reservas que el año pasado, un 30,3% registra un nivel similar y más de la mitad, el 51,2%, asegura tener menos reservas que en la campaña previa.
Pese a ello, las comidas y cenas navideñas han comenzado ya en noviembre y el grueso de las celebraciones se concentrará entre los fines de semana que arrancan el 21 y el 28 de noviembre y los de principios de diciembre, con especial presión en las fechas más cercanas a la Navidad, pero aún alejadas de las reuniones familiares en los domicilios.
La inflación también se sienta a la mesa este año. El 51,5% de los establecimientos ha subido este año los precios de los menús de Navidad ante el encarecimiento de la alimentación; el 48,5% restante ha optado por mantenerlos, a costa de ajustar márgenes. Entre quienes han subido precios, el 82,3% lo ha hecho hasta un 5%, mientras que un 11,8% los ha incrementado entre un 5% y un 10%. El abanico de precios es amplio, desde menús en el entorno de los 25-30 euros hasta propuestas que superan los 75 o incluso los 100 euros por comensal, según el tipo de local y la oferta.
Tiempo de amigos más que de empresas
En lo social, el sector apunta a un cambio de hábitos, con la Navidad consolidándose como tiempo de amigos más que de empresas. Así, las comidas y cenas de amigos son ya el tipo de celebración más frecuente y acaparan el 32,3% de las reservas de grupo. Les siguen las reuniones de compañeros de trabajo en las que cada uno se paga lo suyo, con un 27,7%, reflejo de un modelo más informal y menos dependiente de la invitación corporativa. Por su parte, las comidas y cenas familiares representan el 21,5% de las celebraciones, mientras que las tradicionales comidas de empresa pagadas por la compañía se quedan en el 15,4%. E
Uno de los grandes quebraderos de cabeza para los restauradores son los “plantones” de grupos, las reservas que nunca se presentan. Los empresarios señalan que en estas fechas los no-shows aumentan entre un 10% y un 25%, sobre todo en reservas de grupos pequeños. Para intentar reducir este fenómeno, cada vez más locales recurren a pedir una señal económica en el momento de la reserva o a establecer sistemas de confirmación y reconfirmación obligatoria en los días previos.
Al margen de las comidas de empresa y de amigos, la patronal detecta también cambios en los hábitos familiares. Aunque la tradición marca que la Navidad se celebra principalmente en casa, cada vez más familias optan por externalizar la cena de Nochevieja y la posterior fiesta de cotillón, buscando evitar la carga de trabajo que suponen estas celebraciones en el domicilio. Para buena parte de la hostelería madrileña, esta tendencia abre una vía adicional de ingresos en una campaña que, un año más, se juega buena parte del resultado del ejercicio entre el miedo al frenazo del consumo y las ganas de celebrar.
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