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CULTURA CASTIZA

Defender el chotis a capa y espada para no olvidarse de sus raíces: "Vivimos un auge desde que Almeida lo bailó en su boda"

Federico Gómez, presidente de la Federación de Grupos Tradicionales Madrileños, entregó este miércoles una placa al alcalde de Madrid en el 175 aniversario de esta danza

Federico Gómez es presidente de la Federación de Grupos Tradicionales Madrileños.

Federico Gómez es presidente de la Federación de Grupos Tradicionales Madrileños. / Alba Vigaray

Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

Hace tres años que enviudó. La mujer con la que bailó durante más de 40 años ya no está. Sin embargo, él la recuerda cada vez que se enfunda el chaleco y coloca su parpusa. “Siempre lo pasábamos muy bien. Aún bailo, pero menos. Recuerdo la vez que nos estrenamos, en las verbenas de La Paloma de 1980. Habíamos tomado unas clases gratuitas en el ayuntamiento”, relata Federico Gómez, presidente de la Federación de Grupos Tradicionales Madrileños. Con motivo del 175 aniversario de la llegada del chotis a la capital, el madrileño entregó este miércoles una placa conmemorativa al alcalde, José Luis Martínez-Almeida en el Museo de San Isidro Los Orígenes de Madrid: “Vivimos un auge desde que el alcalde lo bailó en su boda. A partir de ese momento todo el mundo empezó a hablar de ello, aunque lo bailasen a su manera. Salimos en la televisión, en los periódicos y, desde ese año, se ofrecen clases de chotis previas a San Isidro, donde se presentan más de 300 parejas”. 

Bancario de profesión, se crió en el céntrico barrio de Palacio, junto a la calle Leganitos, en el seno de una familia vasca y madrileña a partes iguales: “Nací en la calle Isabel la Católica y, desde que me casé en 1972, he residido en Aluche. Me encanta Madrid, me gusta verlo, mirar hacia abajo para no caerme y hacia arriba para ver todo lo bonito. Esta ciudad es entrañable, pero todo el mundo camina mirando el teléfono. Si lo guardasen verían lo bonita que es la arquitectura que tenemos. No podemos cargárnosla”. Tanto Federico como su mujer comenzaron aficionándose a los bailes de salón, hasta que, en 1980, recién iniciada su alcaldía, Enrique Tierno Galván decidió ensamblar todas las agrupaciones de baile locales en una misma federación que hoy preside Gómez. Además, ofreció clases de chotis en el consistorio. “Nos apuntamos y, desde entonces, empezamos a bailar en todas las fiestas de San Isidro, San Cayetano, La Paloma, San Antonio, San Lorenzo, la romería de San Blas, la de San Eugenio, en la Almudena, en el homenaje a La Chata en abril y durante la Gala Elección de la Maja y Majo de Madrid”, enumera. 

Defender el chotis a capa y espada para no olvidarse de sus raíces.

Defender el chotis a capa y espada para no olvidarse de sus raíces. / Alba Vigaray

Bancario de profesión, se crió en el céntrico barrio de Palacio, junto a la calle Leganitos.

Bancario de profesión, se crió en el céntrico barrio de Palacio, junto a la calle Leganitos. / Alba Vigaray

“Nos gustaba mucho vestirnos. Éramos de los que salían ya trajeados de casa. Nada de meterse en los baños de un restaurante para ponérselo. Siempre hemos llevado con orgullo el atuendo castizo y goyesco”. Desde hace años forman parte de la Agrupación Castiza de Madrid a Móstoles, ubicada en el municipio madrileño y perteneciente a la Federación. Allí, en el Centro Cultural Villa de Móstoles, ensayan cada viernes y domingo. “También enseñamos a otras personas a bailarlo y damos clases de cultura madrileña. Hay de todo y, aunque seamos más personas mayores, el elenco comienza a bajar la edad media”, sostiene. El conjunto, que supera la treintena, actúa en eventos que el ayuntamiento de Madrid contrata: “La mayoría estamos viudos, a excepción de un matrimonio, y bailamos todos con todos. Además, hay más mujeres que hombres y yo bailo con todas”. No solo eso, sino que cada asociación se desplaza a colegios, empresas y residencias de mayores de la zona para exhibir esta disciplina. 

175 años de historia

En 2017, Federico fue propuesto como presidente de la Federación de Grupos Tradicionales Madrileños, que engloba 11 agrupaciones repartidas por la Comunidad: de Arganzuela a Barajas, Navalcarnero o Vallecas. “Desde entonces lidero la junta de gobierno y defiendo la tradición madrileña. Somos más de 400 socios en total, casi todos mayores. Menos de un 10% son jóvenes, diría. Pretendemos que la juventud defienda la cultura castiza, que baile chotis y que no se vista de chulapo únicamente el día de San Isidro, sino en todas las fiestas de Madrid. Son muchos los turistas que visitan la ciudad en fiestas para disfrutar de nuestro baile y vestuario, igual que ocurre en Pamplona o Sevilla”, suma. El chotis es especial para Federico, quien lo bailó durante cuatro décadas con su mujer, pero también para su familia, con la que comparte esta emoción: “Mi hija también lo adora”. Si bien la conmemoración del aniversario se produjo el pasado 3 de noviembre, por motivos de agenda, el alcalde no pudo recibir a los chulapos hasta este miércoles. 

En el Centro Cultural Villa de Móstoles, ensayan cada viernes y domingo.

En el Centro Cultural Villa de Móstoles, ensayan cada viernes y domingo. / Alba Vigaray

En 2017, Federico fue propuesto como presidente de la Federación de Grupos Tradicionales Madrileños.

En 2017, Federico fue propuesto como presidente de la Federación de Grupos Tradicionales Madrileños. / Alba Vigaray

Se cumplen 175 años desde que, en 1850, la reina Isabel II, bailó por primera vez “una especie de polka” en el Palacio de Oriente. “Era originaria de Escocia y primero llegó a la zona de Baviera, al norte de Alemania y a Polonia. Finalmente, a mediados del siglo XIX, desembarcó en el Palacio Real español. Gustó y se bailó durante años, pero como ocurre con todo, se fue perdiendo”, narra. No fue hasta principios del siglo XX cuando, en las zarzuelas se recuperó la temática madrileña y, por ende, el chotis: “Las letras del género chico, que de chico sólo tiene su duración, solían hablar de las costumbres del Madrid antiguo. Las mujeres iban entonces menos entalladas y el pañuelo servía para el frío. Ahora es meramente estético”. Federico defiende el chotis, pero también el baile castellano y el goyesco, que también se bailan en la capital y sus pueblos de alrededor: “De hecho, el uniforme madrileño empezó con el castellano hasta que, en la época de Goya, se pasó al goyesco y con las zarzuelas llegó el castizo”.

"El chotis no es fácil"

“El chotis es de todos”, dice. Sin embargo, el desarraigo amenaza a esta tradición de la que Federico es embajador: “Si se fomenta, mejorará. Si no, cuando los mayores nos muramos, esto desaparecerá, por eso invitamos a las nuevas generaciones a que defiendan Madrid. No queremos estar todo el rato detrás de ellos. Quizás la propaganda no ha sido continua y por eso no hay ese sentimiento. Nos gustaría que la popularidad aumentase y llegásemos a ser como Valencia o Zaragoza. La gente tiene más arraigo con estas cosas desde pequeños que en Madrid. Aquí, aunque admitimos a todo el mundo y somos muy sociables, la cosa no termina de cuajar, en parte por las autoridades. Sean del partido que sean, deben defender la cultura madrileña, sus costumbres y tradiciones, independientemente de la ideología que tengan. Alcaldes como José María Álvarez del Manzano, Manuela Carmena o Almeida se han preocupado por mantenerlas, pero Alberto Ruiz Gallardón, por ejemplo, dijo que esto estaba pasado de moda y que lo importante era la música clásica”. 

Fiestas de San Isidro 2025.

Fiestas de San Isidro 2025. / Alba Vigaray

Fiestas de San Isidro 2025.

Fiestas de San Isidro 2025. / Alba Vigaray

Federico cree que parte de la juventud tomará el testigo de quienes, como él, hoy defienden el chotis a capa y espada. No obstante, en su opinión serán una rara avis. “Antes bailábamos agarrados y nos comunicábamos sin hablar. Ahora todo el mundo baila suelto y con un vaso en la mano. El chotis no es fácil, dice: “Tiene su técnica”. Y no acepta réplica. Se cumplen 175 años de su llegada a Madrid y su emoción no es para menos. “Es una fecha muy importante y, que se haya reconocido en el Palacio Real es, para nosotros, muy relevante. Queremos entregar una nueva placa a los reyes de España, a quienes ya hemos escrito. Estamos a la espera de que nos digan cómo hacerlo”. En peligro de extinción, esta polca que ocupa menos que una baldosa, literalmente, grita por última vez.