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HISTORIA DE MADRID

Fin de una época en Madrid con el cierre de la cafetería Hontanares de la calle Sevilla: "Esta preciosa aventura termina aquí"

El emblemático establecimiento madrileño baja la persiana entre lágrimas y gratitud tras 74 años de barra y molinillo

Cierra la histórica cafetería Hontanares.

Cierra la histórica cafetería Hontanares. / EPE

Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

La cafetería Hontanares (fundada en 1951, calle Sevilla, 3), una de las barras más reconocibles del centro, baja la persiana. El toldo rojo que abría cada mañana hoy indica una despedida a más de setenta años de café y rutina que se cierran con un mensaje claro: "Esta preciosa aventura termina aquí", y con un agradecimiento expreso a clientes, plantilla, proveedores y amigos.

El cierre es una decisión de común acuerdo entre las dos familias propietarias, que emprenden caminos y proyectos personales por separado tras años de colaboración estrecha. El local seguirá siendo hostelero: tras una "cuidadosa selección", lo ocupará como inquilino una empresa española con sólida trayectoria y reconocido prestigio. La transición, explica a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA Adolfo García Salmones, director en Hontanares SL, "está en manos de una gestora inmobiliaria".

Adiós a Hontanares, cafetería emblemática de Madrid: "Esta preciosa aventura termina aquí".

Adiós a Hontanares, cafetería emblemática de Madrid: "Esta preciosa aventura termina aquí". / Cedida

Mientras se ultiman cajas, Adolfo pide disculpas por atender a salto de camión. "Hemos visto llorar a muchos clientes al conocer el cierre", confiesa. No exagera: Hontanares fue durante décadas foro de artistas y refugio de madrugadores. "Era una cafetería que daba muchos cafés. Fundamentalmente vendía café. Mucha calidad y ya está", expresa nostálgico tras más de cuatro décadas trabajando duro.

Entre 700 y 800 operaciones diarias marcaban el pulso de un oficio sin artificio: moler, mirar a los ojos y servir. Quizá por eso, como tantas cafeterías emblemáticas de Madrid, Hontanares vivió al margen de la estridencia digital. "Nuestra clientela es mayor y la gente mayor no escribe en redes sociales", resume Adolfo. La verdadera reseña estaba en el tintinear de las cucharillas, la radio en bajo y esas dos monedas exactas sobre el mármol recuerda con añoranza. También en quienes la sostuvieron por dentro: una veintena de trabajadores afinando cada mañana la misma coreografía. "Unos empleados magníficos; eso ya no se ve", añade.

Café servido en la cafetería Hontanares.

Café servido en la cafetería Hontanares. / Archivo

Su historia tiene árbol genealógico: vínculos con la cafetería de Avenida de América (cerrado por la Covid en 2020) ramas de una tradición familiar que, sin proclamas, decantó un estilo. Barra limpia, vaso de café con leche, bollería templada: la gramática de lo castizo que hace emblemático a un lugar sin necesidad de llamarse icono y que, pese a los cambios, ambos han tenido que decir adiós.

El comunicado se cierra con una frase que ya es leyenda y dedicatoria: "Gracias por haber formado parte de nuestra historia". Y es que una cafetería emblemática de Madrid no lo es solo por su toldo o su dirección, sino por la suma de escenas que la ciudad depositó en ella: primeras citas, desayunos de reconciliación, esperas con periódico o tardes de lluvia.

Fin de una era en Madrid: la cafetería Hontanares de la calle Sevilla, 3 echa el cierre.

Fin de una era en Madrid: la cafetería Hontanares de la calle Sevilla, 3 echa el cierre. / Cedida

¿Qué quedará? Quedarán las tazas con huella de madrugada, el rumor del molinillo, la persiana con su quejido breve —ese que muchos confundían con el inicio del día—. Quedará, sobre todo, la certeza de que Hontanares entra por derecho propio en el álbum de las cafeterías emblemáticas de Madrid que ya no están y, sin embargo, siguen: en la memoria, en el paladar, en el gesto de pedir "lo de siempre".