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ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Qué puede comer tu hijo en el comedor escolar según la nueva norma: el Colegio Europeo de Madrid se adelanta a la ley

Más fruta, lácteos naturales, cereales integrales y agua como bebida principal: así aplica el CEM los cambios antes del plazo

Alimentación escolar.

Alimentación escolar. / Colegio Europeo de Madrid

Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

El Colegio Europeo de Madrid (CEM), centro internacional privado de 0 a 18 años con sede en Las Rozas, ha decidido no esperar. Mientras el Real Decreto 315/2025, de 15 de abril, fija un horizonte escalonado para implantar criterios de alimentación saludable y sostenible en los centros educativos, el CEM ha activado ya, desde el mes de octubre, una reforma profunda de su comedor escolar: más fruta y verduras, eliminación de yogures azucarados y con sabores, reformulación de recetas para suprimir azúcares, pasta y arroz integrales con frecuencia mínima mensual, pan integral dos veces por semana y agua como bebida única. Todo, con el objetivo de educar comiendo y cuidar el planeta desde la mesa.

Consumo prohibirá bebidas azucaradas en los comedores escolares y solo se beberá agua

Archivo. Consumo prohibirá bebidas azucaradas en los comedores escolares y solo se beberá agua / Archivo

Un colegio que convierte el comedor en aula

En el CEM, el comedor no es un servicio logístico; es un entorno de aprendizaje. La decisión de adelantarse a la norma no es apariencia: apunta a la coherencia pedagógica de un proyecto que entiende la alimentación como parte de la formación integral. La medida, además, refuerza prácticas que el centro ya venía aplicando como la selección de proveedores por calidad y sostenibilidad, recetas bajas en sal y azúcar, técnicas culinarias saludables, así como la alineación con la nueva regulación estatal, que según la publicación en el BOE entrará en vigor el próximo 16 de abril de 2026.

Qué exige la nueva normativa en materia de salud alimentaria

El Real Decreto 315/2025 desarrolla la Ley 17/2011 para garantizar una alimentación saludable y sostenible en los centros educativos. Entre sus claves:

  • Oferta basada en alimentos frescos y de temporada, con prioridad a hortalizas, legumbres, cereales preferentemente integrales, fruta, frutos secos y aceite de oliva; consumo moderado de pescado, huevos, lácteos y carnes (preferentemente ave o conejo).
  • Fruta fresca como postre 4–5 veces/semana y otros lácteos máximo una vez; agua como única bebida; pan integral al menos dos veces/semana; arroz o pasta integrales al menos cuatro veces/mes.
  • Límites a frituras (máximo una por semana) y precocinados (máximo una ración al mes); sal yodada con uso moderado; preferencia por horno, vapor, hervido o plancha.
  • Prohibición de venta en cafeterías y máquinas de productos que superen umbrales de calorías, azúcares libres/añadidos, grasas saturadas, sal, y productos con alta cafeína; además, las máquinas no pueden ubicarse donde acceda Infantil y Primaria ni llevar publicidad.
  • Menús especiales por motivos de salud, éticos o religiosos; información detallada a familias y acceso gratuito a agua (fuentes y jarras en comedor).
  • Coste para las familias: la norma establece expresamente que no podrá suponer un incremento del precio del menú.
  • Calendario: entrada en vigor general a los 12 meses de su publicación en el BOE (16 de abril de 2026) y un plazo de 24 meses (hasta 16 de abril de 2027) para un apartado concreto vinculado a los criterios de contratación.

Así se materializa en el CEM

  • Postres: fruta cuatro días a la semana; un único día con yogur natural o vaso de leche; sin natillas ni galletas especiales.
  • Infantil: yogures siempre naturales, sin azúcares añadidos ni sabores; reformulación del bizcocho casero para eliminar el azúcar (también en menús del personal).
  • Cereales: pan integral dos veces por semana; pasta o arroz integral al menos cuatro veces al mes.
  • Bebidas: solo agua, retirando zumos de Infantil y menús picnic.
  • Merendolas icónicas: el bocadillo de crema de cacao se reduce a una única ocasión mensual.
Aula del Colegio Europeo de Madrid.

Aula del Colegio Europeo de Madrid. / Cedida

Más allá del menú, el colegio pide implicación a las familias: "No servirá de nada que en el colegio reduzcamos el azúcar si en casa no se hace lo mismo; este esfuerzo requiere que todos rememos en la misma dirección para lograr un cambio real", subraya Leticia González, del departamento de Operaciones en el Colegio Europeo de Madrid.

"No hemos esperado porque el comedor también educa"

¿Por qué adelantarse al calendario oficial?

Decidimos no esperar porque el comedor es más que un lugar para comer: es un entorno educativo donde se aprenden hábitos para toda la vida. Esta es una oportunidad para reforzar nuestro compromiso con la salud y el bienestar de los alumnos.

¿Cambios de proveedores o contratos?

No. Nuestros proveedores ya se seleccionan por calidad, sostenibilidad y seguridad alimentaria. La transición ha sido fluida y sin comprometer la calidad.

¿Sube el precio del comedor?

No. Hemos trabajado internamente para adaptar menús sin repercutir costes en las familias.

¿Podrán seguir el ritmo otros centros, especialmente los públicos?

Sí, con planificación y apoyo logístico. Criterios claros, trabajo con proveedores y creatividad en los menús lo hacen alcanzable incluso con recursos limitados.

¿Cómo explicaron la reducción del bocadillo de crema de cacao?

De forma positiva y sencilla, poniendo el foco en cómo se sentirán mejor. La adaptación fue sorprendentemente fácil.

Infantil y el yogur natural, ¿costó?

En general ya traen buen hábito desde casa. Acompañamos con paciencia, refuerzo positivo y explicaciones simples sobre beneficios.

¿Cómo se trabaja pedagógicamente el comedor?

Como extensión del aula: comer con calma, probar, compartir, respetar ritmos. No hay ‘clase’ formal, pero sí acompañamiento diario por monitores y equipo de comedor.

¿Actividades de educación nutricional?

No hay un programa formal, pero en varias unidades se investiga sobre alimentación, tenemos huerto escolar y un comité de sostenibilidad que mantiene viva la conversación. Los gestos cotidianos (probar algo nuevo, comentar lo que comieron) enseñan mucho.

¿Cómo ayudan a las familias?

Enviamos propuestas de cena complementarias al menú del día y las invitamos a comer en el colegio para conocer de primera mano nuestra cocina. La coherencia casa-colegio consolida hábitos.

¿Y cuando detectan incoherencias con lo que se come en casa?

Siempre desde la cercanía: hablamos, escuchamos y proponemos recomendaciones sencillas. Cuando hay confianza, la colaboración fluye y los niños progresan mejor.

Lo que dice la ley… y por qué importa

La norma estatal parte de una evidencia robusta: la malnutrición infantil es un reto de salud pública en España y Europa; el comedor escolar es clave para reducir desigualdades y crear hábitos saludables que impactan en el rendimiento y el desarrollo; y la sostenibilidad (cadenas cortas, producto de temporada, reducción de desperdicios) forma parte de la ecuación.

El decreto, además, refuerza controles oficiales, clarifica criterios de compra (incluida una cuota mínima ecológica o platos ecológicos al mes), establece límites nutricionales y prohíbe la venta de productos que los superen, a la vez que ordena informar con transparencia a las familias.