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Ayer, hoy y mañana del templo de Debod

Expertos y empresarios han reabierto el largo debate sobre si es necesario cubrir el monumento para protegerlo, a lo que el Ayuntamiento se cierra en redondo

Visitantes en el Templo de Debod.

Visitantes en el Templo de Debod. / Alba Vigaray

Héctor González

Héctor González

Madrid

Llegó a Madrid como un agradecimiento y una promesa cumplida: Egipto donó el templo de Debod a España por su ayuda en el salvamento de los restos arqueológicos de Nubia, en riesgo de inundarse por la construcción de la nueva presa de Asuán en los años 60. Antes de ese viaje, Debod había vivido más de dos mil años a orillas del Nilo, desde que fue erigido por rey Adijalamani de Meroe en honor a los dioses Amón e Isis, ampliado por varios gobernadores posteriores, incluidos los romanos, y, finalmente, abandonado al devenir del tiempo en el siglo VII.

El de Debod es uno de los cuatro monumentos regalados por el Gobierno egipcio en agradecimiento a los países que respondieron a la llamada de la Unesca para salvar los monumentos de Nubia, una operación coordinada en 1960 que movilizó a gobiernos, arqueólogos e ingenieros de todo el mundo y en la que España participó con financiación y con una misión arqueológica dirigida por Martín Almagro Basch para salvar el templo de Abu Simbel. Junto a él, fueron entregados también el de Dendur a Estados Unidos, Ellesiya a Italia y Taffa a los Países Bajos.

La decisión quedó plasmada en un decreto firmado por el presidente Gamal Abdel Nasser el 30 de abril de 1968. Tras la impronta, comenzó un arduo periplo para trasladar el templo desmontado: un equipo español se desplazó a Elefantina en 1969 para hacerse cargo de los bloques almacenados desde el desmontaje; las piedras bajaron el Nilo en barcazas hasta Alejandría, embarcaron en el carguero Benisa y en 1970 entraron por Valencia, para posteriormente viajar a Madrid en 1.350 cajas distribuidas en 90 camiones.

Una vez en la capital, se eligió instalarlo en la loma del antiguo Cuartel de la Montaña, junto al Parque del Oeste, y rodeado por unos jardines diseñados ex profeso para la ocasión. La reconstrucción avanzó en dos fases y el templo se inauguró oficialmente en 1972, quedando desde entonces a cargo del Ayuntamiento de Madrid. En el proceso no solo se emplearon los bloques originales, pues varios estaban demasiado dañados, sino que se complementaron con cerca de 900 piedras traídas de Salamanca, emplenado una técnica conocida como anastilosis.

Dos personas se hacen un 'selfie' con el templo de fondo.

Dos personas se hacen un 'selfie' con el templo de fondo. / Alba Vigaray

Una condición jamás cumplida

Al ubicarlo se decidió respetar la orientación original del templo, de este a oeste. No obstante, hubo otro aspecto clave que no recibió la misma consideración. El decreto de cesión firmado por el presidente egipcio incluía una cláusula con un mensaje inequívoco: "bajo ninguna circunstancia deberá el monumento ser expuesto al aire libre, sino que deberá ser alojado en un edificio especialmente construido o reformado para ese propósito".

En los casi 53 años que lleva el templo instalado en el Parque del Oeste, dicha cláusula jamás se ha cumplido. El templo de Debod ha permanecido durante todo este tiempo a la intemperie, siendo el único de los cuatro monumentos donados que no ha sido cubierto como demandaba el gobierno de Egitpo, a pesar de ser el más grande y codiciado de todos ellos. El medio siglo transcurrido parece poco en comparación con los dos milenios de vida de (la mayoría) de sus piedras, pero las huellas del tiempo se han multiplicado por los rigores de un clima tan distinto al del desierto donde nació, los efectos de la contaminación y el desgaste de la actividad humana a la que está expuesto.

Los intentos de revertir esta situación se han ido sucediendo a lo largo de los años. Cada cierto tiempo, distintas voces se han alzado a un lado u otro para reclamar una intervención para preservar el templo de Debod. En 2020, durante una visita a Madrid, el egiptólogo Zahi Hawass criticó el mal estado del mismo, llegando a afirmar que si Madrid no puede proteger el regalo que le hizo su país, "entonces tiene que devolverlo porque no lo está valorando", y pidió por carta al Gobierno municipal que tomase cartas en el asunto.

Ese mismo año, el Pleno de Cibeles aprobó por unanimidad una proposición presentada por el PSOE para poner en marcha un concurso de ideas destinado a "cubrir de manera definitiva el Templo de Debod con la solución arquitectónica más apropiada, , una vez finalizado y conocido el diagnóstico completo del estado de conservación del edificio.", tal y como puede leerse en la nota difundida por el propio Consistorio en aquel entonces. "En aquel momento todos los grupos coincidían en el que el templo que había sido donado por Egipto necesitaba medidas urgentes de de conservación y, sobre todo un plan a largo plazo para asegurar su futuro", cuenta a este periódico Jorge Donaire, portavoz de Cultura del PSOE-M. Sin embargo, pese al aparente acuerdo, el proyecto de cubrir el templo quedó en agua de borrajas. Tras llevar a cabo los estudios pertinentes, el Ayuntamiento concluyó que no era necesario intervenir y enterró el proyecto del concurso de ideas.

Vita del rascacielos de Plaza España desde Debod.

Vita del rascacielos de Plaza España desde Debod. / Alba Vigaray

Ideas sin concurso

Una idea, valga la redundancia, que se ha vuelto a poner sobre la mesa esta última semana. Después de que el egiptólogo y arqueólogo Tito Vivas publicase un vídeo alertando del estado de deterioro de la edificación - piedra erosionada, humedades, grafitis, botellones en los alrededores- y que este se hiciese viral, Madrid Foro Empresarial recogió el guante y anunció el lanzamiento de un concurso de ideas para proteger "uno de los monumentos más emblemáticos de la capital". La entidad presidida por Hilario Alfaro aseguraba contar con el apoyo del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) y la Embajada de Egipto, y reclamaba al Consistorio un plan integral de conservación.

El COAM no tardó en desmarcarse de la iniciativa, recordando al día siguiente en un comunicado que tanto la competencia para convocar concursos de arquitectura como para "decidir sobre las necesidades de conversación" del monumento corresponden al Ayuntamiento, a cuya disposición se ponen "para colaborar en lo que consideren necesario". Fuentes de la entidad consultadas por este periódico aclaran que en ningún momento existió un concurso conjunto, sino una mera consulta por parte de la asociación empresarial. Desde Madrid Foro Empresarial afirman que "seguimos con nuestra propuesta adelante" con el respaldo de "arqueólogos y egiptólogos".

Por su parte, el Gobierno municipal ha rechazado taxativamente una vez más la idea de cubrirlo, aduciendo que supondría "una alteración del paisaje urbano muy notable", en palabras de la delegada de Cultura, Marta Rivera de la Cruz, además de "un trabajo muy difícil". Tampoco se contempla su traslado, pues "no hay ahora mismo ningún museo que tenga la capacidad para acoger un templo de esas dimensiones"; aunque sí "recuperar la lámina de agua que rodea el templo", vaciada por las continuas filtraciones que sufría.

"Un concurso de días parecía un buen punto de partida, pero por lo que sea el Ayuntamiento no está por la labor", lamenta Antonio Giraldo, portavoz de Urbanismo del PSOE, para quien el estado de Debod es una "anomalía" respecto al resto de templos donados por Egipto. Cubrirlo no solo ayudaría a frenar el "deterioro catalogado", sino que también podría suponer un "revulsivo cultural y turístico" para la ciudad. Reivindicación compartida por Donaire, que en la comisión del próximo martes preguntará a De la Cruz por el rechazo a la propuesta del Foro Empresarial. “Hay que pensar a futuro; no podemos quedarnos con la situación actual del templo", advierte el edil socialista sobre la postura del equipo de Gobierno.

Cubrirlo por completo no es la única opción. También se puede construir un tejado, apunta Donaire; dejar en la ubicación actual "una réplica exacta" y trasladar el original a otro sitio o "aprovechar que está en una montaña" para hacer un museo soterrado. Línea por la que apuesta Fernando Caballero, arquitecto y urbanista autor de 'Madrid DF', que defiende hacer allí un museo "aprovechando que tenemos el mayor templo egipcio fuera de Egipto". Juntando Debod con la colección del Museo Arqueológico, plantea, se podría ofrecer una propuesta "muy interesante" que contribuyese además a descentralizar la oferta museística de la capital. "Ojalá que el Ministerio de Cultural, con el Arqueológico y el Ayuntamiento se pusieran de acuerdo, hicieran un patronado ye hicieran el museo, sería fantástico para todos", subraya Caballero.