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MONUMENTOS

El rincón más infravalorado de Madrid, ideal para el Día de la Almudena: "He entrado de casualidad y he alucinado"

Muchos turistas y vecinos recorren el centro de la capital pasando por alto este hermoso templo

Interior de la cripta de la Almudena.

Interior de la cripta de la Almudena. / Javier Quintana

Madrid

Bajando la calle Bailén, nos topamos a mano derecha con el gran enclave arquitectónico de la ciudad de Madrid. Allí, apenas unos metros separan la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de la Plaza de la Armería, patio del Palacio Real de Madrid. La recientemente añadida Galería de las Colecciones Reales completa un espacio de la capital donde, perfectamente, uno puede echar el día entre cuadros de Diego Velázquez, retablos de la Almudena y cuartos reales.

Sin embargo, esta loma de Madrid sobre la que antaño se erigía el Alcázar guarda un secreto más sobre el río Manzanares. Un rincón oculto cuya entrada se dispone algo más abajo, torciendo a mano derecha por la calle Mayor. Un lugar que, pese a sus peculiares características, pasa inadvertido para cientos de vecinos y turistas a lo largo del año. Este domingo, Día de la Almudena, es el momento perfecto para disfrutar de esta joya.

La cripta catedralicia más grande de España está en Madrid

Hablamos de la Cripta de la Almudena, la primera parte del edificio que se construyó pero que, sin embargo, no es ni mucho menos la más visitada. Allí descansan unos 1.500 difuntos, entre panteones, tumbas de suelo y columbarios. La mayoría de ellos, miembros de la aristocracia y burguesía madrileñas. Los marqueses de San Juan, los Urquijo o incluso los Franco -- aquí se encuentran las cenizas de Carmen Franco Polo, hija del dictador -- tienen su sepultura particular. Muchas de estas estirpes financiaron el proyecto de construcción de la catedral, a cambio de este lugar donde poder ser enterrados en pleno corazón de Madrid.

Consta de las mismas dimensiones que la catedral que se sitúa sobre ella. Sus cinco naves y veinte capillas la convierten en la cripta catedralicia más grande del país, que destaca por sus mosaicos de tradición bizantina, sus magníficas vidrieras de Maumejean o las lámparas votivas que penden del techo, inspiradas en el tesoro de Guarrazar. Una imagen de la Almudena, patrona de Madrid, junto al Corazón de Jesús y San Isidro presiden el templo. Atesora también la imagen más antigua conocida de Nuestra Señora de la Flor de Lis. Aunque, sin duda, lo más espectacular del recinto son las más de cuatrocientas columnas con capiteles diferenciados que lo conforman, que hacen alusión a figuras bíblicas, así como a la naturaleza. La sensación de estar buceando en un mar de pilares es absoluta, dando un ambiente muy característico a la cripta.

Altar Mayor de la Cripta de la Almudena.

Altar Mayor de la Cripta de la Almudena. / J.Q.

Sin embargo, parece que todos estos detalles no logran que los vecinos y turistas de la ciudad valoren la cripta como merece. "Siempre tenemos gente, pero nada que ver con el flujo que hay en la catedral. Con la cantidad de personas que entran arriba, lo suyo sería que buena parte de ellas se pasase a echar un vistazo aquí. Pero lo cierto es que la cripta no parece llamar tanto la atención, y es una pena, porque es una auténtica maravilla", comenta una empleada de la catedral a El Periódico de España bajo el triple arco neorrománico de la entrada.

"Yo la verdad que ni sabía que esto estaba aquí"

Pese a que la entrada es gratuita, no encontramos demasiada afluencia de público en la cripta. Preguntamos a varios turistas allí presentes, y nos encontramos con que muchos de ellos han llegado allí por puro azar. "He entrado de casualidad, la verdad que no tenía ni idea de que esto existía ni de que la entrada estaba aquí. Estábamos dando un paseo y hemos entrado a ver qué se cocía, y la verdad que hemos alucinado", nos explica una pareja de jóvenes junto al sepulcro de los marqueses de Urquijo.

Otra visitante, más entrada en años, sostiene que la cripta le ha impresionado incluso más que la propia catedral. "No la conocía, me ha recomendado bajar un guía en la catedral, y la verdad que me voy contenta, no esperaba encontrarme con esto. Muy, pero que muy recomendable, incluso más que la catedral, que para qué engañarnos... Es un poco fea", opina la anciana, de origen latinoamericano.

En definitiva, la cripta de la Almudena es un ejemplo más del gran legado arquitectónico-artístico que ostenta Madrid, pero que, tal vez, no se 'venda' al público de la forma adecuada para que sea valorado merecidamente.