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CASO POLICIAL

HBO Max estrena 'Expediente Vallecas': "El drama familiar da mucho más miedo"

El Periódico de España habla con la creadora de la serie

Imagen de Estefanía Gutiérrez Lázaro, fallecida en 1991 tras practicar una sesión de espiritismo.

Imagen de Estefanía Gutiérrez Lázaro, fallecida en 1991 tras practicar una sesión de espiritismo. / Expediente Vallecas

Madrid

El 14 de julio del año 1991, Estefanía Gutiérrez Lázaro perdió la vida en el barrio vallecano de Palomeras tras sufrir un episodio de catalepsia. Era una joven de tan solo 17 años que vivía con sus padres y hermanos en un piso ubicado en el número 8 de la calle Luis Marín. La supuesta relación especial que Gutiérrez habría mantenido en la etapa final de su vida con el ocultismo y lo paranormal dio origen a numerosas especulaciones supraterrenales, que dieron al caso una dimensión nunca antes vista en España. Y es que, tras la muerte, sus familiares comenzaron a experimentar "sucesos extraños y terroríficos" en su hogar, que nunca llegaron a ser explicados por la Policía Nacional o los medios de comunicación, y que fueron explicitados en el informe elaborado por los agentes que acudieron por vez primera a la vivienda.

Estefanía, que inspiró a Paco Plaza para su película Verónica, se crió en un ambiente católico del que se fue desligando a lo largo de su adolescencia. De hecho, en sus últimos años de vida habría mostrado un gran interés en el mundo de lo oculto. El caso, en realidad, comienza en 1990, cuando la joven comienza a vivir "sucesos paranormales" como alucinaciones, convulsiones y crisis de todo tipo tras llevar a cabo una sesión de ouija con unas amigas en el instituto.

Autopsia inconcluyente e inicio de los fenómenos

La autopsia de Estefanía, realizada en el Hospital Gregorio Marañón, resultó inconcluyente, siendo calificada la muerte como "súbita y sospechosa". A partir de la misma, la casa de los Gutiérrez se convirtió en la 'casa de los horrores'. La madre de la menor aseguró escuchar la voz de Estefanía profiriendo aullidos desde varias habitaciones de la casa. También señaló haber visto un anciano traspasando las paredes y riendo, vidrios rompiéndose espontáneamente, figuras que les miraban desde el pasillo, objetos que se movían por su cuenta o puertas que se abrían y cerraban solas.

Uno de los sucesos paranormales más destacados ocurrió una noche en la que sus hijas pequeñas despertaron aterrorizadas, con las muñecas marcadas por lo que parecían golpes violentos contra la pared del cuarto. El 1 de noviembre de 1992, una fotografía de Estefanía, colgada en una sala de la casa, se indencia. Lo único que arde es su imagen, quedando el marco y los objetos cercanos indemnes. Sería el 27 de noviembre cuando la familia tomó la decisión de llamar a la Policía. El inspector José Pedro Negri y su equipo llegan a la casa sobre las dos de la madrugada y se hacen cargo del caso. El informe que completaron quedaría para la historia del ocultismo nacional.

Un crucifijo que se mueve, babas en la mesa y arañazos en las paredes

Negri detalló en el informe cómo, en su registro, la puerta de un armario se movía sin que nadie la moviese. También indicó ruidos atronadores procedentes de un balcón que, sin embargo, se encontraba vacío, así como una baba marrón acumulada en una mesita de noche. Un crucifijo, que se encontraba colgado en la pared a su llegada, apareció en el suelo cuando volvieron a pasar por delante. En el hueco de la pared que ocupaba hallaron tres señales claras de garras.

El baño, el rincón de la vivienda que más inquietaba a la familia, también tuvo hueco en el atestado. Los agentes notificaron un fuerte descenso de temperatura el entrar al mismo, como nunca antes dijeron haber sentido. Muchos de estos sucesos no tuvieron entonces explicación lógica o científica, quedando para siempre en el limbo entre lo real y lo imaginario, entre lo terrenal y lo sobrenatural.

Dos hermanos de Estefanía trataron de "limpiar" la imagen de la menor

En septiembre de 2018, en una entrevista con el diario El Mundo, dos hermanos de Estefanía, Ricardo y Maximiliano, desmintieron la mayor parte de los hechos, plasmados meses atrás en la película Verónica. Estos explicaron que su hermana padecía epilepsia, al igual que su madre, y que era una chica completamente normal, más allá de padecer esta enfermedad. Algunos sucesos fueron entonces justificados, aunque otros quedaron en el aire.

Los Gutiérrez vendieron la casa a finales de los 90 a una familia latinoamericana que, hasta el momento, no ha observado nada raro en su interior. Según los hermanos, el afán de protagonismo de su madre y la intervención de un parapsicólogo que buscaba "fama en televisión" fueron el germen de este presunto caso de espiritismo. Tanto una como el otro habrían dictado a los niños lo que tenían que decir ante cámara, instándoles a exagerar las circunstancias o, incluso, a participar en la 'estafa'.

Los hermanos cuentan en la entrevista los malos tratos sufridos en casa y el bullying que recibieron en la escuela a raíz del caso. Señalan, además, un informe psicológico que define a su madre como una mujer con "una capacidad imaginativa considerable, que podría sufrir alguna desviación en la percepción de la realidad y con necesidad de llamar la atención". Para ellos, Concepción Lázaro -- madre de los cinco hermanos -- fue la "precursora" de todo lo que trascendió sobre esa joven y la casa.

Fotograma de 'Verónica', a la izquierda. A la derecha, imagen de la madre de Estefanía.

Fotograma de 'Verónica', a la izquierda. A la derecha, imagen de la madre de Estefanía. / Archivo

HBO Max reabre el caso 35 años después

A partir de la investigación de expertos en el caso y de los testimonios de la familia Gutiérrez Lázaro, la serie explora a lo largo de tres entregas de casi una hora los límites entre la parapsicología y el fenómeno poltergeist, y el poder de la sugestión, el miedo y la manipulación psicológica. Además, ofrece un retrato de la España de la época mostrando el papel que las autoridades, los medios y la sociedad desempeñaron en el caso 'paranormal' más mediático de la historia de nuestro país, que sirvió como tema de entretenimiento de masas a costa del sufrimiento de una familia.

Está dirigida por Noemí Redondo y creada por Irene del Cerro y Jorge Pérez Vega.

"No se me había ocurrido pensar que detrás de esa leyenda de terror se escondía una historia con tantos matices"

Del Cerro, creadora de la serie, escuchó hablar del caso por primera vez siendo una adolescente. En declaraciones a El Periódico de España, señala que por aquel entonces no se le ocurrió pensar "que detrás de esa leyenda de terror se escondía una historia con tantos matices".

"Cuando empezamos a investigar descubrimos que, si revisitábamos el caso desde la perspectiva de la actualidad, teníamos la oportunidad de abordar muchos temas: cómo ha evolucionado la televisión en estos más de 30 años, qué supuso para esta familia la exposición mediática o cómo algo casi anecdótico puede convertirse en un fenómeno social. Además, nos dimos cuenta de que la historia se había analizado únicamente desde el punto de vista paranormal, pero nadie se había preguntado quiénes eran los miembros de esa familia que había perdido a una hija tan joven", explica Irene.

Este drama humano que se esconde detrás del caso fue lo que la impulsó a ella y su equipo a contar la historia, esta vez desde una perspectiva totalmente distinta a lo narrado hasta el momento.

"Las confesiones relacionadas con el drama familiar dan mucho más miedo"

Para Irene, la serie aborda principalmente el drama social experimentado por la familia. "Creo que la verdadera revelación del documental son los Gutiérrez Lázaro, que hacía muchos años que no aparecían en medios y algunos nunca habían dado la cara (...) Entender quién era [Estefanía] y lo que supuso su pérdida ofrece una perspectiva más humana y explica mejor una historia que se aleja del género del terror y camina hacia el drama social", señala.

Destaca, además, que estas confesiones de los miembros de la familia sobre la muerte de Estefanía serán, probablemente, las que "más miedo" den a los espectadores, por encima de los episodios paranormales. "En particular, la intervención de Concepción impacta por la firmeza con que enfrenta su pasado y su presente, con una mezcla de enfado y resignación que resulta abrumadora", subraya.