Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

RECONOCIMIENTO

Pablo Tello y Pedro del Corral, de EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, premiados por el Ministerio de Juventud e Infancia

El reportaje 'Sólo el drag les hace libres: una armadura queer para sacar brillo a la discapacidad' recibe el VI Premio Injuve por "contribuir al fomento, defensa y difusión de valores cívicos, sociales y de igualdad"

Los periodistas Pablo Tello y Pedro del Corral, de EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

Los periodistas Pablo Tello y Pedro del Corral, de EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. / ALBA VIGARAY

EPE

EPE

Madrid

Pablo Tello y Pedro del Corral, de EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, han ganado el VI Premio Injuve que otorga el Ministerio de Juventud e Infancia por el reportaje Sólo el drag les hace libres: una armadura queer para sacar brillo a la discapacidad. En él, presentan a Melisa, María, Nicolás, Héctor y Marcos, cinco personas con discapacidad que "han encontrado en este arte un espacio donde ser ellos mismos, sin juicios".

El jurado, integrado por Tania Minguela, directora de la División de Programas del Injuve, y los periodistas Ana Ribera, Mario Viciosa, Sara Mosleh y Sebastián Forero, ha reconocido su propuesta por haber "contribuido al fomento, defensa y difusión de valores cívicos, sociales y de igualdad". "Cuando se maquillan y visten descubren que el problema no es suyo, sino de un sistema capacitista que acorta sus posibilidades de ser", señala el texto, que está acompañado por fotografías de José Luis Roca, José Carlos Guerra, Manu Laya y Fernando Bustamante.

Este es el tercer galardón que recibe el reportaje tras VI Premio Nacional de Periodismo Placeat y el XXVII premio Tiflos de la ONCE. El Ministerio, igualmente, ha reconocido a Germán Caballero (Levante-EMV) en la categoría de fotoperiodismo, Laura de Grado (Efe), en el apartado audiovisual y a Sara Selva (Cadena Ser) en la sección radiofónica.

Las protagonistas

Melisa tiene 33 años y lleva, desde 2018, siendo el primer drag king de España. Padece hipoacusia, es enfermera y toca el violín, el cual afina por vibración y no por audición. Actúa todas las semanas en diversos puntos de España, un hito teniendo en cuenta que la gran mayoría de sus compañeras son hombres. Tras una infancia marcada por el bullying, cada día deseaba llegar a casa para evadirse de ello y descubrir el que sería su alter ego años más tarde. Se lo pidió a los Reyes Magos y, décadas más tarde, su deseo se cumplió.

Héctor tiene 32 años, nada en competiciones olímpicas, trabaja de administrativo… y sueña con ganar el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Lo ha intentado en dos ocasiones, demostrando que subirse a unas botas de 25 centímetros no está a la altura de cualquiera. Su madre es su mayor fan y la que más le ha animado a superarse. Desde entonces, da charlas en centros sociales donde remarcar la necesidad de acabar con las barreras físicas y mentales, que a veces resultan más difícil de saltar por puro desconocimiento.

María Galisteo. Reportaje sobre Drag Kings y discapacidad.

María Galisteo, en su casa de Madrid. / José Luis Roca

Nicolás tiene 24 años y forma parte de La Casa del Carmen, un espacio de resistencia fundado por mujeres migrantes y hombres transexuales que se ha convertido en un ambiente seguro para el colectivo LGTBIQ+. Funcionan como una compañía teatral y sus integrantes actúan en lugares no gentrificados con el objetivo de crear refugios para las disidencias allá donde es más complicado que los haya.

María, acompañada de su hermano Marcos, drag queen profesional conocido por participar en el programa Drag Race España, dice sentir admiración profunda por quien ha sido su mentor en este tiempo. Tiene síndrome de Down, algo que no le ha impedido lograr aquello que se ha propuesto: estudia administración, ha trabajado en varias empresas y actúa desde hace una década en una compañía de psicoballet.

Héctor. Reportaje sobre Drag Kings y discapacidad.

Héctor, montado en Las Palmas de Gran Canaria. / JOSÉ CARLOS GUERRA

Marcos llegó al drag jugando, imitando a las villanas de Disney que tanto le han fascinado de siempre. Le bastaban una peluca y una bata para levantar el universo que tantas alegrías le da. Ya no actúa, pero sigue vistiéndose por necesidad propia. No necesita demostrarse nada, lo hace para pasarlo bien con su círculo. Magenta Mars, su alter ego, le ha animado a relamerse los arañazos de una infancia feroz.