FERIA DE OTOÑO
La verdad a secas de Víctor Hernández: ¡ábranle las puertas de las ferias!
El torero de Los Santos de la Humosa cuaja una faena excepcional de pureza al natural premiada con una solitaria oreja y sufre una grave cornada

Víctor Hernández
En días así, lo que más me gusta es saborear el rugido del olé de Las Ventas, cuando ese mundo quimérico se estabiliza al fin con una gran faena -una de las de la temporada- como la realizada este domingo por Víctor Hernández. Aquí es imposible no reconocer la sugestión múltiple de ese estallido emocional que produce el toreo, que tiene mucho de excéntrico, como de una exuberancia sensitiva.
Viene a ser como la celebración del más depurado arte del toreo, de un arte que se mantiene magistralmente vivo porque nació sin ningún condicionamiento temporal: el toreo puro, el de verdad. El de las femorales, la cintura y las muñecas.
El olé de Las Ventas es absolutamente seductor, regido por una especie de combustión proyectada sobre un escenario casi mitológico hoy en día. Y es en esa selva virgen donde creció la verdad a secas de Víctor Hernández, copioso deslumbramiento de este curso venteño con alguna contada salvedad como la de Fortes y/o Morante.
La magia del Toreo

Víctor Hernández en plena faena. / EFE
Así que el olé de Las Ventas se verifica en días como este domingo como una especie de desalojo de la realidad para transportarte o sustituir ese momento por otra versión posible, enigma emocional que potencia el valor de la magia del toreo. Aunque a veces esta sensación resulte inasumible, toro, torero y público, simultáneamente enaltecidos, constituyen una especia de alegoría que produce ese olé tan especial de Madrid.
¿Cómo es posible llegar a ese punto? Víctor Hernández tiene la llave. La pureza. Nada más revelador. De unánime arraigo ‘josetomasista’. Lo cual no se contradice con su forma tan auténtica de hacer el toreo, con cierto carácter de guardián de esas esencias.
Así que Víctor Hernández estuvo, con la mano izquierda, extraordinariamente bien: el cite y la colocación como madre de todo lo que nacería después con un ajuste milimétrico y el gobierno de la embestida a base de ese temple que manda y convence.
Frío como un témpano
Aquí debe estar el despegue de Víctor Hernández tras su reafirmación como tan buen torero: ¡ábranle las puertas de las ferias!
El joven torero madrileño es esa excepción por la que hay que apostar, es esa especie del icono del límite, un jugador sin cartas marcadas. Torero consciente de su realidad y de que su paso por esta plaza no podía pasar desapercibido, la tarde fue suya de principio a fin y solamente una cornada en el gemelo lo apartó de en medio para pagar con sangre su propia entrega. Fue operado de una cornada en la cara interna de la pierna izquierda con una trayectoria de 15 centímetros que produjo destrozos en la musculatura gemelar y el sexto no lo pudo lidiar.
Su natural es una imagen final de su personalidad: frío como un témpano, hasta el punto de que da la impresión de que la sangre no corre por sus venas. Lo Madrid ya no es casualidad. Lo está haciendo un día sí y otro también. Le importa un bledo que el toro le mire y le mida de arriba abajo, él se pone a torear. Y lo hace con todas las consecuencias.
Víctor Hernández emociona e impacta porque el toreo le fluye hasta sus muñecas en un proceso mágico de muy clara explicación: la pureza de ofrecer el cuerpo entero para torear al natural. Sublime. Los vuelos de la muleta y la hondura. Fue una faena prendida de apasionamiento. Entera al natural, medida con cuentagotas, de una suficiencia y una calma sobresalientes.
Hacía mucho que no se veía torear tan bien a un toro al natural en Madrid. Pero, en el fondo, qué poco le seduce a él que lo comparen con José Tomás. Agitan a un mito como exquisito devocionario para iniciados. Víctor Hernández no es José Tomás.
FICHA
Plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Corrida de toros. Cuarto festejo de la Feria de Otoño. 20.439 espectadores.
Se lidiaron tres toros de Puerto de San Lorenzo (primero, segundo y sexto) y tres de Fuente Ymbro (segundo, tercero y quinto), bien presentados. Primero y segundo, nobles y con calidad por el derecho, ambos aplaudidos en el arrastre. Tercero y cuarto encastados. Quinto bronco. Sexto deslucido.
Uceda Leal (de teja y oro): media arriba, descabello y casi entera arriba (ovación con saludos); estocada entera desprendida (silencio); en el que mató por Víctor Hernández estocada entera caída (silencio).
Fortes (de azul purísima y oro): media arriba, pinchazo y más de media arriba y dos descabellos (ovación con saludos tras aviso); estocada entera arriba (vuelta al ruedo).
Víctor Hernández (de azul purísima y oro): estocada casi entera arriba (oreja tras aviso en el único que pudo estoquear).
Raúl Ruiz saludó tras banderillear al segundo.
Parte médico de Víctor Hernández. Herida por asta de toros cara interna tercio medio pierna izquierda con una trayectoria hacia fuera de 15 centímetros que produce destrozos en musculatura gemelar. Pronóstico grave que le impide continuar la lidia. Es intervenido bajo anestesia general en la enfermería de la plaza, y posteriormente trasladado al Hospital Fraternidad Muprespa-Habana.
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