Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

POLÉMICA

La Asociación Española de Pediatría niega a Trump sobre el uso del paracetamol: "Su relación con el autismo parte de un estudio limitado"

Los expertos coinciden en la falta de evidencia científica respecto a una posible relación entre este fármaco o las vacunas con el trastorno del espectro autista

El presidente Donald Trump habla ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El presidente Donald Trump habla ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. / AP

Madrid

Este lunes el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a situarse en el centro de la polémica. En este caso, con motivo de unas declaraciones en contra del uso de Tylenol -- paracetamol -- esgrimidas desde la Casa Blanca junto a Robert F. Kennedy Jr., Secretario de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Ya este domingo, durante el funeral de Charlie Kirk, el mandatario republicano adelantó, desde la Oficina Oval, un anuncio próximo acerca del autismo. "Creo que encontramos una respuesta al autismo. Creo que va a ser una de las conferencias de prensa más importantes que tendré, y la espero con ansias", sostuvo Trump el día previo a una declaración que la comunidad científica ha criticado con dureza.

El presidente aludió a una "epidemia de autismo" imperante en el país, y afirmó que el paracetamol consumido por mujeres embarazadas está directamente asociado con la aparición de este trastorno en sus hijos. "No es bueno y recomendamos que limiten el Tylenol en el embarazo", indicó el primer presidente convicto de la historia de EE. UU. Añadió, además, que "hay un rumor, y no sé si es cierto o no, de que en Cuba no tienen paracetamol porque no tienen dinero para paracetamol, y prácticamente no tienen autismo".

La Asociación Española de Pediatría, en declaraciones a El Periódico de España, ha subrayado la falta de evidencia científica en este ámbito, y critica la comparecencia de Trump al respecto. Pedro Viaño, pediatra y miembro del Comité de Medicamentos de la Asociación Española de Pediatría, sostiene que "no se ha demostrado en absoluto que el paracetamol pueda favorecer la aparición de autismo".

"El paracetamol cuenta con estudios de seguridad contrastados"

Viaño recalca que "no es adecuado" hablar de una epidemia de autismo, si bien se ha registrado un incremento en la incidencia de este trastorno en las últimas décadas. Los motivos, sin embargo, serían distintos a los que defiende el presidente estadounidense. La causa principal es "un aumento de la conciencia sobre la existencia de estos trastornos por parte de los profesionales sanitarios", que provoca la detección de casos leves que antiguamente no eran diagnosticados. Un segundo factor sería un "aumento real" de la prevalencia, aunque esto es algo "no claramente determinado" fruto de factores medioambientales que podrían promover el autismo, como la exposición a tóxicos durante el periodo de predesarrollo fetal, aunque conviene analizar estas posibles relaciones "con precaución" puesto que son causas no completamente establecidas.

El pediatra recuerda que la relación del paracetamol con el autismo parte de un estudio reciente "limitado", que podría adolecer de sesgos o "no ser correcto". El artículo relaciona mujeres que han recibido el medicamento durante su embarazo con el autismo de su descendencia, pero no especifica la dosis recibida ni la indicación por la que se les prescribió. Las conclusiones del mismo son diferentes a los de "la abrumadora evidencia científica", por lo que debe analizarse "con cautela". Viaño apunta, además, que los propios autores de este no contraindican la medicación con paracetamol a mujeres embarazadas, sino que recuerda los principios básicos de cautela en la administración de medicamentos.

Archivo - El secretario de Salud de EEUU, Robert Kennedy Jr., en el centro, y a su derecha, el presidente del país, Donald Trump

El secretario de Salud de EEUU, Robert Kennedy Jr., en el centro, y a su derecha, el presidente del país, Donald Trump. / Europa Press

José Ramón Fernández, neonatólogo del Hospital Universitario Santa Lucía de Cartagena, recuerda al respecto que lo que sí está demostrado es que la fiebre durante el embarazo puede causar malformaciones congénitas y aumentar el riesgo de autismo y otros trastornos del neurodesarrollo. "Imagina si ahora le decimos a las embarazadas que no pueden tomar paracetamol -- que es de los pocos fármacos que pueden tomar durante la gestación -- cuando tengan fiebre o dolor", indica irónicamente en declaraciones a este medio.

Las vacunas tampoco están vinculadas: "La relación es una auténtica falacia"

En su comparecencia, Trump anunció una serie de medidas para modificar las cartillas de vacunación que tendrían que ver con una supuesta vinculación de las vacunas con la aparición del trastorno del espectro autista. Según el republicano, una dosificación de las mismas en los niños podría evitar el autismo. Algo con lo que Pepe Serrano, pediatra miembro del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, no está para nada de acuerdo.

"La relación entre el autismo y las vacunas es una auténtica falacia que jamás se ha demostrado. Precisamente porque se quiso establecer esa relación hace ya muchos años, se ha investigado muchísimo en ese sentido y se ha visto que, definitivamente, no hay ningún vínculo. Lo que sí se ha demostrado es lo contrario, que no hay ninguna relación", explica Serrano, que también subraya que el calendario vacunal "no es aleatorio", sino que se propone en base a factores como la incidencia de las enfermedades, a la gravedad de las enfermedades para las cuales se vacuna o inmuniza a los niños y niñas, al periodo en que el bebé que recibe la vacuna tiene máxima inmunogenicidad para responder a esa vacuna o a los efectos que pueda producirle su inyección en ese momento vital.

"Las vacunas se ponen juntas por distintos factores. Está demostrado que el bebé lo pasa mucho peor si tiene que ir cuatro veces a pincharse, porque lo que le genera más angustia no es la cantidad de inyecciones que se le ponen, sino el hecho de acudir a la consulta, que para él representa un espacio agresivo. No hay que cambiar el calendario vacunal, absolutamente descartado", sostiene el experto, que añade que prácticamente todas las autoridades sanitarias del mundo lo han estipulado de igual forma.