EDIFICIO OKUPADO DE BARAJAS
Escala la tensión en Barajas: el "barrio más tranquilo del mundo" se levanta contra los okupas que atemorizan a los vecinos
Cientos de personas se han concentrado esta tarde al grito de "¡fuera okupas!" frente al inmueble cuyos moradores han roto la tranquilidad del barrio de Aeropuerto

Huelga en Barajas. / Alba Vigaray
Estar a apenas 70 metros de la sede central de la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil no fue obstáculo suficiente para impedir que alrededor de una cuarentena de personas okupase este inmueble situado en el número 2 de la calle Trespaderne, en el barrio Aeropuerto de Barajas. Tampoco lo ha sido para que, durante los últimos meses, la tensión entre los vecinos y los okupas haya ido escalando hasta desbordarse este fin de semana, cuando una manifestación desembocó en un enfrentamiento directo entre unos y otros.
El mensaje entre los residentes es unánime: no tenían ningún problema con los okupas que había en el inmueble desde hace cosa de un año - "si no tienen donde vivir, a nosotros nos parece bien", resume José Luis Cañabate, el portavoz de la asociación vecinal-; pero las cosas han cambiado radicalmente en el último mes con la llegada de otros individuos procedentes, según rumorean entre ellos, de los desalojos de la T4 de Barajas y el cercano hotel okupa de San Blas.
De la convivencia pacífica han pasado a una situación "límite", marcada por robos, peleas todas las noches, trapicheo de drogas, insultos, y amenazas, además de episodios graves como incendios de vehículos, que han acabado desatando la alarma social. Cansados de lo que consideran "inacción" de las instituciones, los vecinos han comenzado a organizarse por su cuenta, con un chat grupal para "avisarnos unos a otros", patrullas vecinales nocturnas y protestas contra los intrusos.
Estas empezaron el pasado viernes, todavía de forma espontánea, cuando alrededor de un centenar de personas se concentraron frente al inmueble en ruinas. Pese al despliegue policial, se vivieron momentos de tensión entre vecinos y okupas, con lanzamiento de objetos, amenazas y varios detenidos. Espoleados por el hartazgo ante la situación, los afectados han vuelto a la carga este martes con la primera manifestación "oficial".

Huelga en Barajas. / Alba Vigaray
Entre la preocupación y la rabia, más de 200 personas se han reunido esta tarde delante del inmueble para exigir la marcha de sus moradores. Pertrechados con pancartas, carteles y, sobre todo, muchos silbatos, los vecinos han llenado de ruido la zona con la intención de devolver, en parte, las molestias que aseguran sufrir de un tiempo a esta parte. "Este era el barrio más tranquilo del mundo y ahora no nos dejan vivir", resume uno de los presentes.
"Aquí hay mucha gente mayor y niños en los parques", señala Juan Carlos, otro vecino, y "lógicamente, estamos preocupados". Especialmente con una mujer joven que "no está bien de la cabeza", según cuentan los vecinos, que coinciden en señalar en que es "la que maneja el cotarro" y la responsable de haber incendiado, al menos, una moto "Lo que no se entiende es que tengamos que llegar a esto", reprocha Juan Carlos, con estos "delincuentes" y "desaprensivos" rompiendo la habitual tranquilidad del barrio.
"Lo malo es que somos cuatro gatos", lamenta otro residente sobre la falta de fuerza del barrio para oponerse a los okupas, y "encima la mayoría son mayores". Otro de los concentrados esta tarde, más beligerante, conmina a uno de los grupos de chavales presentes a tomarse la venganza por su mano. "Vamos a atacarles ahora, vamos, que la policía está aquí, se supone, para protegernos", les arenga reiteradamente, antes de añadir que, "si ellos pueden entrar ahí, nosotros también".
Horas antes, esta mañana representantes de la Asociación Vecinal del Barrio del Aeropuerto han acudido a una reunión convocada por el delegado del Gobierno en la región, Francisco Martín, para abordar la problemática. Durante el encuentro, en el que también ha estado presente el comisario provincial de la Policía Nacional, Daniel Gallego, el delegado ha trasladado a los vecinos "toda su colaboración y el total compromiso del Gobierno de España para reforzar la acción policial" a fin de poder "recuperar la normalidad en la zona".
Asimismo, según han detallado fuentes de la institución, Martín ha hecho un llamamiento instando a "reforzar la coordinación entre todas las administraciones" para encontrar una "solución eficaz" al problema que está "perturbando" la convivencia en este barrio de Barajas. Casi simultáneamente, el alcalde madrileño, José Luis Martínez-Almeida, ha declarado a la prensa que espera que el delegado "haga bien su trabajo" y que le explique a los vecinos "por qué es incapaz" de garantizar la seguridad. "Vendrá, echará la culpa al Ayuntamiento, quizás también se la echa a la Comunidad [...], se exonerará de todo da responsabilidad y hasta aquí hemos llegado", ha criticado Almeida.
También se ha reunido esta mañana con los afectados el portavoz municipal de Vox, Javier Ortega Smith, quien ha señalado que los residentes ilegales de Trespaderne son una mezcla entre los desalojados de la T4 y del cercano hotel okupa de San Blas; y ha reclamado al Consistorio que expropie el edificio y lo rehabilite para convertirlo en un nuevo equipamiento público para el barrio, como una biblioteca o un centro educativo.
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