Fundado en 1929
Casa Longinos: el restaurante centenario donde Hollywood comía vestido de romano
Por este local, que factura 200 comidas de primero, segundo y postre cada día, han pasado desde Santiago Bernabéu a Charlton Heston

Carlos Roldán, junto al afamado menú de Casa Longinos. / Javier Sánchez
Se acerca la 1 de la tarde y los clientes comienzan a arremolinarse en la puerta de Casa Longinos (Paseo del General Martínez Campos, 49). Es fácil toparse con colas para comer el menú del día en este local, que está a cuatro años de convertirse en centenario. El precio es de 13 euros, una anomalía en un local encajonado entre la calle Miguel Ángel y el Paseo de la Castellana. Zona nobilísima.
“Este restaurante empezó llamándose Obelisco porque un poco más arriba, en el final de la calle Miguel Ángel, había un obelisco. Hace 100 años Madrid terminaba ahí”, explica Carlos Roldán, de 54 años, que está al frente del restaurante desde 2016. “Pero había otro restaurante llamado igual y entonces la primera generación, el matrimonio formado por Longinos de Frutos y Soledad Gallego, decidió bautizarlo con el nombre de él”.
Roldán entró a trabajar en 2007 en el restaurante codo a codo con Longinos Blázquez, nieto de los primeros originales y titular de la casa, que se jubiló en 2016 traspasándole el negocio. Se ponía punto final a la saga familiar en el restaurante pero solo punto seguido a la actividad.

Una de las cartas del restaurante Obelisco, antecesor de Casa Longinos. / Javier Sánchez
Roldán supo entender la zona y adecuarse a lo que buscaban vecinos y oficinistas, principales clientes. “Solo abrimos de lunes a viernes y desde por la mañana hasta las 5 de la tarde. Para comer, ponemos solo menú y llegamos a hacer cuatro turnos. Damos a elegir entre postre y café para que las mesas se vacíen lo antes posible para el siguiente cliente”. La única excepción es el viernes, en el que también se sirven raciones: croquetas, calamares, chistorra...
En la cocina está Maryuri Paguada, su mujer, que se encarga de velar por la calidad del menú. “En cuanto empieza el calor, vendemos 30 kilos de salmorejo al día. Las judías que ponemos no son de bote ni de conserva, son frescas. El pollo lo asamos nosotros mismos, las albóndigas son otro éxito: gastamos 18 kilos de carne al día y se hacen a mano…”.
La tortilla, siempre ‘sincebollista’
Otro ‘hit’ de Casa Longinos es la tortilla de patata, principal responsable de que haya animación desde buena hora de la mañana en el local. “Cuando yo llegué no se daban desayunos y le dije a Longinos ¿para qué tenemos el salón de entonces? Estaba muerto de risa y empezamos a usarlo y nos ha ido bien: hacemos 140 tortillas al día”. Eso sí, todas sin cebolla. ¿Y eso? “Cosa del vecindario. Por lo que sea, aquí gusta así y fíjate qué putada porque a mi me gusta con cebolla”.
El Casa Longinos actual tiene cuerda para rato. Tras quedarse con el restaurante, Roldán pactó un alquiler a 20 años que le permitirá, si todo va bien, jubilarse cuando termine, en 2036. Todo un logro en una zona de Madrid que estaba gentrificada antes de la gentrificación. “Fíjate, en este edificio que teníamos al lado vivían los Urquijo. El de la esquina tiene hasta capilla. Son pisos que no bajan de los 100 metros cuadrados”.

Lentejas con chorizo y pollo asado, una de las combinaciones del menú de Casa Longinos. / Javier Sánchez
Historia de España a la mesa
El bajo comercial que sigue a Casa Longinos en la misma calle guarda el resto de la memoria del restaurante, esos detalles que Roldán no ha vivido o nunca llegó a conocer. Soledad Blázquez es la hermana de Longinos y regenta la tienda de regalos Mis Abuelos, en reconocimiento a la generación con la que el negocio arrancó. Soledad vivió su juventud en el bar y se le caen las anécdotas: “En el restaurante he visto a Santiago Bernabéu jugar al mus con mi padre, Emiliano Blazquez, y por aquí también se dejaba caer Joaquín Sorolla”, arranca.
No son las únicas personalidades que comieron allí: de Casa Longinos fueron habituales luminarias de la cultura capitalina de la época. “Adolfo Marsillach almorzaba aquí muy a menudo. Gloria Fuertes se ponía siempre en las mesas de al lado del teléfono de fichas que había antes y allí ha escrito mucho, muchísimo. También recuerdo a Francisco Umbral, al que mi padre invitaba muchas veces porque no tenía para pagar. Al principio venía mucho pero cuando se empezó a hacer famoso ya se pasaba menos por aquí”.
Otros habituales del restaurante eran Fernando Fernán Gómez y María Dolores Pradera, que acudían con sus hijos a comer. “Siempre llamaban para que tuvieran puré de zanahoria listo para los niños, imagino que sería para que comieran verdura”, añade Soledad.
Casa Longinos también tiene su pequeña nota a pie de página en la historia de los rodajes cinematográficos de Hollywood en España. “Muy cerquita de aquí estaba el Estudio Ballesteros, en la calle García de Paredes. Allí rodaban algunas películas estrellones de Hollywood como Charlton Heston, por ejemplo. Como se alojaban en el Hotel Intercontinental, que está aquí al lado, muchas veces los actores pasaban por aquí a comer antes. Y si la película era de romanos, pues venían vestidos de romanos”, recuerda Soledad.

La fachada de Casa Longinos. / Javier Sánchez
De postre, un poco de humor
Si hay algo transversal a la historia de Casa Longinos en el humor e incluso las bromas. Aunque el restaurante no tiene redes sociales, sí que cuenta con una peculiar página web. Si uno teclea www.casalonginos.es se encuentra con un texto que reza “especialistas en desayunos, tortillas y menú de mediodía”, seguido de un mensaje con tono de ‘mea culpa’: “Lo sé, lo sé es una página muy fea. Dadnos tiempo que estamos preparando una nueva” para, a continuación, describir con detalle -sin fotos- la filosofía de trabajo del restaurante con perlas como “si quieres comer lento vete al VIPS, que te sirven sin estrés, que yo tengo que dar de comer a todos en 3 horas”.
Roldán explica que fue un cliente el que les hizo tan singular página web. “Se ofreció a reservarnos el dominio y ya de paso creó la página web a su manera”. Lo que sí es cosecha de Roldán es el menú “Don Come Poco”, que ofrece por 10 euros solo un plato con bebida y postre.
Aunque para mago de lo que la generación Z llamaría hoy ‘troleo’ el propio Longinos Blázquez. La historia la cuenta Soledad: “Informaron a mi hermano de que venía al restaurante un grupo de personas de los del ‘hombro levantado’ muy aficionados al vino y amantes del Vega Sicilia. Ni corto ni perezoso, mi hermano compró una botella de esta bodega pero la metió en un porrón de barro. Cuando llegó el grupo, les ofreció el Vega Sicilia camuflado diciéndoles que era ‘un vino cosechero de Valladolid’ que les gustaría que probaran. La respuesta de ellos fue unánime: ‘Gracias, pero no vale nada”.
- José Andrés se ofrece a echar un cable a Tipos Infames tras anunciar el cierre de la librería
- La exclusiva urbanización a 20 minutos de Pozuelo donde vive Óscar Casas: jardín y piscina de 40 metros cuadrados
- Los libreros de Tipos Infames hablan tras anunciar su cierre: 'No es solo por la gentrificación, sino por el puto capitalismo
- Dos 'averías en la infraestructura' provocan retrasos en varias líneas de Cercanías de Madrid
- Cierra la librería Tipos Infames, enclave cultural imprescindible de Malasaña
- Este es el pueblo más barato de Toledo para comprarse una casa y el quinto de España: a hora y media de Madrid
- Libreros madrileños alertan de que el cierre de Tipos Infames es una realidad extendida
- Directo: Última hora del descarrilamiento del tren Madrid-Andalucía