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FESTIVALES

Brava Madrid, propiedad del fondo proisraelí KKR, arranca este viernes en Torrejón entre manifestaciones de vecinos y espantada de artistas y asistentes

El festival, que celebra la diversidad y tiene como cabezas de cartel a un puñado de estrellas nacionales e internacionales, ha visto como algunos de sus artistas se bajaban del cartel mientras crecía el número de usuarios que piden que se les devuelva el dinero pagado por su entrada antes de conocer que el fondo estaba detrás

Una edición pasada del festival Brava Madrid, envuelto en polémica por ser propiedad del fondo KKR.

Una edición pasada del festival Brava Madrid, envuelto en polémica por ser propiedad del fondo KKR. / Cedida

Madrid

Alrededor de un millar de personas se manifestaban este miércoles en Torrejón para protestar por la celebración en la ciudad de Brava Madrid. La razón, que este es uno de los festivales en manos de la compañía Superstruct, detrás de la cual está el fondo proisraelí KKR. Apenas cuatro días después de las protestas masivas que boicotearon el final de La Vuelta a España en la capital, la marcha recorría las calles que unen el ayuntamiento con el recinto ferial, donde este viernes por la tarde arrancará el festival. Se quejaban los convocados de la Plataforma por la paz en Palestina de Torrejón que, con la celebración en dicho recinto tanto de Brava Madrid como de Madrid Salvaje, una cita de música urbana que tendrá lugar el próximo fin de semana y que está participada por los mismos fondos, la suya se ha convertido en "la ciudad de moda del genocidio".

Además de una carta a un niño palestino asesinado, los manifestantes leyeron al finalizar la marcha un manifiesto en el que decían que "en el futuro, cuando nuestras hijas nos pregunten qué hicimos mientras se producía el genocidio palestino, les diremos que alzar la voz en defensa de sus vidas". Se lamentaban, además, de que "el alcalde de Torrejón demuestra su falta de ética fomentando la celebración de festivales relacionados con el fondo KKR, que tiene vinculaciones con inversiones inmobiliarias en territorios palestinos ocupados por Israel. En su día le pedimos que los suspendiera, pero su respuesta fue aumentar la publicidad de los mismos". A pesar de eso, decían los allí reunidos, "seguimos llamando a su boicot".

Manifestación de vecinos de Torrejón de Ardoz contra la celebración del festival Brava Madrid, propiedad del fondo proisraelí KKR.

Manifestación de vecinos de Torrejón de Ardoz contra la celebración del festival Brava Madrid, propiedad del fondo proisraelí KKR. / Cedida

Deserción de artistas

La protesta en la ciudad del corredor del Henares llegaba después de que se haya conocido, en las últimas semanas, que artistas como Villano Antillano, Pixie Lott, Lalachús, Aquaria, Oro Jondo o Abril Zamora, que formaban parte del cartel inicial, ya no figuran en el mismo, sin que el festival lo haya comunicado expresamente ni haya dado explicaciones, pero en lo que se interpreta como una señal clara de protesta por los vínculos de Brava Madrid con el fondo proisraelí.

Otros artistas han intentado desmarcarse, pero dicen que no pueden hacerlo por la penalización que conllevaría cancelar su actuación debido a sus cláusulas contractuales. Es el caso de Chica Sobresalto, que respondió a un usuario que le preguntó por el tema en Instagram: "No tengo dinero para cancelar y pagar lo que me cuesta incumplir un contrato. Literalmente, no tengo dinero en mi posesión que cubra eso". Consultado por este periódico, su representante ha confirmado esa postura, si bien dice que por el momento no van a hacer más declaraciones.

Chica Sobresalto y sus bailarinas en el Benidorm Fest.

Chica Sobresalto y sus bailarinas en el Benidorm Fest. / RTVE

La suya es una situación parecida a la vivida por Zahara, que el pasado fin de semana actuaba en otro festival de Superstruct/KKR, el Granada Sound. Después de contar en sus redes lo que supondría "asumir unas posibles consecuencias legales y económicas vinculadas a un contrato firmado que yo personalmente no puedo asumir", la cantante proyectó la bandera palestina al comienzo de su concierto y anunció que donaría su caché a la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos.

Devolución de entradas

Por el lado de los asistentes, han sido muchos los que, con sus entradas o abonos ya comprados antes de que se conociera quién estaba detrás del festival, han intentado que les devuelvan el dinero, sin éxito. El asunto ha sido muy comentado en redes, donde se pueden encontrar las quejas de numerosos usuarios. Desde la asociación de consumidores Facua se ha recordado que quienes hayan comprado entradas para el festival tienen derecho a solicitar el reembolso del dinero después de los cambios que se han producido en el cartel. En caso de que la promotora se niegue a hacerlo, los afectados podrían presentar una denuncia ante las autoridades de consumo de la Comunidad de Madrid. Además, la asociación ha presentado una denuncia ante el Servicio de Inspección de Consumo del Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, tras las quejas recibidas de varios usuarios a los que se les habría negado la devolución.

Este diario ha podido hablar con unos cuantos afectados que han decidido no asistir a los conciertos a pesar de haber desembolsado un dinero que va desde los 34,99 euros de la entrada de día a los 180 euros del abono Super Vip, a lo que algunos suman el haber cargado de dinero las pulseras con las que pagarán sus consumiciones dentro del festival, aprovechando las promociones que se realizan por anticipado. Sergio, de 35 años, pide que no se ponga el foco solo en los artistas, que en muchos casos han sido interpelados por sus seguidores para que no participen, porque según él "somos los usuarios quienes podemos hacer presión. Nosotros somos un grupo de cinco personas y hemos aceptado perder el dinero".

Una actuación en una edición pasada de Brava Madrid.

Una actuación en una edición pasada de Brava Madrid. / Cedida

Otros, como María, de 33 años, saben que el impacto de una espantada masiva puede ser notable. "Estos festivales se forran con las bebidas. Por ello, aunque ya tengamos la entrada, hemos decidido perder el dinero y no ir. No se lucrarán más a nuestra costa". Algo parecido a lo que subraya Pedro, de 40 años, para el que "la única forma que tenemos de boicotear el festival es no yendo, así no ingresarán ni un euro más por mi parte". "Ojalá no vaya nadie", dice Rodrigo, de 29.

Si se hace caso a la web del festival, no parece fácil que se vayan a cumplir los deseos de Rodrigo: por ahora figuran como agotados los abonos VIP y super VIP, y tanto las ventas de abonos normales como de entradas de día estarían por encima del 90%.

80 festivales en el mundo

Brava Madrid, que este año celebra su tercera edición, es un festival que abraza la diversidad, con una importante franja de público LGTBI y mensajes que apuntan a la convivencia y el respeto. Por eso en este caso sus vínculos empresariales resultan tan llamativos y dan con unos artistas y una audiencia especialmente sensibles. Lo organiza la promotora The Music Republic, la misma que el FIB o el Arenal Sound, que a finales de 2022 fue adquirida por Superstruct Entertainment, un fondo de inversión que controla 80 festivales en el mundo. Una treintena de ellos son españoles. Además de los citados, están otras grandes citas como Sónar, Viña Rock, Monegros, O Son do Camiño o Resurrection Fest.

Como desveló El Salto la pasada primavera, Superstruct está a su vez controlado por otro fondo, KKR, con importantes intereses inmobiliarios en los terroritorios ocupados ilegalmente por Israel en suelo palestino, además de inversiones en empresas de ciberseguriad que nutren a las fuerzas armadas israelíes, ahora mismo envueltas en una ofensiva de destrucción total en Gaza que la comisión de investigación de la ONU y un gran número de expertos internacionales ya han calificado como genocidio.

La edición de Brava Madrid de este año tiene como cabezas de cartel a artistas internacionales como la diva pop Anastacia, al actor y antiguo vocalista de Years & Years, Olly Alexander, o la ex-Spice Girls Melanie C. Entre los nacionales están Chanel, que representó a España en Eurovisión en 2022, La Casa Azul de Guille Milkyway, el dúo de pop tronchante Ojete Calor o los más rockeros Miss Caffeina. Todos ellos siguen por ahora en el cartel. Este periódico se ha puesto en contacto con más de la mitad de los artistas que participan en el festival, pero solo ha recibido respuesta de dos de ellos: además de Chica Sobresalto, la de los representantes del dúo formado por Carlos Areces y Aníbal Gómez, que confirmaron que siguen adelante.

Tampoco ha querido responder a este periódico la organización del festival, contactada a través de la agencia de comunicación de Superstruct.

Desde la Plataforma por la paz en Palestina de Torrejón no descartan llevar a cabo alguna otra acción durante la celebración de la cita musical este fin de semana. En BDS, la organización que ha coordinado muchas de las protestas organizadas en España en las últimas semanas, no tienen previsto nada por ahora. Otra cosa es lo que pueda ocurrir dentro del festival, si artistas o asistentes mostrarán de alguna manera su desacuerdo con la masacre que se está produciendo en Gaza. Sara, de 28 años y que es otra de las que ha decidido no asistir, está contenta con la decisión tomada: "Sé que mucha gente irá, pero quedará en sus conciencias", dice, y añade que "a estos artistas podemos verlos en otros recintos moralmente mejores".