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FERIA DE SAN ISIDRO

Apuesta vacía de Marco Pérez en Las Ventas: sin espada y sin gloria...

Frustrada tarde en solitario del joven novillero salmantino, que solamente dio una vuelta al ruedo en el quinto

Tremenda voltereta a Marco Pérez sufrida en el quinto novillo de la tarde.

Tremenda voltereta a Marco Pérez sufrida en el quinto novillo de la tarde. / PLAZA 1

“Tiene cuerpo de niño”, dijo una aficionada cuando vio salir al menudo Marco Pérez por la boca del patio de cuadrillas. Trenzó el paseíllo en solitario en su presentación en Madrid y también lo que suponía su despedida como novillero, ya que tomará la alternativa la semana que viene de manos de Morante de la Puebla en Francia. 

Un paseíllo, como decíamos, que atravesó con el sueño de todos los que llenaron la plaza con el 'No hay billetes' y la fugaz certeza de su ilusión por ser figura del toreo.

El novillero Marco Pérez.

El novillero Marco Pérez. / EFE

Así que la apuesta que lanzó Marco Pérez y todo su equipo en pleno San Isidro (que ahora puede resultar torpe) no resultó del todo efectiva y puede marcar su carrera en su futuro. 

La cosa no funcionó

Y no es porque no lo intentó y porque no tuvo ejemplares con posibilidades delante suya, pero la cosa no funcionó. Y se marchó de Madrid sin la gloria esperada y sin espada, una suerte suprema que no le acabó de engranar en toda la tarde. 

Quizá, donde más destacó fue en su pugna con el quinto de la tarde, Boquiflojo, número 96, un gran novillo de Fuente Ymbro. Tremendamente exigente y con transmisión en la muleta por los dos pitones, especialmente por el derecho. Bravo y con duración que también volteó feamente al joven novillero salmantino hasta en dos ocasiones en una faena de toma y daca que tuvo su emoción. 

Aquí también destacó un gran quite por gaoneras, muy templado y con las manos bajísimas. Y también hubo una gran lidia de Rafael González.

Desdén monumental

Lo recibió en la puerta de chiqueros a ese quinto, también lo brindó al público e inició por la espalda en una serie con un pase del desdén monumental. Lo zarandeó como un muñeco y le puso los pitones en el pecho, aparentemente sin consecuencias. Pero la espada se llevó el premio y dio una vuelta al ruedo por su cuenta. 

En el cuarto se fue a los chiqueros por primera vez y, en la muleta, una tanda reunida y profunda por la derecha despejó las dudas y arrancó los primeros olés convencidos de Madrid esta tarde. Pero nada más porque por la izquierda bajo la intensidad. Se montó encima del toro para finalizar, pero no redondeó con la espada. 

En el sexto se marchó otra vez a puerta de chiqueros. Aquí firmó los mejores muletazos de la tarde por el pulso que mostró. Al fin, mató bien a ese sexto en ejecución, pero no en su efecto y requirió golpes de descabello. 

Sin pisar el acelerador

La espada tampoco funcionó en el tercero, un ejemplar de FY difícil por el genio que desarrolló en la muleta al que pudo gobernar poco. Desarrolló exigencia en banderillas con dos brillantes pares de Iván García, que se desmonteró. 

El novillero Marco Pérez.

El novillero Marco Pérez. / EFE

El primero y el segundo no tuvieron mayor historia y Marco Pérez dejó en Madrid la sensación de no haber pisado el acelerador a fondo. 

Ninguno de sus trasteos terminaron de coger altura por su falta de ligazón y su excesivo encimismo al tropezarle las telas en demasía. Estuvo pendiente más de la reacción del público que del toreo fundamental. Todo esto sin que sus toros fueran de ensueño; pero se dejaron y no poco.

Las Ventas no vio a ese Marco Pérez radiante de las últimas ferias. De momento. Tendrá que ser ya de matador de toros.