Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

COMERCIO DE PROXIMIDAD

'Urbanalización': comerciantes y oposición lamentan la pérdida de identidad del comercio de Madrid

El PSOE-M y la confederación de comerciantes especializados señalan la degradación del comercio de proximidad de la capital frente a la expansión de las franquicias y la inacción política

La calle Preciados, una de las grandes arterias comerciales de la capital.

La calle Preciados, una de las grandes arterias comerciales de la capital. / Europa Press | Ricardo Rubio

Héctor González

Héctor González

Madrid

Basta darse una vuelta por el centro - y no tan centro- de la capital para comprobarlo: Madrid cada vez se parece más a cualquier otra gran ciudad del mundo. Los mismos comercios, las mismas tiendas y una estética cada vez menos distintiva que homogeneiza a las urbes y difumina su identidad propia. Se trata de un fenómeno global bautizado como 'urbanalización' que para muchos supone una despersonalización de la cultura, el carácter y el modo de vida locales, y que el casco histórico de Madrid viene sufriendo desde hace años.

Entre los detractores de esta pérdida de la idiosincrasia madrileña se encuentra el Grupo Municipal Socialista, que en un informe al que ha tenido acceso este periódico alertan de que "el secuestro de las plantas bajas de los núcleos urbanos" por parte de las grandes marcas y cadenas internacionales ha transformado la imagen de las ciudades, imponiendo en ellas una "estéticas e identidades seriadas" que desvirtúan el paisaje histórico urbano.

Un proceso, señala el documento, íntimamente ligado a la gentrificación de los barrios, que supone la entrada de inversores privados que "expulsan al comercio local y los vecinos de toda la vida", sustituyéndolos progresivamente por franquicias comerciales y nuevos residentes con mayor poder adquisitivo. "No hay ciudad sin una población residente, estable, que garantiza la presencia permanente del comercio", afirma el PSOE-M, para quien el comercio no representa únicamente puntos de venta, sino también "animación del espacio público, creación de momentos y lugares".

Según un estudio promovido por el propio Ayuntamiento en 2022, 'La franquicia en Madrid' (con datos de 2021), la capital concentra cerca de la mitad (el 48,8%) de todas las franquicias existentes en España. En concreto, 674 marcas distribuidas en 4.417 establecimientos de los 21 distritos de Madrid; con los sectores de la hostelería (135 marcas) y la moda (107 enseñas), así como los distritos más céntricos, a la cabeza. Detrás de esas franquicias "hay muchos fondos de inversión", lo que eleva el precio de los locales, volviéndolos "inasumibles para los comerciantes locales" y esto, a su vez, "tensiona el mercado de la vivienda", explica la concejala socialista Enma López.

El modelo de ciudad

En todo este proceso, las administraciones locales tienen mucho que decir, guiando con sus políticas la transformación de los núcleos urbanos. Sin embargo, reprochan desde el PSOE, el Ayuntamiento de Madrid no hace nada al respecto. "Su forma de gobernar la ciudad es fomentar todo lo posible este modelo", afirma el documento, según el cual la apuesta del Gobierno de José Luis Martínez-Almeida pasa por favorecer al máximo la inversión inmobiliaria y empresarial. "Toda la ciudad es susceptible de ser mercantilizada", lamenta la formación.

Armando Rodríguez, el presidente de la Confederación de Comercio Especializado de Madrid (COCEM), comparte en parte el diagnóstico de la situación, aunque reparte las responsabilidades. Según Rodríguez, el delicado estado de salud del comercio de proximidad tiene varios culpables: el primero de ellos, el Gobierno central, cuya continua "asfixia normativa", que "exige un desembolso", junto al "incremento de los costes laborales" y de la "inseguridad jurídica", está abocando a muchos comerciantes a la jubilación anticipada y desincentivando el relevo generacional.

Por lo que respecta a la Comunidad de Madrid, el presidente de COCEM denuncia un "absoluto abandono", reflejado en la "falta de inversión presupuestaria" y de "voluntad política" por ayudar al sector. Más benevolente resulta respecto al Ayuntamiento de la capital, al cual considera la más "sensible" y "concienciada" de las tres administraciones. Es con "la que tenemos una mejor interlocución", señala Rodríguez, y la que, "proporcionalmente, dedica más recursos a la promoción y al fomento del comercio". No obstante, eso no significa que sea suficiente, matiza el dirigente de la confederación, para quien el planeamiento urbanístico de la capital "no tiene definido qué pinta el comercio de proximidad en el modelo de ciudad".

Un plan de ordenación comercial

Es por ello que el grupo municipal va a llevar a la próxima comisión de Economía y Hacienda, que se celebra este martes, una pregunta sobre qué otras medidas o estrategias contempla el Área que dirige Engracia Hidalgo para poner coto a este proceso y revitalizar el menguante comercio local. "Madrid todavía tiene mucha esencia y precisamente lo que queremos es protegerla", explica la concejala socialista Enma López sobre la razón que les ha llevado a plantear esta cuestión.

Es necesario, reflexiona López, "preguntarnos qué ciudad queremos", si una ciudad pensada para los vecinos, con comercio de proximidad "que aporte valor añadido" o, por el contrario, "un conjunto de franquicias junto con viviendas de uso turístico". Porque, en ese cado, apunta, "lo que estamos haciendo es bajando la calidad de la ciudad y, por supuesto, haciéndole invivible para los madrileños y madrileñas", que son quienes la habitan.

"Todavía estamos a tiempo de pararlo", añade, "pero para eso hace falta aprobar un Plan de Ordenación Comercial". Una normativa, estrechamente ligada al nuevo Plan de Ordenación Urbana (PGOUM), que permitiría al Ayuntamiento tener voz en estas cuestiones, incentivando determinados negocios, restringiendo otros o regulando cómo se quieren conservar las fachadas de los antiguos comercios, explica la portavoz de Economía del PSOE-M. Cuando "hay un modelo de qué se puede poner, de cómo se puede poner y de cuál es el peso de lo que se pone, pues lógicamente las cosas van en una dirección", apostilla Armando Rodríguez; "si ese modelo no existe, pues barra libre para todos".

A modo ejemplo, positivo, López destaca Barcelona y su limitación de la presencia de supermercados en el centro de la ciudad para impulsar el pequeño comercio y los mercados municipales, o las iniciativas para facilitar el traspaso de negocios incluidas en los planes de la agencia de empleo municipal, pensadas para favorecer el mermado relevo generacional - un problema que afecta especialmente a la hostelería.

Además de "intervenir en las zonas que corren riesgo de perder su identidad" a través de ese hipotético Plan de Ordenación Comercial, los socialistas proponen también otras medidas para frenar la urbanalización como reivindicar los mercados municipales como parte del patrimonio cultural, acelerar la digitalización del comercio de proximidad y, en un sentido más amplio, considerar que la cultura, el comercio y la ciudad como un bloque unido e interdependiente. "No hay ciudad sin comercio", subraya Enma López.