Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

NAVIDAD

Madrid enciende su verbena navideña más 'instagrameable' entre vítores, fuegos artificiales y atascos

Miles de personas, muchos de ellos turistas extranjeros, llenan las calles del centro para presenciar la ceremonia del encendido de las luces

Imagen de las luces de Navidad, este jueves en el encendido, en el centro de Madrid.

Imagen de las luces de Navidad, este jueves en el encendido, en el centro de Madrid.

Roberto Bécares

Roberto Bécares

Madrid

La señora Lola, que dice que "tiene 48 años, pero del revés", está dale que te dale con el abanico apoyada en la pared de la calle Bordadores. "Para una vez que vengo este día...", se lamenta la enjuta anciana, que llegaba ella toda cargada de ilusión desde Leganés con su amiga Mercedes, pero se le aguó la fiesta con tanto gentío. "Estábamos en la Puerta del Sol, pero había tanta gente y yo soy tan bajita que me he mareado, si es que no me llegaba el aire", le da la fuerza para bromear. "Venga, vamos para ver si vemos algo, que las van a encender ya", le incita su amiga.  

Son las siete pasadas ya hace un rato, y el tiempo parece que se haya paralizado en el centro de Madrid. Miles de personas están paradas en todas las bocacalles que dan a la Puerta del Sol, donde en breves instantes Luis de la Fuente, seleccionador nacional de fútbol, será el maestro de ceremonias del encendido navideño apretando un botón, una tradición adoptada hace no mucho de otras latitudes, pero que Madrid ha acogido como propia. Y le sienta tan bien. 

Con el móvil bien arriba

El tiempo se para porque nadie se quiere perder el momento, con el móvil bien arriba, para poder inmortalizarlo y subirlo a su Instagram o Tiktok. "Aquí no entra nadie a comprar ahora", suelta una farmacéutica de la calle Mayor, donde los cuatro trabajadores están o reponiendo o hablando entre ellos. Más trajín hay en las churrerías y en las cafeterías, aunque sorprende ver las chocolaterías de San Ginés no tan llenas como siempre. 

Vista del abeto de Navidad encendido este jueves en la Puerta del Sol.

Vista del abeto de Navidad encendido este jueves en la Puerta del Sol. / EUROPA PRESS

Los accesos a la Puerta del Sol se cortaron hace un rato ya y la gente se busca la vida para vivir el momento especial lo mejor posible, muchos arremolinándose frente a las vallas de seguridad, provocando una marabunta con cierto peligro. Cruzándola con cajas destempladas a la altura de la calle Arenal van los 'heavys de Gran Vía' con esos andares de caminantes blancos. Muchos optan por seguir el encendido desde otros puntos menos concurridos. 

Bocatas de calamares en la Plaza Mayor

"Nosotros hemos venido de Vallecas y es que no se podía estar en Sol, así que nos hemos venido para acá", cuenta un matrimonio de jubilados en uno de los soportales de la Plaza Mayor, donde están degustando uno de los clásicos: el bocata de calamares de La Campana. Tiene la Navidad en Madrid algo de verbena de pueblo, con esas calles cortadas y mucha gente comiendo y bebiendo alcohol en la vía pública sin miedo a ser multada.

Por la Plaza Mayor están Ana y María, recién llegadas de Biescas, y que no sabían que era el encendido este jueves. "Al pasar por aquí hemos visto que había mucha gente alrededor del árbol y lo hemos encontrado en internet", cuentan. Justo alrededor del gran árbol, en una de las esquinas de la plaza, hay un grupo de veinteañeras cantando villancicos, todas ellas con los cuernos de reno en la cabeza. "Nos encanta la Navidad, si es que somos gitanas", suelta Ainhoa, una de ellas. 

El mercadillo de Navidad ha abierto hoy y ya comienzan las primeras ventas. "A ver qué tal va este año", cuenta Antonio, un comerciante que vende ramilletes de muérdago por tres euros. "Otros años ha ido bien, la gente los compra para poner en el quicio de la puerta. Los compramos en floristería, vienen de Holanda o así", revela.

Luces de Navidad en el centro de Madrid.

Luces de Navidad en el centro de Madrid. / EUROPA PRESS

Mucho turista extranjero

En la calle Mayor no hay tanto tumulto como en otras zonas. Unos niños de unos diez años están subidos encima de unas papeleras para verlo mejor. Hay varios padres con bebés subidos en hombros. Guillermo, de Brasil, tiene un chocolate con churros en la mano y un poco cara de disgusto porque salió a hacer unas compras desde el kilómetro cero hace un rato dejando allí a su mujer y su hija "y ya no me dejan entrar". 

Entre el público hay mucho madrileño, pero también muchísimo extranjero. José Manuel y Martina, de México y Chile, están estudiando en Madrid, y se han enterado de la ceremonia "por Instagram, por fotos", y por eso han venido. Lorenzo y Bethany son pareja. Él, italiano, y ella británica. Llevan varios años viviendo en Madrid, donde trabajan. Dicen que les gusta más la Navidad aquí que en sus países. "En Inglaterra la gente aprovecha este día para emborracharse, aquí la gente es más de celebrar", cuentan. 

A la calle llega el runrun desde la Puerta del Sol. Y empieza la cuenta atrás: "Diez, nueve...". De repente el enorme abeto de 37 metros con más de 3.300 bolas rojas se enciende y los fuegos artificiales inundan el cielo ante los vitores generales. Todas las calles del centro, y no tan del centro, se llenan a la vez de colores, gracias a las 7.100  cadenetas luminosas, los 121 cerezos y los 10 grandes árboles iluminados. Ya habrá tiempo de disfrutarlos porque ahora lo complicado es salir de aquí.

Menos mal que Cortylandia todavía no ha empezado a funcionar -hay varios operarios haciendo los últimos arreglos- y, con la calle Preciados cortada, la gente es evacuada hacia Gran Vía por Mesoneros Romanos. "Es que es una barbaridad de gente", "el año pasado no había tanta", "vamos a ver si conseguimos salir de aquí", son algunos de los comentarios que se escuchan entre el gentío, que no duda en inundar incluso la calzada de Gran Vía. Al no caber la gente en las aceras la calle centenaria se convierte en semipeatonal. Los conductores ni pitan ni nada en medio de un infernal atasco. Saben también que ya ha llegado la Navidad.